Foto: Vicente Costales /  LÍDERES
Mónica Orozco / Redacción Quito / LÍDERES
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Roberto Carrión: un emprendedor sin fronteras

La crisis financiera de los años noventa obligó a miles de ecuatorianos a salir al exterior. Roberto Carrión fue uno de ellos. Junto a su madre y dos hermanos, se radicó en Cataluña, España. Aunque solo tenía 15 años, aprendió algo que hoy es una regla en su vida: "cuando ya lo has perdido todo, lo único que te queda es aquello por lo que luchas".

El espíritu emprendedor lo heredó de su madre, Bertha Revelo, quien pocos años antes de viajar a España vio en un anuncio la oportunidad de montar su propia empresa. El anuncio decía: "Se requiere empresa para dar mantenimiento a ducto de ocho pisos en importante hotel". Aunque no tenía experiencia en estas tareas, sin dudarlo, abrió una empresa y ofreció sus servicios.

Luego su firma extendió operaciones a hoteles de Ambato, Guayaquil, Cuenca, entre otros. Pero la crisis financiera ecuatoriana de finales del siglo XX paralizó los trabajos y la llevaron a la quiebra. El banco donde tenía el capital de operaciones congeló sus depósitos. 100 millones de sucres se convirtieron en USD 4 000. Y el banco solo les devolvió USD 500.

Con eso y con lo que obtuvo de la venta de un auto, tomó a sus hijos y se marchó a España. Roberto tuvo que aprender catalán. "Fue lo más duro. Si les preguntaba en español a los profesores no me respondían. Al principio me costó mucho entender el idioma", comenta.

Este joven cuenta su historia como si se tratara de otro tiempo. En su mirada y sus gestos se puede leer que esos duros momentos ya son parte del pasado.

Durante los primeros años de su estancia en el país europeo, tuvo que hacer trabajos increíbles: limpiar vidrios a 40 metros de altura o restaurar mausoleos en cementerios catalanes.

Esos trabajos ocasionales no dejaban mayores ingresos para su familia, por lo que al cumplir 20 años decidió tomar otros riesgos y arrancar un negocio propio en Cataluña. Su emprendimiento se especializó en servicios de acabados de la construcción: pintura, limpieza, entre otros, que llevaba junto a su madre. La firma llegó a facturar USD 30 000 al año y empleaba a 10 personas.

Esto animó a Roberto a ampliar la línea del negocio. El joven empresario le apostó al segmento de hoteles y restaurantes con el servicio de mantenimiento de ductos, un sector que, al igual que en Ecuador, era un nicho poco explorado. Así nació Sermaduct.

Ángel Mantecón, jefe de operaciones del Hotel Termes Montbrio, en Tarragona, España, fue uno de sus primeros clientes. Dice que el trabajo que realizaba esta empresa era muy especializado y, por eso, no cualquiera podía hacerlo bien. "Trabaja muy bien, lo que ellos hacen no lo hace todo el mundo, requiere ciertos cuidados para no dañar las instalaciones y él lo hacía siempre bien", comenta en una entrevista telefónica Mantecón. Por esta razón, Termes Montbrio contrató sus servicios por varios años.

En su mejor momento, la compañía de Carrión registró ventas sobre los USD 90 000 al año.

No obstante, en el 2006 su madre murió en un accidente de auto en una de sus visitas a Ecuador.

Como el hermano mayor, ocupó la cabeza de la familia cuando tenía 25 años. "Tuve que venir a pedir la custodia de mi hermano menor, que tenía 16 años y me hice cargo de él hasta que cumplió los 18", recuerda.

William Verdezoto, su medio-hermano y quien trabaja con él, lo describe como una persona responsable. "Abrió una empresa con solo 20 años".

Fernando Paredes, un amigo de la adolescencia y con quien nunca perdió contacto, dice que Carrión en momentos duros nunca se ha derrumbado."Siempre le gusta echarle ganas a lo que hace. Esa tenacidad le ha ayudado a conseguir todo lo que se ha propuesto".

En el 2008, la crisis inmobiliaria española, lo obligó a retornar al Ecuador. "Las empresas comenzaron a tener problemas de liquidez en verano de ese año. El cobro de facturas era cada vez más difícil. Los precios cayeron", rememora Carrión.

Pero para este ecuatoriano, el emprendimiento no tiene fronteras. No le tiene miedo a los negocios, sabe que toda empresa tiene su nivel de riesgo y que todo es un aprendizaje.

La empresa en España le dejó como experiencia no concentrar sus ventas en un solo cliente. "Lamentablemente, el 80% de mi facturación en aquel entonces se concentraban en un solo constructor. Con la crisis, las ventas cayeron hasta niveles insostenibles. Hoy diversifico mi cartera de clientes para reducir estos riesgos", explica.

El crecimiento económico de Ecuador fue un buen indicador. Regresó a finales del 2011 y constituyó una empresa similar a la que levantó en España, que bautizó como Servimant.

Para mejorar el servicio y fortalecer su emprendimiento, Carrión ha realizado cursos de capacitación en negocios, microempresas, seguridad industrial, etc.

Hoteles de lujo como el Plaza Grande o el Swissôtel, y cadenas de comida como Pizza Hut, Pollos Campero, entre otros son algunos de sus clientes.

La mayor parte de su tiempo lo dedica hoy a trámites, visita de clientes. Supervisa personalmente los trabajos que se realizan en otras provincias como Guayaquil y Cuenca. Tiene cuatro empleados, entre ellos una contadora.

Por lo pronto, su centro de operaciones está en su casa, pero busca hasta fin de año abrir una oficina en Quito y otra en Guayaquil.

Hugo Roberto Gordón, socio del Tradición Restaurante, quien trabaja más de un año con Servimant, señala que Carrión "es una persona que cumple. Emprendió con nuestra empresa hace un año atrás aproximadamente. Muchas veces él mismo mete mano en los trabajos cuando es necesario", dice.

Y es que las impurezas que acumulan las tuberías en las áreas de cocina de hoteles y restaurantes puede generar incluso incendios si no hay un correcto mantenimiento, explica Carrión. Señala que otra fortaleza de su emprendimiento es que utiliza materiales biodegradables y no tóxicos.

La operación de Servimant inició en marzo del 2012 con contratos que le dejaban unos USD 1 500 mensuales. Hoy factura USD 5 000 cada mes y espera duplicar las ventas hasta finales de año.


2011.  EN UNO DE LOS SITIOS EN DONDE TRABAJABA En el Hotel Pueblo Indalo, ubicado en Mojacar Almería, España. La empresa que abrió en el país europeo, Sermaduct, ofrecía servicios de mantenimiento de ductos.

CIFRAS DEL NEGOCIO:

La inversión. Para abrir Servimant en el país invirtió unos USD 8 000.

Los gastos. La inversión inicial se destinó a la compra de implementos de seguridad industrial, herramientas de limpieza de ductos, material de oficina, etc.

Operación. Servimant ofrece su servicios a hoteles de Quito, Guayaquil y Cuenca.

LA FRASE:

"Hoy diversifico mi cartera de clientes para reducir riesgos.  busco clientes en varias provincias para ampliar mi negocio"