Redacción Quito
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Rosa Matilde Guerrero: El dinero móvil es un mecanismo para lograr la inclusión financiera

El Banco Central del Ecuador (BCE), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), avanza en la ejecución del proyecto de dinero móvil. Rosa Matilde Guerrero explica de qué se trata el proyecto.

¿Cuáles son las diferencias entre el dinero móvil y la banca móvil?

El dinero móvil es un valor monetario representado por un crédito exigible a su emisor; almacenado en un soporte electrónico; aceptado como medio de pago; emitido por un valor igual a los fondos recibidos; convertible a dinero en efectivo. La banca móvil es un canal de servicio alternativo, por el cual las entidades financieras permiten acceder, generalmente, desde su dispositivo móvil a información transaccional de dicha entidad. También ha surgido el concepto de banca móvil transformacional, que apoya la inclusión financiera de sectores de menores ingresos.

¿Cuáles son las ventajas del dinero móvil?

A nivel macroeconómico, el dinero electrónico aumenta el nivel de transaccionalidad en la economía; tiene un efecto multiplicador, porque el dinero fluye de forma rápida, aumenta la velocidad de circulación del dinero virtual y disminuye la del dinero físico.

¿Hacia dónde apunta el proyecto que impulsa el Banco Central (BCE), con el apoyo del BID?

El BID, por pedido del Ministerio de Finanzas y del Banco Central, está trabajando con el BCE en el diseño e implementación de la política de inclusión financiera, como complemento de la política pública de Economía Popular y Solidaria. Eso, con herramientas que buscan promover en aquellas personas excluidas, un conjunto de servicios financieros (ahorro, crédito, sistemas de pago...), a precios asequibles y provistos eficientemente; lo cual ha sido definido por el Gobierno como una Política de Estado.

¿Cuáles son las particularidades del proyecto?

Estamos diseñando una posible operación de préstamo, que busca contribuir al proceso de inclusión a través del apoyo y fortalecimiento a las Instituciones Financieras (IFIS), a las Estructuras de Finanzas Populares (EFP) y al Sistema Nacional de Pagos (SNP). La idea es trabajar con las entidades financieras, proporcionándoles incentivos para que amplíen y profundicen su oferta de productos y servicios; y, a la par, apoyar al BCE para que siga en el proceso de fortalecimiento y mejora del SNP. Este último constituye la plataforma para que las entidades financieras se inserten en el circuito de pagos y así lograr dinamizar la transaccionalidad, reduciendo costos, tiempo de envío; recepción y optimización el acceso a servicios como: canales de distribución de remesas, etc.

¿El dinero móvil es una tendencia regional?

Lo más importante es referirse a que el dinero móvil constituye una herramienta, como cualquier otra, que utilizada de forma técnica y adecuada potencia la inclusión financiera de grupos y segmentos tradicionalmente excluidos del sistema financiero formal.

¿Hay experiencias sobre el dinero móvil en la región y cuáles han sido los resultados?

Sí, existen en países como México, Colombia, Brasil, Paraguay. Otras, fuera de la región que adaptándolas a la realidad latinoamericana, se podrían adoptar, son Singapur, Kenia y Filipinas. En términos generales los resultados han sido positivos. En Kenia, nueve millones de personas pagan sus productos y servicios usando sus móviles. Lo importante es que hay que tener en cuenta que al transar dinero móvil se transan los recursos de las personas y, en muchos casos, de los más pobres, por ello este tipo de proyectos debe contar con las seguridades necesarias.

¿Qué infraestructura exige el dinero móvil?

En el ámbito tecnológico se requiere una plataforma que registre la transaccionalidad, redes de distribución de amplio alcance, IFIS preparadas para promover estos sistemas, supervisión adecuada, marco normativo de vanguardia, entre los principales. En esta línea, más que priorizar la infraestructura tecnológica, es fundamental desarrollar y fortalecer los ‘ecosistemas del dinero móvil’, para garantizar sostenibilidad, reglas claras y amplitud de acceso. Estos ecosistemas están conformados por actores como los operadores de la red móvil, instituciones financieras, reguladores, empresas de servicios públicos, corresponsales no bancarios, entre los más importantes.

¿Cualquier usuario de un teléfono móvil puede beneficiarse con el sistema de dinero móvil?

Justamente esta es una de las principales ventajas de este mecanismo, pues sus usuarios son potencialmente todos quienes poseen un teléfono celular.

¿Las tarjetas de crédito se verán desplazadas?

Las tarjetas de crédito y el dinero móvil son, a mi forma de ver, dos tipos de medios de pago, con ciertas diferencias. Las tarjetas, como sabemos, el emisor conceden un financiamiento al cliente, para que este consuma y obtenga efectivo mediante avances, y luego cancele el valor adeudado, con cargo a su tarjeta.

A través del dinero móvil, ¿es posible alcanzar en el mediano plazo la inclusión financiera?

Por sí solos, los sistemas electrónicos de pago no promueven la inclusión financiera, pero crean la base para prestar servicios a través de canales de IFIS sin sucursales, como las tarjetas de débito y el teléfono móvil o buscando la eficiencia sus sistemas financieros, al adoptar la figura de corresponsal no bancario. Experiencias internacionales han demostrado que el dinero móvil apoya en la inclusión financiera.

Acerca de Rosa Matilde Guerrero: La trayectoria académica y en el sector financiero

La formación. Máster en Economía (UNAM-México). Diplomado en Microfinanzas (Incae). Máster en Microfinanzas y Desarrollo Económico (Univ. Alcalá de Henares).
La experiencia. Ha desarrollado notas técnicas y documentos especializados en Supervisión por Riesgos, Red de Seguridad Financiera...