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Ralph Lauren desarrolló, junto con Oak Labs, unas cabinas interactivas para que los clientes se prueben las prendas de vestir. Foto:shionnetwork.com

Ralph Lauren desarrolló, junto con Oak Labs, unas cabinas interactivas para que los clientes se prueben las prendas de vestir. Foto:shionnetwork.com

A sobrevivir en la era de Amazon

23 de febrero de 2017 13:23

Enfrentadas al gigante del comercio en línea Amazon, las grandes tiendas estadounidenses buscan nuevas fórmulas para atraer clientes y mantener abiertas sus puertas.

Gracias a aplicaciones para smartphones, consideran enviar cupones de descuento a los clientes que pasan ante su local y de esa forma incitarlos a entrar a comprar o ayudarlos a buscar productos. Sin embargo, habrá que ir más lejos para luchar contra el comercio en línea.

La competencia del comercio a través de la web afecta a grandes superficies. La cadena de vestimenta de alta gama Ralph Lauren separó del cargo a su director Stefan Larson hace un par de semanas por desacuerdos sobre la forma de “mejorar la parte creativa y las relaciones con los clientes”.

La competencia de las compras en Internet se hace sentir ostensiblemente en los comercios tradicionales. Macy’s anunció el mes pasado el cierre de un centenar de sus grandes tiendas y la eliminación de unos 10 000 puestos de trabajo. Sears, que posee la cadena de tiendas y también los supermercados Kmart, anunció el cierre de 300 locales desde septiembre y una cantidad no especificada de despidos.

Las tiendas quieren utilizar recursos de inteligencia artificial para orientar a sus compradores.

En su lujoso establecimiento de la Quinta Avenida de Nueva York, Ralph Lauren instaló una “cabina interactiva” para probarse ropa. Los clientes pueden ver allí como les sentarían los talles o colores de la prenda que eligieron. El sistema de esa cabina está en diferentes idiomas, puede sugerir artículos y hasta cobrar la compra.

Oak Labs, firma que desarrolló esa tecnología, estima que la ventas aumentaron hasta 55% en donde se instalaron esas cabinas. El problema es que por el momento son demasiado caras como para una utilización masiva.

IBM trabaja con comercios para analizar los hábitos de los consumidores y gracias a los teléfonos inteligentes hasta estudian el recorrido que estos hacen en el establecimiento. Eso permite, por ejemplo, saber si alguien mira las estanterías de zapatos sin comprar nada. Al advertir eso, se lo incita a cambiar de opinión mediante ofertas o descuentos especiales.