Foto: Joffre Flores / líderes Claudio González Vega se dirigió a más de un centenar de participantes.
Redacción Guayaquil
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Los retos del microcrédito se analizaron en una cita

La nueva dimensión de las microfinanzas se trató en la VII Cumbre Internacional de Asesores de Microfinanzas que se dio el 4 y 5 de julio en Guayaquil. El objetivo fue transmitir el nuevo 'deber ser' de los gestores de microcrédito, que está a cargo de los ejecutivos de crédito. Claudio González, profesor de la Universidad de Ohio (EE.UU.), cree que existe un distanciamiento de la banca y el usuario.

Acota que los programas informáticos que califican o no el crédito a un solicitante han provocado esto. "Una persona del campo no lleva registros de sus actividades en estados financieros, pero eso no quiere decir que no sepa lo que está haciendo". Insiste en que un ejecutivo debe evaluar si otorga o no el crédito dándole valor no solo a los activos. "Existen valores intangibles, como la creatividad, disposición, talento y ganas en los emprendedores", expresa el catedrático.

González aclara, además, que los microcréditos pueden reducir o aumentar la pobreza de quienes lo reciben. Pues si una persona que no cuenta con una capacidad de pago y recibe un crédito se sobreendeuda y perderá los pocos recursos que tenía.

Hasta diciembre del 2012, las cooperativas de ahorro y crédito presentaron una cartera por microcrédito de USD 1 643 693; las Organizaciones no Gubernamentales, USD 296 229 y la banca USD 926 839, según un reporte de la Red Financiera Rural (RFR).

En Bolivia, 8 de cada 10 personas que tienen un crédito son empleados de una institución de microfinanzas. "Si en Ecuador se logra llegar a esas cifras el impacto en la economía sería importante", indica González. Él cree que deben existir políticas por parte del Estado para incentivar al sector. Entre ellas, mejorar las oportunidades de acceso a la información del mercado. Pues, a criterio suyo, el principal problema es que no existe la voluntad por parte de la banca en brindar financiamiento a pequeños productores.

El comercio y la agricultura son los principales sectores a los que apunta el microcrédito. Esta tendencia de préstamo ha generado un empoderamiento de la mujer, quien es la que más accede al crédito. González recomienda a las instituciones microfinancieras mantener un contacto directo con el usuario. Proyectarse como si fuesen un banco, pero no competir con ellos. "La ventaja de estas instituciones es que conocen las necesidades de su cliente", declara.

El establecimiento de pagos y tiempo para un crédito debe ir acorde a la capacidad de pago del solicitante. "Se corre el riesgo de prestar, por ejemplo, USD 150 a alguien que puede pagar USD 600. De cierto modo se lo está perjudicando".

En el caso de las cooperativas de ahorro y crédito se debe enfocar en crear un Gobierno Corporativo que garantice sostenibilidad de la entidad. Y, también, priorizar el ahorro y captación de depósitos voluntarios no solo como cuota para otorgar un crédito. Además, desarrollar sistemas de riesgos.


Inclusión financiera
El largo plazo.  Los microcréditos puede llegar a ser un sector importante de servicios financieros, siempre y cuando genere el crecimiento de los ingresos, la acumulación de activos, la estabilidad del consumo, y fomente el manejo del riesgo, principalmente entre los de menores recursos y acceso a microcréditos.

En el corto plazo. Un microcrédito es el 'ingrediente' para la creación de nuevas empresas y es parte de la reactivación de la producción.

Cautela con el microcrédito.  Juega un papel importante en el sobreendeudamiento. Pues acceder a un crédito sin tener capacidad de pago es un riesgo que puede llevar a la crisis financiera.