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La ministra de Educación y Cultura de Uruguay, María Julia Muñoz; la ministra de Turismo de Uruguay, Liliam Kechichián; y el presidente del Banco de Prevención Social, Heber Galli, participan en el acto de celebración de los diez años del Sistema Nacional

La ministra de Educación y Cultura de Uruguay, María Julia Muñoz; la ministra de Turismo de Uruguay, Liliam Kechichián; y el presidente del Banco de Prevención Social, Heber Galli, participan en el acto de celebración de los diez años del Sistema Nacional de Turismo Social. Foto: EFE

Uruguay celebra 10 años de turismo social, un principio 'ético' para el Gobierno

1 de julio de 2016 09:17

El Ministerio de Turismo de Uruguay celebró el 27 de junio en Montevideo los primeros diez años de su sistema de Turismo Social, una serie de políticas públicas que proporcionan viajes y estadías en destinos internos para poblaciones de bajos recursos, algo que el Gobierno define como un "principio ético".

Así lo dijo en un acto la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, quien destacó el hecho que a través de los programas de su cartera destinados a jubilados, pensionistas, estudiantes, trabajadores rurales y quinceañeras, unas 90 000 personas en la última década se han beneficiado de las acciones para garantizar el turismo como un "derecho humano".

"(El turismo social en Uruguay) es una oferta de la misma calidad de servicios que tiene cualquier turista que llega al país. No es una oferta para pobres, no es una oferta devaluada. Tiene la misma calidad porque es un principio ético que nosotros queremos mantener a rajatabla", aseguró la ministra.

La alta funcionaria destacó la inclusión del turismo social en el programa de Gobierno en 2006 como "un factor de producción y de crecimiento y generador de empleo".

Además de un "derecho humano", una concepción que si bien había sido reconocida por la Organización Mundial del Turismo (OMT) en 1980, no había sido reconocida hasta entonces en el país.

A partir de entonces, el Ministerio generó una articulación entre el sector público, los operadores privados del ámbito gastronómico, hotelero y del transporte, así como las comunidades locales, hasta consolidar "un verdadero sistema de turismo social".

"Eso nos ha permitido desestacionalizar y dinamizar en épocas de baja ocupación, además de colaborar con el desarrollo de pequeñas localidades", expresó Kechichian.

Agregó que el programa alcanza "a sectores de la población que nunca habían salido de sus pequeños poblados y hoy tienen acceso al turismo" y que hoy disponen de una oferta de 74 destinos en 18 departamentos de Uruguay, con diferentes programas y subsidios con respecto a su nivel de ingresos.

En ese sentido, puso como ejemplo los viajes de adultos mayores, que generan un impacto económico en las localidades visitadas de unos 8 000 dólares en gastos en paseos, comidas, artesanías y otros servicios.

"Aunque no sean grandes cifras, hacen a la calidad de vida de la gente de esos lugares", aseguró la titular de la cartera.

Además de los adultos mayores, de los que participan 2 500 por año en las distintas excursiones, Kechichian destacó las 500 jóvenes de bajos recursos que festejan sus 15 años en viajes financiados en conjunto con el Banco de Previsión Social, la entidad a cargo del pago de los subsidios familiares y las pensiones.

Otros beneficiarios a lo largo de esta década han sido los peones rurales, las trabajadoras domésticas, las jefas de familia con hijos a cargo, los discapacitados, los policías y los estudiantes de secundarias públicas.

En esta última población, a la que se la apoya con los viajes de fin de curso, la ministra incidió en la motivación que significan los viajes escolares para evitar la deserción en la población estudiantil.

Por su parte, María González, una jefa de familia de un pueblo de Florida (sur), describió a Efe que las experiencias que ha vivido gracias al programa Turismo Social "son un montón de emociones juntas que no se pueden describir con palabras porque son sentimientos que se llevan".

"Son pocas las posibilidades que tenés de hacer turismo a ese nivel. Es el turismo que hacen nuestros patrones, entonces cuando uno va a un lugar, ni se imagina un hotel tan grande, ni ver tantas luces ni ver tantas cosas. Son un montón de emociones", confió la beneficiaria