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José Manuel Salazar-Xirinachs, director de la oficina regional-OIT para Latinoamérica, habló en Costa Rica. Foto:  Jeffrey Arguedas / EFE

José Manuel Salazar-Xirinachs, director de la oficina regional-OIT para Latinoamérica, habló en Costa Rica. Foto: Jeffrey Arguedas / EFE

Retos laborales por las tecnologías y paradigmas

23 de agosto de 2017 15:29

Un mundo que cambia cada vez más rápido impulsado por las nuevas tecnologías y paradigmas en todos los ámbitos, está causando grandes retos en materia laboral y educativa para América Latina, una región que está llamada a evolucionar para aprovechar su bono demográfico.

Así lo dijo el director de la oficina regional para América Latina y el Caribe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), José Manuel Salazar-Xirinachs.

“El futuro del trabajo es clave, porque de ello dependerá que haya mejores y más empleos para los jóvenes. Debemos hacer que el crecimiento sea inclusivo para ellos, porque de lo contrario sería un desperdicio de talento para efectos del desarrollo de las sociedades latinoamericanas...”, dijo.

Según la OIT, en América Latina el desempleo en jóvenes alcanzó el 18,7% el 2016, tres puntos porcentuales más que el 2015; además el 50% que tiene trabajo se desempeña como informal. En la región hay unos 114 millones de jóvenes en edad de trabajar, de los cuales 20 millones ni estudian ni trabajan (conocidos como ninis) y unos 54 millones participan de la fuerza laboral, un “bono demográfico” que no es aprovechado.

“América Latina todavía está en el bono demográfico, pero es una ventaja que se concreta solo si los jóvenes se capacitan, se educan y tienen suficientes empleos (...), en estos momentos hay más desperdicio que aprovechamiento de talento y ese es el gran reto”, dijo.

Salazar-Xirinachs señaló que la región debe adaptarse con mayor rapidez a los cambios tecnológicos para no rezagarse y que es necesario fortalecer las instituciones de capacitación para que formen el talento humano acorde a las nuevas necesidades, empleos relacionados con las tecnologías.

“Con la revolución tecnológica las empresas ya no solo requieren las habilidades técnicas tradicionales, sino habilidades del siglo XXI: creatividad, trabajo en equipo y liderazgo. El nuevo paradigma de enseñanza se pregunta ¿cómo hacer para que los jóvenes desarrollen habilidades técnicas, socio-emocionales y de carácter para estar a la altura de las necesidades del mercado”, explicó.

Otro punto clave para la región es “reinventar y repensar” los centros de formación para que brinden las herramientas técnicas a los jóvenes en un modelo integrado junto con habilidades de creatividad, empresarialismo y emprendedurismo para que también puedan crear sus propios negocios. “Nuestros sistemas educativos en América Latina están bajo un modelo que fue creado hace 100 años para satisfacer una industria de aquellos tiempos. Ahora la industria se digitaliza, robotiza, hay un cambio de paradigma en la producción mundial”.

El director regional de la OIT puso como un ejemplo a Brasil, que ha creado un sistema de contacto cercano con el sector empresarial para generar el talento humano capacitado y acorde con las nuevas exigencias del mundo. “Resulta más eficaz entrenar a los jóvenes en los equipos de las empresas. Ahora todo es digital y es un cambio total que requiere nuevas capacidades y habilidades. Pero también hay que cambiar los currículos educativos”, detalló.

En el 2000 había en la región 30 millones de personas mayores de 65 años y para el 2050 habrá 155 millones, lo que será un enorme reto para pensiones y sistemas de cobertura, pero también una gran oportunidad para la economía del cuidado (médicos, terapeutas) y de la recreación, afirmó Salazar.

Un informe divulgado este mes por la OIT, basado en una encuesta no representativa aplicada por Internet a 1 544 jóvenes de la región, revela que hay optimismo en la población para el futuro. Tres de cada cinco jóvenes ven con confianza su futuro al 2030, el 61% cree que las nuevas tecnologías afectarán su futuro laboral, un 59% que los cambios tecnológicos serán positivos, un 73% que necesitará capacitarse y un 29% que la tecnología podría reemplazarlo en sus labores.