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Foto: César Mendoza / LÍDERES

La idea de contar con una entidad que apoyara el desarrollo comunitario y donde se entendiera la realidad indígena motivó la fundación de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Fernando Daquilema. Foto: César Mendoza / LÍDERES

Transacciones a domicilio y el apoyo comunitario son su clave

19 de julio de 2016 16:31

Cada producto financiero que se ofrece en la Cooperativa de Ahorro y Crédito Fernando Daquilema está pensado en las necesidades de los campesinos que migraron a las ciudades. Un servicio de transferencias a domicilio, créditos accesibles y la atención en kichwa y español, son parte de sus estrategias para sumar socios.

Esta entidad financiera que cuenta con USD 52,2 millones en activos se posicionó como la segunda más importante en Chimborazo. Su nombre, tomado del héroe indígena Fernando Daquilema, quien protagonizó el levantamiento de 1872 y lideró a unas 10 000 personas en el país, y sus principios cristianos, genera confianza en campesinos y migrantes.

“El sistema bancario no se hizo pensando en la gente indígena, siempre hemos sido relegados”, dice Pedro Khipo, el gerente general. La idea de contar con una entidad que apoyara el desarrollo comunitario y donde se entendiera la realidad indígena motivó la fundación de la cooperativa.

El proyecto se inició en 1990. Un grupo de jóvenes de la comunidad Obraje, situada en la parroquia Cacha, a 30 minutos de Riobamba, se asociaron para fundar una cooperativa de desarrollo comunitario. A la iniciativa se sumaron 48 socios de esa comunidad. Para el 2005 el fenómeno migratorio en las comunidades se intensificó. Gran parte de la población se había mudado a las ciudades por la falta de empleo y en busca de educación en los colegios y universidades.

“Analizamos la situación de nuestros hermanos migrantes. Vimos que muchos eran víctimas de la usura y que no tenían una cultura de ahorro por la poca accesibilidad y la desconfianza en el sistema bancario”, cuenta Khipo.

Ese año se abrió la primera agencia en Riobamba. Las oficinas se adecuaron en la casa de uno de los socios con tres empleados. Ese mismo año abrieron su cuenta 1 631 personas y la cifra se duplicó cada año. Hoy son 67 497 socios.

Una de las estrategias que marcó el crecimiento de socios fue el diseño de un nuevo manual de créditos más accesibles que se ajustan a la realidad económica de las familias indígenas, campesinos y clase trabajadora en general.

La junta directiva decidió romper el paradigma crediticio y modificar los parámetros de evaluación económica de los socios que solicitan un crédito. Este producto fue el resultado de un estudio del modo en el que operan los chulqueros.

Se analizó, por ejemplo, las facilidades de pago que ofrecían, la familiaridad que tenían con sus deudores y la forma en la que les visitaban en sus puestos de trabajo o sus hogares. “Notamos que estos prestamistas lograban convencer a la gente por las facilidades que les ofrecían y luego les cobraban intereses muy altos”.

Como una alternativa a ese sistema ilegal de préstamos, se diseñó un nuevo mecanismo de crédito. Los agentes de la Cooperativa no evalúan sus bienes inmuebles, su movimiento financiero, ni sus ingresos mensuales. Para obtener un crédito se analiza la situación familiar del socio, sus intenciones de emprendimiento y las propuestas de desarrollo.

Otra estrategia para ganar la confianza de los clientes fue la activación de ‘Daquimóvil’, el producto financiero estrella. Este consiste en la facilidad de hacer transacciones como depósitos en cuentas de ahorro, cobro de créditos y pago de servicios básicos a domicilio y en el lugar de trabajo de los socios.

Este producto se inspiró en la rutina de trabajo en los mercados populares, en los campos y en los negocios. Allí los horarios son inflexibles, la gente no puede abandonar sus puestos de trabajo para hacer filas en la Cooperativa, mientras que en otros sitios hay dificultades de movilidad.

Los agentes están equipados con un teléfono inteligente que cuenta con una aplicación diseñada por el equipo de tecnología de la Cooperativa y una impresora bluetooth. “Nos tomó casi cuatro años perfeccionar la aplicación. Nuestros agentes incluso la pueden utilizar off line e imprimir inmediatamente los comprobantes de las transacciones para la seguridad del socio”, dice Marco Malán, jefe de sistemas.

Este producto se convirtió en el favorito de los socios. En el 2009, se hicieron 189 256 transacciones por USD 3,2 millones, mientras que para el 2015 de hicieron 1, 3 millones de transacciones por un monto de USD 52, 3 millones.