placeholder
Arturo Castillo. Motivador y prof. de técnicas psicorrelajantes
Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si 0
No 0

El trabajo y el sentimiento persecutorio

Nada perjudica más a las empresas que la ambigüedad, que un estilo de comunicación que da lugar a interminables y perniciosas especulaciones. Los primeros en sucumbir ante la falta de una comunicación efectiva, explícita y directa son aquellos sujetos que se sienten inseguros, en la mira de los jefes para ser 'despachados'.

Les persigue el fantasma de la inseguridad, que les hace proclives a construir situaciones catastróficas, a imaginar circunstancias que podrían ponerles en riesgo de perder el trabajo. 'Evidencia' de ello es que el jefe se muestra últimamente frío ante su desempeño laboral; que hace rato ya no le felicita ni se muestra interesado en su persona. Entonces tambalea emocionalmente y vive episodios persecutorios, convencido de que hay un plan secreto para botarle.

Estos sentimientos pueden exacerbarse en organizaciones que fomentan núcleos de poder, camarillas influyentes en la toma de decisiones, que tienden a actuar de manera arbitraria, injusta, abusiva, en relación a sus colaboradores.

La exclusión de ciertos trabajadores de eventos profesionales y sociales, bajo el pretexto del 'olvido', pone en alerta máxima a los aludidos, que desarrollan un comportamiento paranoico. En adelante, su susceptibilidad ya no le permitirá discriminar entre los hechos y las sospechas infundadas.

Si el sujeto comete un error y su jefe lo sobredimensiona, la inseguridad le llevará a equivocarse recurrentemente, de modo que tendrá la atención sobre él todo el tiempo. Ya no le cabrá la menor duda: le están persiguiendo.

Pero los recelos paranoicos también se dan entre pares, entre los líderes. Es comprensible: han sido entrenados para competir, para triunfar. Pero los demás no se la dejarán fácil. Habrá que estar atentos a las reuniones a solas con el gran jefe, a las llamadas telefónicas de uno de los importantes socios, de algún miembro del directorio. ¿Y por qué al fulanito y no a mí? ¿Por qué la invitación al cumpleaños del gerente solo a zutano? ¿Qué hace mengano en la oficina del presidente desde hace horas? En el trasfondo de estas obsesiones están la fragilidad psíquica, los temores y anticipaciones infundados. Conviene dejar las cosas en el tamaño que llegan, atenerse a los hechos y no dejarse vencer por la inseguridad.