Restaurante Serendipity de María EstHer Calapi. Foto: Francisco Espinoza para LÍDERES

Restaurante Serendipity de María EstHer Calapi. Foto: Francisco Espinoza para LÍDERES

Redacción Sierra Centro
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Tres mujeres indígenas dominan la cocina americana

4 de octubre de 2017 14:10

María Esther Calapi, Rocío Gualsaquí y Rosa Flores pasaron de ser empleadas a dueñas de la Cafetería Serendipity, en Cotacachi, Imbabura. El establecimiento, que funciona en el centro de la ciudad, se especializa en platos internacionales, por lo que es un sitio de reunión de los extranjeros que residen en este cantón. La mayoría son jubilados.

Las tres mujeres, oriundas de la comunidad kichwa de La Calera, tomaron la posta en el negocio a Nancy Hanigan, su anterior propietaria, que retornó a Estados Unidos por asuntos familiares.

Antes de marcharse, Hanigan vio a estas emprendedoras como las más idóneas para que se pongan al frente de Serendipity, que curiosamente en español significa casualidad, por lo que les vendió.

La mujer les enseñó los secretos de la cocina, especialmente americana. También a cómo atender a los clientes, recuerda Calapi.

Una de las cosas que llamó su atención es la preparación de las hamburguesas. La dama explica que los foráneos las prefieren acompañadas de champiñones, queso, lechuga, tomate y cebolla.

También aprendieron sobre menúes más elaborados, como pastel de pollo, camarones al grill, tempura de camarones, entre otros. En la carta del establecimiento hay 12 platillos.

La diferencia del idioma no ha sido un obstáculo. El menú, que está editado en español e inglés, y que fue ideado por Hanigan, facilita los pedidos de los comensales ‘gringos’, especialmente de los que recién llegan a vivir en el cantón. La mayoría de extranjeros no habla español.

El local abre de 08:00 hasta 21:00. Por la mañana la espe­cialidad son los desayunos. El más tradicional es el americano: huevos, tocino, papas, jugo y tostadas. No lleva café.

Uno de los segmentos especiales de este local es el de las bebidas y postres. Los nuevos vecinos de esta urbe prefieren vino para acompañar a sus comidas. Aunque también hay quienes se aficionan de jugos de frutas. Uno de los más populares es el ‘morning ginger’, que se hace a base de manzana, zanahoria y jengibre.

A clientes fieles, como la esta­dou­nidense Barbara Rattenborg, en cambio, les atrae más los postres. Su preferido es el ‘creme brulee’, que es un flan de caramelo y que está aderezado con crema.

“Los americanos aprecian bastante la comida de nuestro restaurante”, asegura Calapi.
Por ello, también le han apostado a preparar platos de la gastronomía local, como las carnes coloradas, el hornado, la colada morada con tortillas de tiesto...

Esa es una estrategia para atraer a los clientes, con una amplia variedad. Los platillos fuertes cuestan entre USD 5,25 hasta 7.

Una de los atractivos es que los platillos son elaborados al instante y con productos frescos. Para la atención de la cafetería las socias laboran en varios turnos, que atiende durante el día.
En un día las ventas pueden alcanzar los USD 250.

Estos ingresos les permitieron cancelar el crédito que tramitaron para la compra del negocio. Cada accionista debió aportar USD 3 500.

Por ahora no descartan los planes de ampliación de Serendipity, para mantenerse a flote.