Isabel y María del Carmen Grijalva trabajan directamente en la empresa, su otra hermana ayuda con ideas y decisiones desde el exterior. Foto:  Paúl Rivas / LÍDERES.

Isabel y María del Carmen Grijalva trabajan directamente en la empresa, su otra hermana ayuda con ideas y decisiones desde el exterior. Foto: Paúl Rivas / LÍDERES.

Redacción Quito (I)
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La tradición familiar se conserva en sus productos

18 de octubre de 2015 14:52

Para las tres hermanas Grijalva, el amor por la comida fue algo que heredaron de su madre, María del Carmen Álvarez. Ellas recuerdan que en su hogar todos se reunían alrededor de los alimentos realizados con las ‘recetas de la abuela’. Con el afán de compartir estos sabores caseros y desarrollar un negocio propio, su madre decidió crear Grial. Este emprendimiento se dedica a comercializar conservas, salsas y mermeladas artesanales.

“Todos le alentamos a que empezara este negocio, porque queríamos que otras personas también sientan el amor que ella transmitía a través de su cocina, con esos sabores tan hogareños y típicos”, comenta María del Carmen Grijalva, gerenta de Grial.

En el 2005, la madre de Grijalva empezó el negocio en la cocina de su casa, con dos empleados. Ellos empacaron los productos finales en pequeños frascos y en una canasta; Álvarez, salió a vender sus conservas de puerta en puerta. Tras ocho años de trabajo, en el 2013, la salud de la madre de Grijalva empeoró y por esta razón una de sus hijas asumió el negocio.

“Esos años fueron difíciles, porque teníamos que balancearnos entre el cuidado de mamá y el negocio. Este año ella falleció, pero su legado y amor por la cocina sigue con sus hijas y la marca que creó”, cuenta Grijalva.

En la actualidad, todas las conservas, mermeladas y salsas de Grial se realizan en una planta de producción de 200 metros cuadrados, situada cerca de la Mitad del Mundo, en el noroccidente de Quito. Dispone de un cuarto frío, cocinas industriales, bodega, marmitas y pasteurizadora, todo avaluado en alrededor de USD 100 000 de inversión. La planta produce un promedio de 10 000 kilogramos de alimentos procesados, mensualmente. Casi el 90% de los ingredientes viene de un solo proveedor, de Cotacachi.

Entre los “productos estrella”, como explica Grijalva, se encuentran los tomates en aceite de oliva, las alcachofas y pimientos morrones. Estos y el resto de conservas se comercializan en tres presentaciones: de 250 gramos, 1 kilogramo y 3 kilogramos.

“Todo lo hacemos de manera ­artesanal, manteniendo las mismas recetas de mi madre y de mi abuela. Es por esta razón que empleamos a 14 personas, ya que muchos de los procesos no pueden ser industrializados, pues perderían la esencia de lo que somos”, agrega Grijalva.
Aparte de los operarios, las emprendedoras cuentan con una ingeniera en procesos, una contadora e Isabel Grijalva, hermana de María del Carmen, que desde hace un par de meses empezó a encargarse de las ventas.

Los productos, desde su inicio, han sido comercializados en la cadena Supermaxi y los restaurantes El Español. En los supermercados solo tienen en percha tres tipos de conservas y mermeladas, aunque proveen también los productos por kilo, para la sección de delicatessen. Con el objetivo de afianzarse en el mercado local han ingresado en pequeñas boutiques y restaurantes, como Sel et Lumiere, en el norte de Quito.

“Apuntamos a trabajar con Grial, ya que el producto es realmente de calidad. Tenemos un plato que utiliza todos los productos y aparte vendemos los frascos. En el momento, la gente está muy interesada y está saliendo bien el producto”, afirma David Zea, propietario de Sel et Lumiere.

Las empresarias esperan agregar dos nuevas opciones de salsas a los 12 productos que ya poseen en su portafolio. Como explica Grijalva, lo único que las detiene son los procesos de registro sanitario, que han “durado más de año y medio y todavía no salen”. Con la salsa de tomate y pesto esperan brindar más opciones, tanto de sal como de dulce al consumidor.