Prodedim lleva 17 años en el mercado de la impresión y armaje de libros. Su planta está ubicada en El Condado, norte de Quito. Foto: Pavel Calahorrano  /LÍDERES

Prodedim lleva 17 años en el mercado de la impresión y armaje de libros. Su planta está ubicada en El Condado, norte de Quito. Foto: Pavel Calahorrano /LÍDERES

Sofía Ramirez
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El sector gráfico apuesta por el uso de tecnología

29 de noviembre de 2016 16:55

Un bajón en la producción de la industria gráfica se siente desde el año pasado. Según la Asociación de Industriales Gráficos (AIG), el rendimiento de este sector se redujo en un 3%. Y para finales de este año se prevé que se alcance una cifra similar.

El principal factor que impactó a la industria fue la aplicación de las salvaguardias arancelarias. Este mecanismo se implementó en marzo del 2015, con el objetivo de equilibrar la balanza de pagos.

La medida no impulsó al sector gráfico. Incluso impidió que las empresas renovaran su tecnología, señalan representantes de este sector productivo.

Hoy en día, la industria gráfica se divide en tres ramos (ver gráfico). Solo entre Quito y Guayaquil existen alrededor de 9 600 imprentas consideradas pequeñas y medianas empresas (pymes). Estas representan el 95% de la industria; el 5% restante está integrado por compañías grandes.

Como referencia de que la mayor concentración de la industria está en las pymes, la AIG explica que solo en el sector del barrio América, en el centro norte de Quito, se contabilizan cerca de 700 imprentas.

No obstante, por la coyuntura económica del país existen pymes del sector que están cerrando sus operaciones o vendiendo la maquinaria con la que venían trabajando. La AIG afirma que en lo que va del año, unas 200 imprentas pequeñas cerraron operaciones.

Mauricio Miranda, gerente de Prodedim, detalla que el valor agregado de su empresa es afianzar su trabajo de la mano con la tecnología. Esta ventaja competitiva le permitió mantenerse en el mercado, pese a la recesión económica; al apoyarse en la tecnología, ahora produce audiolibros.

Otra táctica de la empresa para generar rentabilidad pese a la coyuntura fue aliarse con socios estratégicos. Por ejemplo, unieron esfuerzos con una firma que realiza la preprensa.
La planta de Prodedim está ubicada en el sector El Condado, en el norte de Quito. En el lugar, aproximadamente 16 personas trabajan para el armaje e impresión de libros, folletos, calendarios...

Allí utilizan máquinas que imprimen 75 000 hojas por hora o colocan grapas a los libros.
Esta empresa, que nació en enero de 1999, facturó el año pasado USD 650 000 y en el 2014 USD 800 000. Este año tiene la meta de sumar ingresos entre USD 500 000 y 600 000. Sus clientes en el sector privado son 30.

La estrategia de la pyme es elaborar productos personalizados de la mano de tecnología digital.
Para lo que queda del 2015 y el próximo año, el sector gráfico tiene un desafío: articularse con la tecnología. La creación de productos como audiolibros, la impresión 3D y la tecnificación de los procesos permitirá ganar competitividad señala la AIG.

Pero la idea también es exportar a gran escala a países como Colombia. Por eso están trabajando con otros gremios para delinear acciones en conjunto.

La industria exportó el año pasado USD 9,2 millones en productos editoriales, libros, etiquetas e impresos. En cartón y papel, se vendió al exterior USD 37,9 millones, según cifras que maneja el gremio gráfico.

Marco Carrión, presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi), explica que el sector gráfico ha tenido un bajón este año por lo que se han tomado alternativas para ayudar a los empresarios pequeños y medianos.

Una de las acciones que se han realizado es la apertura de una plataforma digital denominada Multicomercio.com, que reúne una serie de empresas, sus productos, sus precios para que los clientes tengan una opción adicional para adquirir sus productos y hacer negocios en línea.

Los consultados coinciden en que existen varias razones para la bajas en el sector. Entre otros mencionan la falta de avances tecnológicos y la innovación, por lo que se han realizado capacitaciones para que los microempresarios mejoren y ofrezcan un trabajo de calidad. “Han cerrado empresas que no innovaron o que no migraron a un modelo de desarrollo tecnológico”, dice Carrión.

Según el titular de Capeipi, el remezón en el sector incluso se ha reflejado en la reducción del número de empresas. Estas se redujeron de unas 150 a 120 entre el 2014 y este año
Carrión explica que las pequeñas y medianas empresas de la industria gráfica incluso tuvieron inconvenientes por las normativas que se establecieron para los locales. Entre estas se encuentran los permisos de bomberos, las materias primas poco amigables con el ambiente, la falta de tecnificación, entre otros.

Otra situación que afectó es la compra de útiles escolares en Colombia, aprovechando la devaluación del peso frente al dólar, lo que hizo que el movimiento del sector gráfico baje en agosto, mes en el que se registraba buenos ingresos por este rubro en años anteriores.

Para el empresario, se deben impulsar las compras de productos nacionales para que las pymes puedan levantar sus negocios en el 2017. Por ello realizarán ferias, darán capacitaciones a los miembros de Capeipi e impulsarán un proyecto de ley para potenciar el trabajo de las pymes.