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Xavier Montero. Redacción Guayaquil / LÍDERES
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Rev. Robert Sírico: ‘El estado debería proteger el desarrollo de las empresas’

El comentarista político y cultural, reverendo Robert Sirico, participó en encuentros internacionales en Guayaquil y Galápagos. Actualmente dirige la Acton Institute y afirma que la libertad económica es esencial para una sociedad.

El reverendo Robert Sirico, presidente de Acton Institute (EE.UU.), cuyos artículos han sido publicados en The New York Times, Wall Street Journal, Forbes, National Review y autor de los libros 'La vocación empresarial' y 'Defendiendo el libre mercado: razones morales en favor de una economía libre', conversó con LÍDERES sobre la Teoría de la Opinión Pública, forjada por el Nobel de Economía (1986) James Buchanan.

Él planteó la necesidad de modificar la manera en que las personas perciben el accionar de los políticos y el aparato burocrático. Buchanan impugna los planteamientos que señalaban al Estado como el benefactor, capaz de satisfacer el interés público e incorpora un mayor escepticismo sobre lo que los gobiernos pueden hacer en el manejo de las sociedades.

Sirico participó en la cita internacional: Cultura e Instituciones: La evolución de las ideas, organizada por el Instituto Ecuatoriano de Economía Política y Atlas Network; y en el encuentro: Evolución, Las Ciencias Humanas y la libertad, realizado por la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), en las islas Galápagos.

No es usual escuchar a un líder religioso que habla sobre el libre mercado, la propiedad privada o las limitaciones del accionar burocrático. ¿En qué se basan sus estudios económicos?
Ciertamente es así. Mis análisis se basan en la evolución de las teorías económicas desde los conceptos religiosos acuñados desde hace más de siete siglos. Nuestra preocupación e interés como actores económicos es que los pobres salgan de la pobreza. Bien por ello, pero es necesario también preocuparnos en cómo generar riqueza.

Los pobres no son ayudados por nuestras buenas intenciones, sino cuando se les dan oportunidades para trabajar y que puedan retener y acumular esos ingresos producidos y que no se los castigue con impuestos.

La caridad es uno de los conceptos más promulgados dentro del cristianismo. ¿Cómo entender su posición de no entregar dádivas?

La caridad no es la forma de salir de la pobreza. Los actos caritativos son muy importantes pero deberían limitarse a situaciones de emergencia, para enfrentar un desastre natural, etc. Pero la forma normal en que las personas o las sociedades salen de la pobreza es a través de la generación de trabajo, el emprendimiento y las inversiones. La visión paternalista ha demostrado que no es la solución.

¿Aún están contemplados aquellos conceptos de fe en una economía global?
Es necesario aclarar que los conceptos básicos de la economía que conocemos, incluyendo los términos de emprendimiento, el libre establecimiento de precios, la determinación de salarios mínimos, entre otros, fueron formulados por teólogos católicos del siglo XVI. Es un error pensar que la economía de libre mercado tiene sus orígenes en el protestantismo.

Sus principales mentores salieron de la Escuela de Salamanca (España) y los discípulos de Santo Tomás de Aquino. Aquello está debidamente documentado. Otro caso, incluso más antiguo, es el de los monasterios benedictinos. La regla monástica que Benito de Nursia implantó a principios del siglo VI se remitía a tres palabras 'Ora et labora' (Ora y trabaja).

Los monjes trabajaban arduamente, inventaron sistemas muy eficientes de producción agraria y muchos autores les atribuyen el desarrollo de Europa en la Edad Media, gracias a sus empresas.

¿Y cuál ha sido el papel histórico del Estado dentro de la evolución de los conceptos de economía basados en ejercicio religioso?
Existen personas que se preguntan si los conceptos centenarios que le mencioné tendrían validez en nuestras sociedades. Yo les respondo ¿y por qué no funcionarían? En lugar de eso, no solo en Ecuador sino en Latinoamérica, se ha instituido que el emprendimiento tiene que estar conectado con el Estado. Eso no es generar una libre empresa.

Aquello puede catalogarse como un nivel de mercantilismo donde los capitalistas compran el Gobierno. Es necesario separar conceptualmente las funciones que se derivan de los emprendimientos generados y los roles del Gobierno.

El Estado no debería tener otro rol que proteger y establecer las leyes básicas para el desarrollo de empresas, para asegurar una libertad en los ejercicios económicos.

¿Ud. se refiere a que los empresarios deberían ser quienes creen las reglas en los mercados bajo sus propias intencionalidades?
No todo es negocios. Creo que cada empresa se debería desarrollar en el contexto de una sociedad ordenada. Por ejemplo, si firmamos un documento de contrato, la función del Estado no es establecer lo que debería decir ese texto, eso es un acuerdo que compete netamente a los contratantes.

Luego, cuando ambas partes concuerdan libremente, la función del Estado es que se respeten los términos de aquel documento, y eso aplica en todos los aspectos del Gobierno y la legislación.

¿Cuál sería el rol de las creencias religiosas, sea cual fuere la deidad o determinación espiritual, dentro de las economías emergentes?

No se trata del rol de la religión como institución sino del papel que cumple la moral en la economía. Todos los sujetos estamos determinados por un actuar moral. Puedo citarle el caso, desde mi religión, del Segundo Concilio Vaticano, de 1965. Allí uno de los documentos principales habla sobre el rol del laicado en el mundo.

50 años después todavía no entendemos plenamente ese texto. El laicado implica la promulgación del mensaje del cristianismo a escala mundial y en todo acto. Eso significa que cuando estás haciendo pan, cuando estás enseñando en las escuelas, cuando inviertes en el mercado, cuando contratas o despides gente, lo haces desde una convicción de que tu obrar está enmarcado en tus altos valores morales y religiosos.

Pensador y crítico

Su punto de vista. Es sacerdote americano católico. Dice no estar de acuerdo con los principios socialistas.

En Ecuador. Fue invitado también por la Universidad San Francisco de Quito para exponer sobre evolucionismo, sus estudios sobre San Agustín y el beato John Newman.