Fernando Delgado. Fotos: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Fernando Delgado. Fotos: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Redacción Quito (I)
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El servicio hotelero le llevó hasta la lujosa Mónaco

25 de julio de 2016 10:41

Nació en Cuenca, se formó como profesional en Portugal y EE.UU., trabajó en Machala, las islas Galápagos, en su ciudad natal y Quito; ahora está en el principado de Mónaco, donde es responsable de parte de la flota de cruceros de lujo de la firma Silversea Cruises, fundada en 1994.

Fernando Delgado tiene 44 años y desde su adolescencia conoce de cerca el mundo de los hoteles; sabe que un buen servicio se convierte siempre en un gran negocio. Esa ha sido siempre su filosofía desde 1990, cuando inició su formación en Porto, Portugal.

A ese país llegó por razones personales. Su familia estaba instalada en el país luso y Delgado cruzó el Atlántico para estudiar en la ‘Escola de Hotelaria e Turismo do Porto’. Fueron tres años de aprendizaje que sirvieron para sentar las bases de la que hoy es una carrera exitosa en el mundo de los hoteles y los cruceros.

En Porto y luego en EE.UU. Delgado aprendió sobre cocina, administración de restaurantes y hoteles, y temas gerenciales.

Para 1993 terminó sus estudios y volvió a Ecuador. Estuvo en Cuenca, donde recibió algunas propuestas, como la del Hotel Oro Verde de Machala que estaba por inaugurarse. Entonces supo que el gerente del Banco del Pacífico, en Machala, Oswaldo Tamariz, lo quería entrevistar.

“Yo no era economista, ni financiero, pero igual insistió en que lo visite”, recuerda Delgado. Allí este hotelero se enteró que la entidad financiera estaba por inaugurar un moderno edificio, con un sitio para cocteles y servicios para sus ejecutivos y colaboradores.

La oferta que recibió para trabajar en el banco, en el manejo de de alimentos y bebidas, lo enganchó. Delgado tenía 21 años y era subgerente de servicios internos. “Fue maravilloso, con responsabilidades en Machala y, luego, a escala nacional”.

Fernando Delgado recibió al Príncipe Carlos en el hotel Royal Palms, en Galápagos en el 2009. En las otras fotos aparece en África y con el equipo de trabajo del hotel Casa Gangotena, en Quito. Fotos: Pavel Calahorrano / LÍDERES y archivo particular

Fernando Delgado recibió al Príncipe Carlos en el hotel Royal Palms, en Galápagos en el 2009. En las otras fotos aparece en África y con el equipo de trabajo del hotel Casa Gangotena, en Quito. Fotos: Pavel Calahorrano / LÍDERES y archivo particular

Tamariz lo recuerda como un joven muy dedicado y voluntarioso que combinaba muy bien la cocina local con la internacional. “Era un muchacho de primera, muy buena persona. Fue de los ejecutivos más jóvenes que tuvimos en el Banco del Pacífico”.

Tras la experiencia en la entidad bancaria, de donde salió en 1998 para buscar nuevas oportunidades, Delgado se mudó a Quito para encargarse del restaurante Sal y Pimienta y la lavandería Fresco y Limpio, en el hotel Colón, que estaba integrándose entonces a la cadena estadounidense Hilton. “Al ser la transición fue algo complicado, pero sirvió de aprendizaje”, dice este cuencano que habla portugués,italiano e inglés.

Para el 2000 inició una nueva etapa, fuera del continente, en las islas Galápagos con la firma Quasar Náutica Expeditions, especializada en cruceros. Fue el gerente de hospitalidad y se encargaba de todo lo que pasaba en los barcos llenos de turistas extranjeros.

Luego regresó a su ciudad de origen para trabajar con su familia en dos proyectos hoteleros: el hotel Santa Lucía y la Hostería Uzhupud entre 2002 y 2005.

Entonces se estrenaba como padre y decidió tomarse un tiempo para la familia. Pero enseguida recibió una llamada de Quasar Náutica Expeditions: le propusieron volver a las islas encantadas para conocer un nuevo barco. “Galápagos siempre es chévere y fui”. Allí me pidieron que me quedara tres meses, pero en total estuvo entre Quito y Galápagos hasta el 2008.

Y otra oferta llegó. Lo contrataron como gerente del hotel Royal Palms Galápagos, que pertenece a la cadena Leading Hotels of the World y al que llegan personalidades como el Príncipe Carlos de Inglaterra. Allí estuvo entre el 2008 y 2011, hasta que participó en una selección de cazatalentos para el hotel Casa Gangotena, que estaba por abrir sus puertas en Quito.


Roque Sevilla
, representante del hotel, sabía de la experiencia de Delgado y de su trayectoria en el mundo hotelero. “Cuando lo contratamos demostró un gran conocimiento del tema y fue de gran ayuda para que el hotel consiga premios y reconocimientos internacionales”.

Según Sevilla, Delgado tiene una habilidad especial para atender a los distintos huéspedes. “Hace de cada visita algo especial y siempre generó grandes experiencias para nuestros visitantes. Además sus intereses en temas de literatura y arte le dan un valor extra como anfitrión. Fernando es una persona muy amable”.

Su buen nombre quedó confirmado con una nueva gerencia en Mashpi Lodge, de los mismos dueños de Casa Gangotena.

Nuevos retos estaban por llegar para este hombre que disfruta de recibir amigos en su casa y que se define como transparente, frontal y, en ocasiones, algo necio. En 2013 altos ejecutivos de Silversea Cruises visitaron el país por negocios; además querían que Delgado fuera uno de sus colaboradores.

Una firma líder en cruceros de lujo

Silversea Cruises es una prestigiosa firma especializada en cruceros de lujo. Su historia comenzó en los 90, cuando la familia Lefebvre, de Roma, creó y organizó la compañía pensando en construir y operar barcos de ‘ultra lujo’.

Fernando Delgado fue tentado en dos ocasiones por esta empresa. La primera fue en el 2013, pero declinó por su compromiso con el hotel Casa Gangotena; dos años después recibió una nueva oferta para trabajar desde Mónaco. La aceptó y desde abril de este año tiene el cargo de ‘Head of Hotel Operations – Expedition Fleet’. En resumen es responsable de la operación hotelera en tres de los cruceros de Silversea, con capacidad para 100, 120 y 135 pasajeros.

Delgado ya sabía de ellos cuando trabajó en las islas Galápagos . Ahora que es parte de una empresa que acumula premios y reconocimientos globales se siente a gusto. Sabe que los desafíos son parte de su carrera.

Este ecuatoriano trabaja de manera directa con un equipo de seis personas; además se le reportan alrededor de 300 personas entre capitanes y tripulantes de los cruceros de lujo.
Delgado ya está instalado en Mónaco con su esposa y su hijo. Al principado lo describe como un lugar interesante, impecable, lujoso por donde uno vaya y con gente agradable. “Uno puede ir caminando por la calle y encontrase con embotellamientos de Ferraris y Bugattis”.

Sobre su futuro prefiere no hacer planes. La experiencia le dice que las oportunidades van llegando sin que las espere. “Lo único que tengo en mente es que los huéspedes estén contentos y felices”.