Redacción Quito
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La tarea del secado de ropa se acorta en el hogar

el invierno es un factor clave para que la demanda de secadoras de ropa a gas se incremente. Así lo aseguran consumidores y representantes de firmas que comercializan este tipo de electrodoméstico.

Gina Espinosa invirtió unos USD 600 el año anterior para comprar una secadora. Lo hizo porque entre enero y mayo las lluvias son frecuentes en Quito.

Ella es ama de casa y chef a la vez, por lo que tiene que optimizar su tiempo para cumplir las actividades que demandan su hogar y su trabajo. Cree que fue una buena inversión: ocupa cada mes un cilindro de gas (USD 1,60) “y la ropa termina prácticamente planchada, sin arrugas”.

En el mercado se encuentran secadoras que funcionan solo a gas y otras que combinan gas y energía eléctrica. Por esas razones facilitan las tareas caseras a las amas de casa, explican las fuentes consultadas.

Patricio Coro, administrador de un local de Marcimex, en el sector de la avenida De la Prensa en Quito, opina que las secadoras a gas están destinadas a la clase media, ya que el costo es de USD 700 y puede sobrepasar los USD 1 000.

El año anterior este local vendió 15 lavadoras a gas. Se caracterizan por secar la ropa en un promedio de 20 minutos, para el beneficio de los usuarios. Coro explica que este tipo de productos debe instalarse de preferencia en cuartos externos o en patios de los hogares. Esto por el uso de gas, que puede perjudicar la salud de los usuarios.

Datos del Banco Central del Ecuador indican que en el 2011 se importaron en máquinas secadoras de ropa 54,89 toneladas, que representaron USD 391 035.

Esteban Yépez, gerente regional Sierra de almacenes Orve Hogar, menciona que el año anterior la cadena importó 1 500 unidades desde países como: México, China, Estados Unidos, Canadá.

Las secadores a gas, explica, ofrecen variedad en capacidad de secado desde 28, hasta 30, 33 y 40 libras; además tienen ciclos de secado con características especificas: secado especial para lana, secado al vapor para prendas delicadas y normal.

Los precios en Orve Hogar oscilan entre USD 400 y 1 600; las más costosas tienen ciclos de vapor para desodorizar, es decir suprimir malos olores sin tener que lavar la prenda.

Para Yépez la aceptación de este producto ha sido mayoritario más en Quito, debido al clima. Por eso en el 2011 las ventas crecieron un 15% en la capital respecto del 2010.

Otra usuaria es Ximena Mejía. Ella adquirió hace tres meses una secadora a gas. El mayor beneficio es que gana tiempo para sus actividades en el hogar.

Para Andrés Mata, director ejecutivo de la Asociación de Almacenes de Electrodomésticos del Ecuador (Asadelec), la utilización de secadoras a gas se estableció en el país hace más de 10 años. Su llegada permitió la aparición de negocios familiares de secado de ropa, asegura el representante de Asadelec.

Mata cree que el principal beneficio es el ahorro de energía para los hogares. Además anota que se debería establecer el uso de gas industrial para no tener problemas con la escasez de gas subsidiado, tal como ocurrió hace un par de meses.