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Daniela Feijoo es fundadora del emprendimiento, ubicado en Las Casas, que  maneja junto a sus padres: Geoconda Erazo y  Byron Feijoo. Foto: Galo Paguay / LÍDERES

Daniela Feijoo es fundadora del emprendimiento, ubicado en Las Casas, que maneja junto a sus padres: Geoconda Erazo y Byron Feijoo. Foto: Galo Paguay / LÍDERES

El sabor zarumeño impulsa su iniciativa en el norte de Quito

8 de mayo de 2017 11:41


Pese a que los platos llevan un mismo nombre, la tradición gastronómica de cada provincia hace que su preparación pueda variar. Por ejemplo, el tigrillo -cuyo ingrediente principal es el verde- cambia de presentación y de modo de preparación.

En el cantón Zaruma (El Oro) tienen una forma de preparar este plato y otros bocaditos típicos. Y la familia Feijoo Erazo quiso reflejar esta particularidad en su emprendimiento de comida:
El Café de mi Tierra.

“Se come bastante verde, bastante yuca. Nuestro tigrillo es verde salteado con queso y huevo. Eso le da una textura distinta al verde”, dice Daniela Feijoo, una de las propietarias del negocio.

Estos zarumeños residentes en Quito desde hace dos décadas buscan aprovechar la herencia gastronómica de su ciudad natal, para generar ingresos adicionales para la familia.
Hace un año y medio, Feijoo -quien estudia Administración Pública en la Universidad Central del Ecuador y trabaja como periodista deportiva- pensó en concretar la apertura de su propio negocio y antes de comenzar realizó un estudio de mercado para abrir su cafetería.

En ese proceso, los emprendedores decidieron que el mejor lugar sería el sector de Las Casas (norte de Quito), barrio que en los últimos años busca consolidarse como un destino gastronómico obligatorio de la capital.

Con una inversión inicial de USD 8 000, que se destinó para la adecuación de local y de artícu­los de cocina, abrió sus puertas a inicios de julio del año pasado El Café de mi Tierra. Además del primer capital, el negocio ha inyectado más dinero, que en total ya suma USD 12 000.
Su madre, Geoconda Erazo, se encarga de la preparación de los alimentos y su padre, de la administración del local.

Otro de los puntales del negocio es el café de Zaruma, producto emblemático del cantón que es reconocido a escala nacional y que también exporta parte de su producción. Entre los tipos de café de la zona están: el arábigo nacional, el caturra rojo y el robusta.

Los proveedores son aliados importantes del negocio para darle buen sabor e identidad a sus preparaciones. Actualmente, la cafetería cuenta con distribuidores de Zaruma, en productos como quesos, el verde es de Santo Domingo de los Tsáchilas y otros ítems los compran en Quito.

Gracias a las ventas, el local factura actualmente entre USD 1 500 y 2 000 mensuales.
Gracias a los contactos que le ha dejado el periodismo deportivo a Feijoo, muchos de los clientes de El Café de mi Tierra son futbolistas de equipos profesionales o comunicadores sociales.

Uno de ellos es Sebastián Valencia, asistente técnico del Club América de Quito. Valencia acude a la cafetería desde hace cinco meses y destaca sus cómodos precios y la rápida entrega de los pedidos.

Valencia asegura que llegó al local gracias a redes sociales y añade que desde ese entonces acude frecuentemente para tomar café acompañado de un bolón.

Andrea Sotomayor, ingeniera en Comercio Internacional, llegó a El Café de mi Tierra hace un año, motivada por la que había escuchado acerca de la tradición de la comida zarumeña. Ella destaca el sabor del tigrillo y asegura que el lugar es ideal para asistir después de la oficina.
Feijoo cuenta que entre los planes de El Café de mi Tierra está abrir dos locales próximamente. Uno de ellos cercano a universidades y el otro, a oficinas.