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Redacción Cuenca
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La ‘U’ refuerza 15 años de emprendimiento

Desde 1997, Freddy Cajamarca (41 años) emprendió un negocio de marroquinería y accesorios en cuero, ubicado en el centro de Cuenca, que se mantiene hasta hoy.

Con los años, este emprendedor identificó que sus diseños necesitaban renovarse. Por ello, en el 2010, ingresó a la Universidad del Azuay, para estudiar Diseño Textil y Modas. Lo que aprende en las aulas lo traslada, con la elaboración y comercialización, a su marca Marcini, que factura cerca de USD 5 000 al mes.

Al ingresar al local de Cajamarca se destaca un maniquí vestido en cuero amarillo, rojo, fucsia, verde... tipo Carnaval de Venecia, una suerte de tributo a los arlequines. Este traje lo diseñó para un trabajo de cuarto ciclo en la universidad. Al lado de esa figura, las perchas exhiben carteras, cinturones, billeteras, calzado y chaquetas, en cuero animal y sintético.

Cajamarca conjuga su pasión por la marroquinería con los negocios. Diseña carteras para mujeres, de entre 20 y 55 años de edad, y tiene un catálogo compuesto por más de 600 diseños. En 1997, Marcini facturaba cerca de 800 000 sucres al mes (USD 200 al cambio de esa época).

Las tendencias en diseño no son los únicos conocimientos que ha adquirido en la universidad. También el mercadeo y la elaboración del plan de negocios. Esto le ha servido para promocionarse y atraer más clientes.

Uno de los compañeros de aula de Cajamarca es Daniel Crespo, quien admira la actitud y perseverancia de este emprendedor, porque con su ejemplo inyecta ánimos a los demás compañeros.

Además de sus amistades, sus clientes están satisfechos con el producto. Margarita Tamariz compra estos bolsos y asegura que con el uso diario, las carteras duran hasta seis años. “Además, los diseños y colores son de vanguardia”.

Para Maribel Delgado también es una opción viable, porque “los precios promedian USD 30 y la calidad es buena”.

La relación con los proveedores también es positiva. Así lo afirma la asistenta de Ventas de Curtiembres Naciente (norte de Cuenca), Teresa Maldonado, quien atiende los pedidos de Cajamarca desde el 2002. “Es una persona seria, con la que no hemos tenido problema durante una década haciendo negocios”.

Este emprendedor asiste de 07:00 a 13:00 a clases. A esa hora se dirige a su almacén, que abre hasta las 19:00, y va a su casa a hacer los trabajos de la universidad. Normalmente se acuesta a la 01:00.

Esta jornada aparenta ser agotadora, pero Cajamarca la disfruta, porque le gusta su trabajo, crear, diseñar y ampliar su gama de productos.

Para el 2014, el propietario de Marcini tiene previsto graduarse. Sin embargo, ese título no cambiará su rutina, ya que su pasión es crear productos para su propia marca. Eso sí, tendrá el conocimiento sobre las nuevas tendencias en texturas, materiales y diseño. Cajamarca está abierto a nuevas opciones. De hecho, entre sus creaciones hay piezas de cuero con lona y paja toquilla. También quiere añadir telas para crear artículos más coloridos.