Redacción Quito
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A tiro de racquetball nació este negocio

En el norte de Quito existe un negocio que mezcla lo deportivo y lo campestre. En el complejo Sunset Racquet Club se puede escuchar el rebote de las pelotas en canchas de racquetball, squash o padel tenis, en el que se juega con las paredes.

También se distinguen el relinchar de los caballos o los mugidos de las vacas. Ambos sonidos acompañan a los gemidos de los deportistas que intentan sacar una bola baja y continuar con la práctica de los deportes de raqueta.

Este negocio nació en 1988. Mario Villacreses es el presidente y cuenta que las instalaciones del club están sobre 8 000 m² de terreno. Ese espacio lo heredó de sus abuelos y como aficionado al racquetball puso en marcha su emprendimiento.

Villacreses no recuerda cuánto invirtió, ya que él y su colaborador, Manuel Chicaiza, construyeron, ladrillo a ladrillo, el sitio. “Yo era dueño de una fábrica de ladrillos y de una cerrajería, así que la materia prima la traje de allá. Por otro lado, los diseños fueron colaboraciones de amigos arquitectos, así que si hago números sobre la inversión, no me acuerdo”.

El lugar, cuando arrancó, tenía cuatro canchas de racquetball, tres de squash y una cafetería; y contaba con 180 miembros, todos dedicados a hacer deporte.

Hoy, el club posee una cancha más para la práctica del padel tenis, piscinas, caballerizas, granja para niños, instalaciones para eventos sociales, sauna, turco e hidromasaje, plaza de toros y zonas de esparcimiento en las que hay juegos de billar, futbolines, karaokes...

Producto de esa expansión, el club hoy tiene más de 140 membrecías familiares. Además, para el próximo año, Sunset tiene prevista la inauguración de dos canchas más de padel tenis y una cafetería extra. Esta, según Villacreses, sería la “pincelada final” de su trabajo.

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Para las nuevas instalaciones se ha previsto una inversión de USD 300 000. El dinero es parte de un préstamo bancario. Con la inyección de capital y las nuevas instalaciones, se prevé que al final del 2013 exista un aumento en la facturación del 10 ó 15%. Actualmente, cada mes, el club factura entre USD 5 000 y 6 000.

Las instalaciones del club están siempre ocupadas. De enero a abril los socios prefieren “bajar de peso” luego de fin de año y usan las áreas del gimnasio. Entre junio y septiembre se realizan campamentos vacacionales para niños (desde hace unos 15 años), y en los meses finales del año se realizan eventos empresariales para conmemorar la Fundación de Quito, las fiestas navideñas o de fin de año.

Pablo Torres es socio del club desde hace ocho años. A él le llamó la atención las instalaciones y la práctica ecuestre, que es una de sus aficiones. “A la semana voy unas tres veces a Sunset. Allí, con Mario, tenemos una afición por los caballos y paso un tiempo de esparcimiento”.

Rodrigo Lozada, otro socio, también aplaude las fortalezas del club. Para él, el poder hacer deporte en un sitio cerrado y los horarios de atención (desde la mañana hasta las 22:30) son idóneos para las personas que trabajan.