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Jorge Morales labora en el área ensamble  de la fábrica de mobiliario Burgués. Esta compañía cuenta con 100 empleados en total. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

Jorge Morales labora en el área ensamble de la fábrica de mobiliario Burgués. Esta compañía cuenta con 100 empleados en total. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

La vanguardia, el sello del mobiliario Burgués de Cuenca

23 de mayo de 2016 08:22

El cumplimiento en la entrega, el diseño de vanguardia y la calidad son las principales estrategias que aplica Burgués, una empresa cuencana que fabrica mobiliario para construcciones.

En la actualidad, dos edificios de Salinas, en la provincia de Santa Elena, y cinco de Cuenca son amoblados por esta firma. Entre los proyectos de esta última ciudad están los dos más grandes. El primero cuenta con 182 departamentos y el otro tiene 140.

Allí colocan la totalidad de los trabajos de carpintería. Es decir, clósets, muebles de cocinas, puertas, barreras... Según el gerente del Burgués, Esteban Abad, una de las estrategias fundamentales es el cumplimiento en los tiempos de entrega de las obras, a más de la calidad de los acabados.

Él señala que para los constructores es fundamental que se cumplan los cronogramas para no incurrir en más gastos. Por eso al satisfacer esa necesidad, los arquitectos e ingenieros los buscan para realizar nuevos contratos.

Abad dice que de esa forma, el Burgués no necesita de vendedores, publicidad ni almacenes porque estos contratos cubren su producción. En la fábrica solo tienen un showroom, que sirve para mostrar el tipo de acabado.

La planta está emplazada en el sur de la capital azuaya en un terreno de 4 000 metros cuadrados donde se edificó una nave industrial de 2 200 metros cuadrados. Allí, laboran 100 personas.

Las ventas anuales de la empresa superan los USD 2.5 millones y ha tenido un crecimiento constante, que bordea el 10% anual.

Otra estrategia es el diseño. Cada dos años, Abad asiste al Salón Internacional del Mueble de Milán, que es de las principales ferias para observar las nuevas tendencias del mueble y el mobiliario en el mundo. En abril pasado, él estuvo en la última edición y la experiencia que logró es transmita a su equipo de cinco diseñadores.

Abad cuenta que la tendencia es utilizar acabados de madera y otros materiales como el acero y el vidrio. También, existen nuevas opciones en melamínicos y tecnología en bisagras y accesorios para muebles de cocina.

Él agrega que la iluminación cobra más relevancia aprovechando la tecnología LED. “Y con esa información propondremos algo más atrevido”.

Para el ingeniero cuencano Diego León, el mobiliario de Burgués se encuentra bien posicionado en el mercado por la calidad de sus acabados y por sus diseños. “Hemos trabajado con ellos desde hace 10 años y nunca hemos tenido inconvenientes con la entrega”.
Ahora, Burgués instala puertas, cocinas, clósets, barrederas y marcos en madera para el edificio Atlántida, que construye León. Son 180 departamentos en 7 pisos.

En los dos últimos años, Burgués no ha realizado incorporaciones o renovaciones en maquinaria por las condiciones del país, señala el empresario. En la última ocasión invirtió USD 150 000 en una enchapadora de canto y otros equipos para la planta.

Burgués fue creada como empresa hace 10 años, pero 15 años antes se inició el negocio como una actividad artesanal por una necesidad, que al final de convirtió en una oportunidad.
En ese entonces, la madre de Abad quería renovar su cocina y las cotizaciones eran muy altas, por ello, él tomó el reto debido a que siempre le gustó la carpintería. Compró unos tableros y con la ayuda del carpintero Julio Becerra, quien ahora es jefe de planta del Burgués, hicieron los muebles. A ellos se sumó un ayudante. Luego una amistad le contrató para hacer otro trabajo.

De esa forma surgió la oportunidad y había un interesante potencial de negocio, dice Abad, quien esa época se graduaba de arquitecto. Como profesional su especialidad es el interiorismo y el mobiliario.

De forma paulatina, recuerda Abad, logró contratos con bancos y empresas como Tame, Las Fragancias, entre otras. Para estos clientes fabricó counters y muebles para sus locales. Solo en el caso de Las Fragancias amobló 60 almacenes en el país.

De forma paralela, fabricaba mobiliario para proyectos de construcción como cocinas, clóset, puertas... “Fue gente que quería calidad, diseños personalizados, buenos acabados…”.

La empresa creció y hubo la necesidad de producir en volumen. La razón social cambió porque tenía más personal, subió la facturación y dejaron la actividad artesanal. Hace 10 años tenía 30 empleados en producción y seis administrativos y diseñadores y 20 indirectos (instaladores) y facturaba unos USD 500 000 al año.

Para Abad, la dolarización fue importante para el crecimiento de la firma porque hubo facilidades de líneas de crédito y la posibilidad de endeudarse a largo plazo.