Redacción Quito
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‘La tecnología facilitó la inclusión bancaria indígena’, dice Fernando Peña

La inclusión financiera de los sectores más pobres es un tema que se analiza en la región con detenimiento. Fernando Peña, presidente ejecutivo del Grupo Financiero Banrural, con sede en Guatemala, estuvo este mes en Ecuador para participar en un encuentro de bancos centrales de la región; allí compartió cómo esta entidad incluyó a la población indígena.

En ese proceso destaca el uso de la tecnología y la responsabilidad de las mujeres campesinas. Con esas estrategias se registró un notable crecimiento en número de clientes y de agencias. En la actualidad, la entidad tiene una cartera de crédito cercana a los USD 4 000 millones.

¿Por qué Banrural empezó el programa de inclusión financiera del sector indígena de Guatemala?

Banrural tiene 15 años en el mercado. Antes de iniciar sus operaciones elaboró un diagnóstico para conocer la manera en la que la población guatemalteca (entonces de alrededor de 10 millones de habitantes), era atendida por el sector financiero. Es decir analizamos los guatemaltecos accedían o no a agencias o a distintos servicios bancarios en general.

¿Qué se detectó entonces con el diagnóstico efectuado?

Guatemala vivió 30 años de guerra civil y el indígena tenía mucho temor de acercarse a las agencias bancarias, porque veía personal armado y se alejaba. Además, la gente tenía miedo de ir al banco, porque no se le hablaba en su idioma. Guatemala tiene 21 idiomas mayas y los bancos solo se dirigían a sus clientes en español. También advertimos que se contrajo el número de agencias bancarias en zonas rurales, por la guerra civil y por la situación económica afectada en 1997 por la contracción de los precios del café. Así empezamos a entender cómo pensaba la gente; entonces nos reunimos con organizaciones mayas, organizaciones no gubernamentales, cooperativas... y empezamos a generar productos que se adaptaran a la gente. Por ejemplo, edificamos las agencias de Banrural de acuerdo con el gusto de la gente, mucho más sencillas, más adaptadas a sus realidades.

¿Al generar productos pensados en los campesinos qué ocurrió? ¿Cuántas agencias tenían entonces y cuántas tiene Banrural en la actualidad?

Empezamos con 37 agencias y hoy tenemos 952. Lo que la gente quería era ser atendida en su lugar de trabajo, los analfabetos se empezaron a sentir cómodos en los bancos. Hace siete años implementamos el uso de la huella dactilar digitalizada como documento, así el usuario presentaba su cédula y tomábamos su huella. La gente no firmaba y se sentía cómoda al cumplir sus trámites en nuestras oficinas. Fue una innovación tecnológica clave en la entidad. Se demostró que a pesar de que en Guatemala teníamos un 60% de personas analfabetas se ha logrado penetrar a través de la tecnología.

¿Este sistema que adoptaron fue determinante para el crecimiento de Banrural?

Sí. Hace siete años teníamos 1,8 millones de cuentahabientes; hoy son 5,6 millones. Fue fundamental facilitar el uso de la tecnología a la gente, adecuarla, adaptarla a su pensamiento.

Usted señala que se enfocaron en un segmento que no era atendido por la banca. ¿Cómo se encuentra segmentada hoy en día la población en Guatemala?

La capital, Ciudad de Guatemala, tiene alrededor de tres millones de personas y los más de 15 millones se habitantes se reparten en 22 departamentos. Del 100% de la población, el 60% es de origen indígena y el 40% restante es mestizo. El 33% habla 12 idiomas, el resto solo uno. Estos datos sobre la población del país nos hacen ver que la gente del área rural de Guatemala no se encuentra cubierta por los servicios de la banca tradicional.

¿Cómo replicar la experiencia en otros países de la región, como Ecuador, Perú o Bolivia que también tienen un importante porcentaje de población indígena?

Es un reto generar servicios para el sector indígena en Guatemala y en toda la región. Hay que invertir para recuperar esa inversión. Muchas veces la banca lo que hace es invertir y trata de recuperar inmediatamente. Lo correcto es generar un proceso, por eso somos el banco más rentable de Centroamérica. En Banrural nos apoyamos en 5,6 millones de clientes de la escala media y media baja, que no eran sujetos de crédito de la banca tradicional. Con el paso del tiempo nuestros clientes recibían créditos con tasas de hasta el 10% mensual; hoy, es una tasa del 12% anual. Entonces, facilitamos el servicio y también influimos en el precio el dinero. Nos dimos cuenta que la gente trabajaba para pagar la deuda, y no ahorraba, no tenía capacidad de ahorro. Todo eso nos permitió acercarnos más a la gente.

Entonces, la tecnología fue clave. ¿Hubo otros factores que apuntalaron los servicios de Banrural?

Mucho del éxito de Banrural es que del 100% de ahorristas, las mujeres representan el 54%. Otro dato es que el 58% de quienes solicitan crédito son mujeres. El éxito fue tomar en cuenta el pensamiento de las mujeres que, con todo respeto, son más disciplinadas que los hombres. Las campesinas se convirtieron en microempresarias, dejaron el campo e incursionaron en actividades productivas.

¿Qué actividades son las que más se financian en Banrural?

Tenemos créditos desde USD 25. Este se dirige a la gente que no ha sido atendida por la banca tradicional y que necesita financiamiento para micronegocios. Por ejemplo, ese capital sirve para que las mujeres compren molinos de maíz y para elaborar tortillas. Luego pasamos a actividades asociativas de mujeres que cultivan arveja o brócoli, por ejemplo. También hay crédito corporativo para empresas medianas y grandes, pero el préstamo promedio de Banrural es de USD 3 000, en la actualidad.

Luego de aplicar estas estrategias, ¿qué dicen los indicadores financieros?

El índice de morosidad no supera el 1% de casi USD 4 000 millones en cartera de créditos. Eso nos indica que la gente que no era atendida por la banca tradicional es la más cumplidora.

Con lo que cuenta se nota una similitud entre Banrural y lo que practican Muhammad Yunus y el Grameen Bank...

De hecho, tenemos una alianza con el Grameen Bank desde el 2007 y una octava parte de nuestra cartera se trabaja con la metodología de la entidad fundada por Yunus.

ACERCA DE FERNANDO PEÑA

La economía agrícola y la educación son sus fuertes

  • Su formación. Ingeniero agrónomo con una maestría en economía agrícola rural.
  • Experiencia. Fue Director de la Asociación Latinoamérica de Instituciones Financieras para el Desarrollo.
  • Cátedra. Fue profesor rural y cumplió labores de alfabetización. Dio clases en la U. San Carlos de Guatemala.