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Roberto Aspiazu en la biblioteca de su casa ubicada en el norte de Quito. Foto: Armando Prado / LÍDERES

Roberto Aspiazu en la biblioteca de su casa ubicada en el norte de Quito. Foto: Armando Prado / LÍDERES

Roberto Aspiazu, un ávido lector que hurga en la historia

24 de abril de 2017 16:16

Esta historia comienza y termina en el interior de un ascensor. Es miércoles en la tarde. Roberto Aspiazu, director ejecutivo del Comité Empresarial Ecuatoriano, sostiene en su mano izquierda un maletín negro. En su interior está un libro de pasta amarilla que terminó de leer hace unas horas.

“Hoy acabé de leer ‘El Evangelio según Jesucristo’”. Mientras lo dice saca las llaves de su casa, un espacio poblado de libros, y se dirige directo a su biblioteca. Con la novela de Saramago, este empresario suma 23 libros leídos en lo que va del año.

Sí. Aspiazu es un lector compulsivo, una rara avis, un empresario que lee, en sus peores momentos, 100 páginas diarias. Lo hace al despertarse, en su ‘lunch’ de media mañana, después del almuerzo y antes de dormir. Cuando cuenta que su récord de lectura son 82 libros, en un año, frunce el ceño.

Antes de hablar de su pasión literaria, los textos de historia, saca de su biblioteca dos libros de autores que ganaron el Nobel de Literatura. El uno está autografiado por Mario Vargas Llosa y el otro por J.M. Coetzee. Aspiazu muestra sus joyas literarias con orgullo, como esos niños posmodernos que hinchan el pecho enseñando su muñeco original de Darth Vader o de Spider-Man.

Georgina Estrada, la madre de Aspiazu, es la responsable de que a este empresario, que también ejerció como periodista, la lectura se le haya convertido en un hábito. “Desde que era pequeño mi madre, una mujer universitaria, me inculcó el amor por la lectura”.

Ese amor encontró en la historia del país su veta más fructífera. De corrido recita los nombres de autores clásicos de los cuales ha leído la mayoría de su obra: el Padre Juan de Velasco, Pedro Fermín Cevallos, Pedro Moncayo, Jacinto Jijón y Caamaño...

Una de sus colecciones más interesantes es la biografía indiana en la que hay libros de autores como Bartolomé de las Casas, Guillermo Prescott, Francisco López de Gómara, del Padre Joseph de Acosta y Garcilaso de la Vega.

A su pasión por los libros de historia se suman las novelas históricas y las biografías. Una de sus preferidas es ‘Memorias de Adriano’, de Marguerite Yourcenar.

Los libros de estos autores, que en su mayoría corresponden a su primera edición, están llenos de notas y párrafos subrayados con lápiz. “Tengo el hábito de subrayar -dice- porque siempre pienso en la información que puede servirme para mis escritos”.

Para este empresario, leer y escribir son dos actividades que siempre terminan conectándose. En el escritorio de su biblioteca está el machote de su primer libro, que se publicará en los próximos meses con el apoyo del Municipio de Guayaquil, y que habla, como no podía ser de otra manera, sobre la historia del Ecuador.

De regreso al ascensor, Aspiazu suelta un adagio en latín que dice: el que escribe lee dos veces. Antes de que se cierre la puerta cuenta que entre sus pendientes está escribir una novela sobre Atahualpa porque lo considera un personaje indispensable para entender la identidad ecuatoriana. Ese será, a la cuenta, su cuarto libro.