En 2014, el número de japoneses que se mudó al área metropolitana de Tokio alcanzó las 109 408 personas. Foto: Mori Building/ EFE.

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Tokio, la metrópolis imparable de un país en declive demográfico

6 de febrero de 2015 18:04

Tokio atrae cada año a más jóvenes nipones en busca de oportunidades y venidos de otras áreas de Japón sumidas en la despoblación, una tendencia que refleja las disparidades económicas dentro del país y que el Gobierno trata de frenar.

En 2014, el número de japoneses que se mudó al área metropolitana de Tokio alcanzó las 109 408 personas, lo que supone el décimo noveno aumento anual consecutivo y el mayor desde 2009, según los últimos datos divulgados por el Ministerio de Interior nipón.

La mayoría de estos inmigrantes (73 280) se trasladaron a la ciudad de Tokio, mientras que el resto se repartieron entre las prefecturas de Kanagawa, Saitama y Chiba, también incluidas en el área metropolitana de la capital, que se extiende en unos 13 500 kilómetros cuadrados.

Esta vasta zona urbana aglutina ya a unos 38 millones de habitantes y es el primer área metropolitana del mundo, muy por delante de Delhi (25 millones) y Shanghái (23 millones), según datos de Naciones Unidas.

El crecimiento demográfico de Tokio va en línea con el de otras grandes urbes del mundo -el 54% de la población mundial se concentraba en áreas urbanas en 2013-, y a contracorriente de la caída que viene registrando la población nipona en los últimos años debido al envejecimiento.

Esta evolución inquieta al Gobierno nipón, que ya ha puesto en marcha un plan para reducir a 0 el flujo de habitantes hacia Tokio para 2020, así como para revitalizar la economía local de otras regiones agrarias, montañosas o remotas. "La gente se está mudando desde áreas rurales hacia Tokio, donde la tasa de natalidad es extremadamente baja. Esto es una de las mayores causas del declive demográfico del país", afirmó el primer ministro nipón, Shinzo Abe, durante una intervención este jueves en el parlamento.

"El Gobierno debe afrontar esta excesiva concentración en Tokio y la caída de población, y para ello hay que revitalizar las comunidades rurales", destacó Abe. No obstante, son muchas las voces críticas que señalan al primer ministro nipón y a su política económica conocida como 'Abenomics' como máximos responsables de estos desajustes.

Los beneficios derivados de la devaluación del yen y del aumento de las ganancias corporativas "no han llegado a las áreas más apartadas, lo que obliga a los estudiantes a migrar a zonas urbanas para trabajar", señaló en este sentido el subdirector del Instituto nipón de Investigación (JRI, de sus siglas en inglés), Kenji Yumoto.

"El Gobierno debería apuntalar sus políticas y animar a las grandes empresas para que transfieran sus oficinas y sus actividades a regiones más apartadas", añadió el experto en declaraciones al diario económico nipón Nikkei. La mayoría de los nipones que se mudan a Tokio (el 90%) tiene entre 15 y 29 años y lo hace para cursar estudios preuniversitarios o universitarios o para desempeñar su primer empleo, según el informe del Ministerio.

Además, la expansión de Tokio genera otros problemas que motivan un descontento creciente entre sus habitantes, como la subida de los alquileres de vivienda en una de las ciudades ya de por sí más caras del mundo, la saturación de los transportes públicos o la escasez de plazas de guardería.

El influjo de habitantes hacia la metrópolis es especialmente significativo si se compara con las otras mayores áreas urbanas del país, como Osaka (sur de Tokio) y Nagoya (centro del país), que en 2014 sufrieron una pérdida neta de población por segundo año consecutivo.

También destacan los datos de las prefecturas norteñas de Iwate, Miyagi y Fukushima, las más castigadas por el tsunami y el terremoto de marzo de 2011, y en las que en 2014 se ralentizó el ritmo de salida de población respecto a años precedentes. El 70 por ciento de los municipios de todo el país registraron una salida neta de población, lo que pone de manifiesto la magnitud del reto que tiene por delante el Gobierno