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The Wall Street Journal
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Las tarjetas de presentación entran a la era tecnológica

Para leer todo lo que figura en las tarjetas de negocios de Frank Zhao, es necesario una computadora. El programador de software y practicante en una empresa de biotecnología, de 22 años, tiene tarjetas fabricadas con una consola de circuito estándar, color verde.

Al enchufar una de sus esquinas a un puerto USB y apretar “bloquear mayúsculas” varias veces, aparece su información en la pantalla.

“Cualquiera puede usar redes sociales”, afirma el estudiante de último año en la Universidad de Waterloo, en Canadá. “Las tarjetas de negocios existirán bastante tiempo más”, afirma Zhao, y agrega que, para él, “son una nueva forma de impresionar”.

Muchas empresas de tecnología y emprendedores que lidian con productos mayormente virtuales están adoptando las tarjetas de negocios táctiles. Las tarjetas suelen ser una representación tangible de la vida virtual de una persona.

Y a medida que la gente suma más puntos de contacto -sitio web, e-mail, cuentas de Twitter y de Facebook- las tarjetas se vuelven un contenedor único para todos esos detalles.

“No se puede reemplazar la simpleza de una pieza de papel para compartir esa información”, afirma Albert Hwang, un artista digital de 28 años de Nueva York. La información de contacto en sus tarjetas de papel aparece como si fuera código de computadora.

Las tarjetas mismas se han vuelto sofisticadas herramientas de marketing. Este mes, Tristan Mace, de 22 años, ayudó a lanzar una empresa de viajes basada en la web llamada Want Me Get Me, que ofrece mejoras de categoría en hoteles a los jóvenes y adeptos a la tecnología. Las tarjetas de negocios de la empresa se parecen a tarjetas magnéticas de hoteles, las que se usan como llaves. Fue costoso producirlas, afirma Mace, pero ya parecen ser efectivas. “La gente me escribe por e-mail y dice: Conservo tu tarjeta en mi escritorio”.

Las tarjetas especiales suelen costar más que las estándar, que, para grandes empresas, se pueden comprar en grandes cantidades. La mayoría de las grandes corporaciones aún usa tarjetas básicas: un paquete de tarjetas con un color de tinta impresas sobre papel común sale alrededor de USD 13 por 500 tarjetas, afirma Michael Loughran, presidente de la división de impresión de PowerOne Inc., que fabrica tarjetas para muchas empresas, incluida Dow Jones.

Loughran afirma que las empresas nuevas piden cada vez más tarjetas más elaboradas que incorporan conexiones de USB y otras formas de conexión electrónica, con los llamados códigos QR que pueden ser leídos con aplicaciones de teléfonos inteligentes.

Micha Kauffman, cofundador de Fiverr.com, realizó sus propias tarjetas al cortar una caja roja de computadora en casi 100 rectángulos de cartón que estampó con el logo de la empresa en tinta roja. Kauffman solo se las entrega a personas que podrían ser socios importantes o impulsar su empresa.

Fiverr, con sede en las afueras de Tel Aviv, es un mercado en línea donde los usuarios ofrecen o compran servicios que van desde USD 5 a USD 150.