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Es economista sénior en la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Foto: Diego Pallero

Es economista sénior en la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Foto: Diego Pallero

Samuel Pienknaugura: ‘Hay interés por revivir la integración’

4 de agosto de 2017 20:20

Samuel Pienknaugura, economista del Banco Mundial, habla sobre los desafíos que tienen las economías pequeñas para integrarse al mundo. Cree que el nuevo Gobierno de Ecuador está enviando señales favorables hacia la integración comercial.

El Banco Mundial publicó el libro ‘Mejores Vecinos. Hacia una renovación de la integración económica en América Latina’. La publicación sugiere acciones como reducción de aranceles externos o armonizar normas y procedimientos, entre otras. ¿Qué tan sencillo es concretar esas recomendaciones?

El libro propone una agenda muy ambiciosa. Vemos que distintos países de la región están en distintas etapas. Los miembros de la Alianza del Pacífico, por ejemplo, ya han dado algunos pasos en una dirección. Hay otros países, como Ecuador, donde queda mucho trabajo por hacer. El trabajo no es sencillo dado que la región viene de cuatro años de desaceleración, por eso creemos que es momento de dar pasos decididos para buscar motores de crecimiento de largo plazo en la región y creemos que la integración es un tema central. Si bien es cierto que la integración global puede traer réditos, es fundamental integrarse primero a escala regional para ganar competitividad.

En todo proceso de integración hay que ceder. ¿Qué deben ceder los países de América Latina?

Al analizar la integración se argumenta que los países ganan en términos de eficiencia. De hecho si un país se integra con otro de mayores ingresos se puede ganar en términos de crecimiento. También es cierto que los procesos de integración generan reasignaciones de recursos en la economía. Entonces habrá sectores beneficiados y otros perjudicados. Por eso es clave que la integración venga acompañada de políticas de protección social que permitan que aquellas personas menos beneficiadas se muevan a sectores donde hay beneficios.

¿Y esas políticas están en manos de cada país?

Cada país tiene sus desafíos en ese sentido. Son políticas como reentrenamiento de personas que trabajan en sectores que se vuelven menos competitivos. Se trata de facilitar que las personas entren a sectores donde se registran beneficios de la integración.
Un punto mencionado en la publicación es la reducción adicional de los aranceles externos.

¿Hasta dónde llega esa sugerencia?

En América Latina aún hay países con aranceles que se aplican a importaciones de cualquier parte del mundo, que son aranceles altos comparados con otros países de la región y países en desarrollo. Vemos que mientras más países bajen esos aranceles habrá más posibilidades de que tengan más integración con el mundo y que se beneficien de este proceso.

¿El tamaño de las economías de los países que deben integrarse incide en el tema?

Hay economías donde claramente, por escala, es más difícil pensar en liberalizar aranceles. Los países pequeños usan aranceles como impuestos al valor agregado y son fuente de recaudación. Esos países tienen sus propios objetivos y consideraciones al diseñar su política comercial. Otros países tienen sustitutos. Entonces sin duda el tamaño de la economía afecta al diseño de políticas comerciales.

¿En Ecuador la economía dolarizada es otro desafío en su política comercial?

Para Ecuador, el tema de ganar en competitividad es un desafío en momentos en el que el dólar está apreciado, como es el actual. Habrá ciclos económicos donde el dólar, cuyo manejo está fuera del alcance de Ecuador, va a estar más o menos apreciado. Por eso hay que hacer más hincapié en políticas que lleven a la competitividad no asociada al tipo de cambio. Es fundamental tener políticas que apunten a generar más competencia entre el sector privado, que complementen la competitividad del sector privado y así estas empresas entren al sector exportador. Otro tema a tener en cuenta es que Ecuador es una economía pequeña por lo que es doblemente importante integrarse con otros mercados porque hay sectores con economía de escala, donde los costos bajan a medida que el mercado sea más grande. La integración permite que los productores produzcan de manera más eficiente.

¿Usted cree que Ecuador está rezagado en temas de integración?

Desde 1995 hasta el 2004, Ecuador tuvo un proceso de liberalización comparable con el resto de la región. Los aranceles se redujeron en ese período cuatro puntos porcentuales en promedio. Desde el 2004 el proceso de integración de Ecuador se estancó un poco, ya sea por la caída de los precios de materias primas que exportaba el país o por orientación de políticas económicas y se pensaba que no era tan necesario adoptar este proceso de integración. Hoy en día hay un renovado interés por revivir la integración.

¿Se perfila entonces en el mediano plazo una política de integración?

Por ahora, las señales del nuevo Gobierno van a hacia revivir el proceso de integración. El acuerdo con la Unión Europea, por ejemplo, es un paso en esa dirección, también hay interés de acuerdos con Corea del Sur y otras economías. Esta clase de acuerdos son parte de la agenda que proponemos en el estudio. Son señales de interés del Gobierno.

¿Qué es lo más difícil en los proceso de integración?

Tiene que haber voluntad política. La idea de que la integración sea beneficiosa tiene que estar en la cabeza de los que hacen política económica. Hoy en día existe una visión favorable a estos procesos por parte de la población y por parte de los políticos. Creemos que es un momento idóneo para la integración para crecer a tasas más aceleradas.

Pero los problemas siguen. Un ejemplo es cuando los exportadores, al pasar fronteras por tierra, tienen que cambiar de camiones.

Hay un sinnúmero de obstáculos para los exportadores en las fronteras. El desafío es no ceder ante presiones de grupos de interés que hacen que las regulaciones vuelven ineficiente al intercambio comercial. No solo pasa en la región, también es común en Norteamérica con monopolios de transporte que entorpecen el comercio entre vecinos. Se necesitan esfuerzos de toda la región.

Hoja de vida
Es economista  sénior en la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

Ha sido coautor de los libros ‘El emprendimiento en América Latina: Muchas empresas y poca innovación’, publicado en el 2014, y ‘Mejores vecinos: Hacia una renovación de la integración económica en América Latina’, publicado este año.

Tiene un título  en economía de la London School of Economics y es doctor en economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Ha estudiado  temas como el crecimiento económico hasta el estudio de los vínculos entre comercio internacional y la estabilidad económica.