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Giovanni Astudillo (I)
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El repunte de las cocinas de inducción salvó el año

Diciembre pasado prácticamente mejoró el año de las empresas de línea blanca. En ese mes cambió el consumo de las cocinas de inducción.

Induglob, por ejemplo, vendió 15 000 unidades el mes pasado, que representó un crecimiento exponencial si se compara con el comportamiento que hubo hasta  noviembre. En ese y en los meses previos comercializaba entre 500 y 1 000 cocinas de inducción.

Según Juan Pablo Vela, gerente de Induglob, que fabrica las marcas Indurama y Global, el cambio de comportamiento se dio porque las cadenas comerciales y distribuidores se comprometieron y mejoraron la gestión de ventas apoyándose en el financiamiento del Gobierno, que otorga hasta 72 meses de plazo.

Más del 80% de las ventas de estas cocinas pertenece al modelo Praga, que tiene cuatro puntos de inducción con horno eléctrico. Induglob también fabrica las encimeras de dos, tres y cuatro zonas.

Para este año, esta empresa producirá unas 400 000 unidades al año, principalmente de la cocina con horno, porque allí está el valor agregado ecuatoriano (60% de componente nacional) y para eso está montada su fábrica, que genera 2 500 plazas de trabajo.

Vela dice que se puede cumplir con la expectativa del Gobierno que es comercializar un millón de unidades de todas las empresas.

La situación se repite en Ecasa. Según su gerente, Mario Esteban Espinosa, hace cuatro meses prácticamente pararon la producción  de cocinas a gas y sus esfuerzos se orientaron a refrigeradores, congeladores e inducción.

De este último tipo de cocinas producen 500 unidades al día, de los modelos de encimeras (dos, tres y cuatro puntos de inducción) y de la cocina de cuatro zonas con horno eléctrico. “Hay una muy buena demanda”. Espinosa prevé que en el 2015 duplicará sus ventas de inducción, pero todo dependerá de las políticas que adopte el Gobierno.

El Grupo Ortiz, que desde noviembre pasado fabrica dos modelos de encimeras de inducción, también tiene expectativas. El ejecutivo, Andrés Tapia, espera que este año la demanda despunte. Producen entre 100 y 200 unidades al día y su capacidad es de 500.

Pero el año pasado fue complicado para el sector de la línea blanca, que mueve unos USD 250 millones al año, entre el mercado nacional y de exportación.

Vela dice que fue difícil, pues la demanda de cocinas a gas se redujo considerablemente porque  los consumidores prefirieron conocer cómo avanzaba el Programa de Eficiencia Energética para Cocción por Inducción. Es decir, dejaron de comprar los modelos a gas y no se decidían por los de inducción. Las ventas de cocinas a gas bajaron un 70% e Induglob redujo unas 500 plazas de empleo, que ahora está recuperando.

También generó preocupación por los inventarios de partes y componentes que reposaban en la empresa y no había una demanda alta para utilizarlos en un tiempo prudencial, dice Vela.

Y fue complicado, porque hubo problemas en el mercado de exportación de las cocinas a gas. Según Vela, sus ventas a Venezuela se frenaron. El único envío del año pasado se concretó en diciembre y fue por USD 2 millones. Hasta el 2012 sus ventas a ese destino bordeaban los USD 20 millones. En la reducción pesan los esquemas de restricción de importaciones que aplica Venezuela.

En el caso de Ecasa, dice Espinosa, exportan cocinas a gas a Ecasa Venezuela y le abastecen con el ‘stock’ que tenían. Cuando se acabe ese inventario se reanudará la producción de cocinas a gas para enviar a ese país, a Perú y otros destinos. “Hay muy poca demanda en el país, por lo que estos productos quedaron para el mercado de exportación”.
En el caso de las refrigeradoras,  las ventas de Ecasa crecieron un 50% este año debido al cambio de la Matriz Productiva que restringió en algo la importación. “También ofrecemos nuevos modelos con ahorro de energía y se mejoró  la calidad”. Para el 2015 se prevé un crecimiento similar.

Induglob, pese a lo competitivo del mercado nacional, señala Vela, sus ventas crecieron un 20% durante el año pasado. Eso ayudó a compensar en algo lo que ocurrió en cocinas. Vendieron unas 200 000 unidades en el mercado nacional y más de 40 000 para la exportación a Perú, Centroamérica y Colombia.