Steve Hanke, Profesor de Economía Aplicada y Codirector del Instituto de Economía Aplicada, Salud Global, y el Estudio de la Empresa de Negocios de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore.

Steve Hanke, Profesor de Economía Aplicada y Codirector del Instituto de Economía Aplicada, Salud Global, y el Estudio de la Empresa de Negocios de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Foto: LÍDERES

Cesar Augusto Sosa
Editor casosa@elcomercio.com (I)
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Steve Hanke: ‘A los países dolarizados les va mejor’

8 de noviembre de 2015 15:47

Steve Hanke ha sido profesor de Economía Aplicada y Codirector del Instituto de Economía Aplicada, Salud Global, y el Estudio de la Empresa de Negocios de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Asociado Sénior y Director del Proyecto Monedas en Problemas en el Instituto Cato en Washington; Asesor de la Universidad Renmin del Instituto de Investigación Monetaria Internacional de China.

También ha asesorado a gobiernos de países como Estonia, Lituania, Bulgaria y Argentina. Condujo investigaciones junto a Alan Walters, exconsejero económico de Margaret Thatcher y sostiene, como parte de su trabajo académico, que John Maynard Keynes fue un firme entusiasta de las cajas de conversión (‘currency boards’).

La dolarización se ha convertido en uno de los mayores problemas del Ecuador, según el Gobierno. ¿Por qué usted la defiende?

La economía ecuatoriana ha tenido un buen desempeño gracias a la dolarización. Y es la principal razón para que el presidente (Rafael) Correa haya permanecido tanto tiempo en el poder.

¿Cómo explica el discurso en contra de la dolarización?

Porque obliga al Gobierno a ser disciplinado. Es como un niño que se queja cuando le ponen reglas estrictas y no quiere seguirlas. Pero la única manera para que un niño logre cosas importantes es con disciplina. La mayoría de ecuatorianos quiere el dólar, no solo porque les permite mantener la capacidad adquisitiva sino porque disciplina al Gobierno.

Usted dijo que los países dolarizados Panamá, Ecuador y El Salvador tenían buenos resultados en el 2014. Pero este año Ecuador está entre los de peor desempeño. ¿Por qué?

Todos los países, independientemente de que estén dolarizados o no, están cayendo en términos absolutos. Hay problemas en Colombia, Chile, Perú. Brasil cae más que Ecuador y hay un colapso en Venezuela. Los países dolarizados también están afectados, pero en términos relativos caen menos que el resto. Puedo asegurar que si Ecuador tuviese el sucre como moneda registraría una caída mucho mayor, talvez como la de Brasil o incluso como Venezuela.

¿Es sostenible una economía dolarizada cuando el dólar se aprecia y cae el precio del principal producto de exportación (petróleo)?

Es perfectamente sostenible. En Panamá ya lleva 100 años. Fíjese en las monedas que utilizan los países productores de petróleo en el Oriente Medio. El dinar, el real saudita, etc., todas están pegadas al dólar. Si se deprecia o se aprecia el dólar pasa lo mismo con esas monedas. Ellos saben que su principal producto de exportación -el petróleo- se vende en dólares, y al apreciarse el dólar también se aprecian sus exportaciones.

Si es beneficioso ¿por qué no se generaliza el uso del dólar?

El dólar se está convirtiendo en una moneda de cambio internacional. Cada vez hay más países que lo usan, tienen reservas en dólares y reciben depósitos en dólares. En Perú, por ejemplo, coexisten el sol con el dólar para las transacciones diarias.

El Gobierno puso restricciones a las importaciones para evitar que salgan dólares. ¿Esto ayuda a la dolarización?

Al contrario, hay que liberar el comercio. La devaluación ha sido excusa para sobreproteger a ciertas industrias y a políticos que quieren hacer cosas que la dolarización no les permite. La sola inquietud que genera el Gobierno ya destruye valor en la economía.

¿Por qué?

La incertidumbre aumenta la tasa de descuento que se utiliza para obtener el valor presente de una empresa. A una empresa le puede ir bien en el Ecuador, pero como hay incertidumbre -por los cambios en las reglas del juego- los flujos futuros de la empresa se castigan con una mayor tasa de descuento, lo que equivale a una pérdida del valor actual de la empresa. Esa destrucción de valor es el principal problema, porque restringe la capacidad de endeudamiento de las compañías. Ellas ponen un colateral para conseguir un crédito, pero como el valor de sus activos ha caído solo pueden acceder a un monto menor.

¿Se puede cuantificar esa destrucción de valor?

No tengo cálculos para Ecuador, pero es mucho peor que el denominado riesgo-país, que solo considera el riesgo que el inversionista está dispuesto a tomar cuando compra un bono del Estado. Pero aquí hablamos de inversión productiva, de aquella que se destina para construir un hotel, etc.

¿Cómo se puede proteger una economía dolarizada cuando otros países están depreciando sus monedas?

Si un país vecino deprecia su moneda no hay que responder, no hay que hacer nada. Pensar en eso solo incentiva la incertidumbre. Hay un sistema de ajuste automático que funciona con la dolarización. La estabilidad no es todo, pero sin estabilidad no hay nada. Y el principal beneficio de la dolarización es que ofrece estabilidad.

Pero no hacer nada causa desajustes internos. La depreciación del peso colombiano, por ejemplo, incentiva las importaciones de ese país y se afecta la producción local.

Este problemas se limita a zonas de frontera. No es un problema nacional. Si la depreciación fuera tan positiva, un país como Venezuela tendría un ‘boom’. La devaluación es un robo a las personas y ocasiona una pérdida de valor de todos los activos de la economía.

Entonces, ¿por qué los países de la región dejan que sus monedas se deprecien?

Ellos no quieren depreciar las monedas. Los mercados reaccionan así, porque están saliendo capitales de países como Colombia y Perú, que han recibido muchos recursos. Y están saliendo porque se espera que la Reserva Federal suba las tasas de interés, con lo cual se obtendrá un mayor rendimiento en EE.UU. Pero una depreciación trae consigo un aumento de la inflación y de las tasas de interés, que no es deseable.

Ecuador no ha sido un destino atractivo para inversionistas, pese a la estabilidad que genera la dolarización.

Eso se debe a que no hay políticas económicas que permitan atraer inversiones. ¿Qué política económica ha permitido que baje la incertidumbre? Y cómo van a llegar inversionistas si a cada rato se habla mal de la dolarización.

¿Qué medidas hacen falta para sostener no solo la dolarización sino la economía?

Hay una lista en el reporte Doing Business del Banco Mundial. Se debe trabajar en todos esos pilares para mejorar la posición de Ecuador en el ‘ranking’. El país debería plantearse como meta estar en los primeros 40 puestos. Pero ahora está en el 115 entre 189 países. En el índice de emprendimiento, por ejemplo, está en el 165, casi al final, pese a que los nuevos emprendimientos generan más empleo.