Redacción Guayaquil
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Un semillero para los futuros escritores

La experiencia de trabajo con niños en un centro cultural y su amor por el arte, llevaron a la guayaquileña Adelaida Jaramillo a crear Palabra Lab en el 2009. Se trata de un espacio cultural donde se ofrecen talleres de arte, literatura y escritura para niños, jóvenes y adultos.

“En enero del 2009 ingresé a laborar en un centro cultural, dictando talleres de lectura a niños”, cuenta Jaramillo. “El negocio cerró en junio y las madres insistieron en que siga trabajando con sus hijos”.

Así, en septiembre de ese año, decidió abrir su propio negocio, siguiendo la línea de arte, cultura y, sobre todo, literatura. “El objetivo es convertirnos en un semillero para futuros artistas y escritores del país”, asegura Jaramillo.

Para esto, acondicionó un espacio en la planta baja de su domicilio, en la ciudadela Nueva Kennedy (norte de Guayaquil). La inversión inicial fue de USD 5 000. El valor corresponde a la adecuación del lugar y la compra de un acondicionador de aire, un proyector, libros de distintos géneros, materiales de arte y mobiliario.

En un inicio, los talleres eran dirigidos únicamente a niños e impartidos por la propietaria. En marzo del 2010, un amigo de Jaramillo, el escritor Miguel Antonio Chávez, le propuso iniciar con talleres de escritura para jóvenes y adultos.

“La propuesta tuvo una excelente acogida y decidí continuar ofreciendo este tipo de cursos”, afirma Jaramillo. De esta manera, escritores locales, como Eduardo Varas, María Fernanda Ampuero, Jorge Velasco y Solange Rodríguez han participado en Palabra Lab.

Rodríguez destaca la importancia de este emprendimiento, porque dice que los talleres que allí se dictan, “ayudan a desarrollar la imaginación y a encontrar soluciones creativas a problemas cotidianos”.

Los precios de los talleres oscilan entre los USD 60 y 150, dependiendo de la temática y el instructor. También se otorgan becas de estudio a niños y jóvenes de escasos recursos económicos.

En el caso de los cursos dictados por invitados, Palabra Lab gana una comisión del 20%. La facturación en el 2011 fue de al rededor de USD2 000 mensuales.

Los talleres duran en promedio un mes. Los niños reciben clases en las tardes mientras que, los adultos, en las noches.

Sobre los métodos de promoción, Jaramillo señala que las redes sociales y la Internet han sido fundamentales. “Muchos clientes han conocido a Palabra Lab a través de Facebook, Twitter e incluso, de nuestra página web”, comenta.

Eva Aragundi es madre de dos niñas que actualmente cursan un taller vacacional en Palabra Lab. Cuenta que el objetivo, al inscribir a su hija mayor en un taller hace tres años, era lograr que se interese por la lectura. “Sin embargo, los resultados han superado mis expectativas”.

Este año, inscribió también a su segunda hija y se muestra satisfecha con los aprendizajes impartidos. “Mis hijas han mostrado un resultado positivo. Sienten amor por la literatura y el cine”, asegura.