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Santiago Bonilla, gerente comercial de la empresa Boman Sport, es el responsable  de vestir a parte de los equipos que intervienen en el campeonato de fútbol. Foto: Willian Tibán para LÍDERES.

Santiago Bonilla, gerente comercial de la empresa Boman Sport, es el responsable de vestir a parte de los equipos que intervienen en el campeonato de fútbol. Foto: Willian Tibán para LÍDERES.

Seis equipos con marca ambateña

20 de marzo de 2017 15:13

Boman Sport compite en el campeonato nacional de fútbol con marcas nacionales y extranjeras que visten a los equipos.

La empresa ambateña impone su firma en las canchas del país donde juegan Fuerza Amarilla, Macará, Olmedo, Técnico Universitario, Liga de Loja y Deportivo Quito. Fabrica la indumentaria deportiva de estos clubes. También, es la piel de elencos que juegan en la segunda categoría en diversas provincias del país. La calidad, el acabado perfecto de las prendas y el cumplimiento son las claves del éxito.

La idea de producir ropa deportiva se inició en 1999. Santiago Bonilla, gerente comercial de la firma, especializado en cultura física, recuerda que se vinculó por su especialidad a varios equipos de fútbol profesional. Cuando sus amigos compraban ropa deportiva buscaban modelos diferentes, pero no los encontraban. Entonces decidió que el pequeño taller que tenía su padre Segundo Bonilla, donde se fabricaba chompas que se vendían en el país, debía transformarse.

Ahora la indumentaria deportiva que produce se vende en varios almacenes y centros comerciales del país. Además, abrió ocho almacenes en Ambato, Quito, Latacunga, Santo Domingo, Riobamba, Portoviejo y próximamente en Guayaquil y en Manta.

En estos sitios de comercialización promociona sus líneas para el motociclismo con chalecos, pantalones. También, desde el 2011 viste a los equipos de fútbol con camisetas, pantalonetas, polines, exteriores. La ropa para arqueros, chompas impermeables y más son otra de sus especialidades en la indumentaria.
“Nuestros diseños y modelos son únicos, por eso estamos a la vanguardia de otras firmas, porque contamos con equipos de última tecnología. Además, usamos tejidos inteligentes para un mejor rendimiento del deportista e implantamos el Air Vent y el sublimado”, dice Bonilla.

Los equipos profesionales de fútbol comenzaron a interesarse por la calidad de sus productos. El primero en utilizar su indumentaria deportiva fue el Club Olmedo, de Riobamba. En la actualidad Fuerza Amarilla, Macará, Olmedo, Técnico Universitario, Liga de Loja y Deportivo Quito llevan la marca de esta empresa ambateña.

Bonilla afirma que Clan Juvenil y Delfín de Manta ascendieron desde segunda categoría a la Serie A vistiendo con Boman Sport. Algo similar sucedió con Fuerza Amarilla que actualmente juega la Copa Sudamericana.

“Hemos crecido de la mano con los equipos. Tenemos la confianza por los diseños modernos, novedosos elaborados con la misma tecnología que las grandes marcas del país y del mundo. Por eso constantemente renovamos nuestras colecciones, a esto se sumó la capacitación de la mano de obra”, manifiesta Bonilla.

En Loja, Olimpia Sport trabaja hace cinco años con la marca. Juan Carlos Valdivieso, gerente, explica que por la calidad y la innovación de sus productos, la firma tiene acogida en los equipos barriales, parroquiales y profesionales como la Liga de Loja.

“La gente está identificándose con la marca y eso es positivo porque usan nuevas tecnologías y están a la vanguardia internacional. Las ventas crecen en el 10% porque ofrecemos una amplia variedad”, dice Valdivieso.

El camino ha sido intenso. En 1999, la empresa Boman se creó con tres máquinas de coser que utilizaba su padre en la confección de chompas. Realizaron un préstamo de USD 2 000 en una entidad financiera. El dinero lo invirtieron en la compra de la materia prima. En ese año colaboraban cuatro personas.

En el 2001 a Boman Sport le catapultó trabajar con las firmas nacionales e internacionales a quienes confeccionaba ropa deportiva de marca. Este proceso mejoró la calidad de la confección.

Tres años después las ventas se incrementaron. Buscaron un préstamo de USD 5 000 para seguir creciendo. Con los fondos compró ocho máquinas de coser y contrató a ocho colaboradores.

En el 2006, la empresa invirtió USD 40 000, gracias a la venta de una vivienda. Con los recursos importaron una máquina de sublimación (que pigmenta la tela de acuerdo con los diseños y colores que desea el cliente) y compraron una estampadora y una bordadora. Asimismo, integró a su equipo de trabajo otras 12 personas. En la actualidad tiene en la fábrica 15 colaboradores.