Las témperas están en el portafolio de los 200 productos que ofrece la empresa Plastiuniversal bajo la marca Carioca. La empresa se fundó en Guayaquil en 1982. Fotos: Enrique Pesantes / LÍDERES

Las témperas están en el portafolio de los 200 productos que ofrece la empresa Plastiuniversal bajo la marca Carioca. La empresa se fundó en Guayaquil en 1982. Fotos: Enrique Pesantes / LÍDERES

Redacción Guayaquil  (I) [email protected]
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El útil escolar es su especialidad

2 de agosto de 2015 15:12

Plastiuniversal es la firma guayaquileña  que produce lápices, marcadores, carpetas, crayones, témperas, plastilinas, etc. Este año invertirá USD 1,5 millones en maquinaria, para duplicar su producción.

En 1979, el italiano Roberto Auer llegó a Guayaquil con la idea de montar una fábrica de lápices y marcadores. El europeo conocía del negocio y sabía que en Ecuador existía un nicho no atendido en útiles escolares, para los estratos económicos medio y bajo.
Han pasado 36 años y ahora Auer acostumbra dar paseos por la planta. Lo hace para mirar de cerca cómo funcionan las máquinas en las instalaciones de Plastiuniversal, la empresa que fundó el 9 de diciembre de 1982, en la que se fabrican los útiles escolares de la marca Carioca.

La empresa, ubicada en el kilómetro 10 de la vía a Daule (Guayas), tiene hoy 200 colaboradores. En los primeros años, las cuatro máquinas manuales para armar bolígrafos y marcadores que Auer importó de Italia eran operadas por cuatro empleados.  “Con la aceptación de los productos, en dos años trajeron cuatro inyectoras y cuatro ensambladoras al país, para producir más y hemos crecido paulatinamente”, cuenta María José Izquierdo, jefa de Marketing de la empresa.

En 1984, Plastiuniversal comenzó a ampliar su portafolio de productos; a los lápices y marcadores se sumaron juegos geométricos de plástico, carpetas, crayones, separadores, témperas, plastilinas, entre otros artículos. En estas tres décadas, la oferta ha crecido a cerca de 200 ítems; casi el 90% corresponde a producción nacional.

Esa diversidad de artículos es una de las fortalezas de la empresa, dice Lourdes Soto, propietaria de Imporsopapel. Este negocio distribuye los productos Carioca desde hace 20 años en papelerías de Azuay, en Loja, El Oro y en algunas localidades del Oriente.
“Ellos tienen una oferta muy completa de útiles, de acuerdo con los requerimientos de las listas de los colegios. Además, los precios son bastante competitivos y accesibles”, afirma Soto.

La visión de la empresa, dice Izquierdo, es atender la demanda de productos escolares para el segmento socioeconómico medio bajo. La estrategia ha sido importar aquellos productos que por precios no eran rentables de producirse en el país. Sin embargo, el plan es ir sustituyendo paulatinamente esas importaciones.

Este año, por ejemplo, por la implementación de salvaguardias de 45% para útiles escolares importados como lápices, la empresa activó el área de lápices que había estado inhabilitada en la planta, lo que demandó, además, la contratación de 24 nuevos operarios.

Izquierdo cuenta que este año se está concretando la compra de una máquina que produce lápices de plástico, que se elaboran mediante un proceso ecoamigable y toman menos tiempo en producirse. La inversión planeada alcanzaría los USD 1,5 millones, pero permitiría duplicar la producción de lápices para el 2016, que actualmente es de 40 millones de unidades por año.
Esta no es la única inversión en el plan de crecimiento de Plastiuniversal. Los nuevos recursos para maquinaria también se han enfocado en el mejoramiento de la calidad del producto.

Este año, con USD 50 000, se implementó un nuevo molde de marcadores permanentes, de tiza líquida y resaltadores, que le dan varias características al producto, entre estas, por ejemplo, que tengan una punta más fina.

La calidad, además, se revisa de manera minuciosa en un departamento en el que se hacen pruebas de la durabilidad de los productos. En marcadores, que son el producto líder de la marca, por ejemplo, se realizan pruebas recurrentes, con una máquina especializada en medición de tinta. Libardo Villaquirán destaca que en las pruebas aleatorias hechas con marcadores, estos llegan a escribir hasta 3 000 metros.

“Esto garantiza la calidad del marcador, incluso para exportación. Además, tenemos la norma INEN 713. A nivel de reglamento técnico, lo que hacemos es garantizar que el producto no es dañino para los niños”, explica.

La empresa ha realizado exportaciones pequeñas hacia Colombia, pero por ahora el mercado externo no está entre sus prioridades. “Pero el hecho de haber entrado a Colombia habla de la calidad de nuestros productos, porque ese mercado es muy competitivo”, menciona Izquierdo.

La meta que la empresa tiene este año, además de mejorar la capacidad productiva en la planta, es fortalecer la nueva imagen de la marca, que se comenzó a trabajar este año, con nuevos empaques.