Los sombreros se elaboran en las casas de los habitantes de esta parroquia del cantón Montecristi, en Manabí. Foto: Enrique Pesantes/LÍDERES

Los sombreros se elaboran en las casas de los habitantes de esta parroquia del cantón Montecristi, en Manabí. Foto: Enrique Pesantes/LÍDERES

Washington Paspuel
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La venta del sombrero de paja se redujo

8 de agosto de 2016 12:56

Los artesanos tejedores de los tradicionales sombreros de paja toquilla de Montecristi, en Manabí, todavía tienen dificultades para comercializar sus creaciones.

Luego del terremoto del pasado 16 de abril, que afectó una parte de la infraestructura y vialidad manabita, las ventas de estos productos se redujeron. En la provincia la confección de sombreros de paja toquilla se concentra en el cantón Montecristi, muy particularmente en la parroquia Pile, un poblado de alrededor de 2 000 habitantes, a 20 minutos de Manta.

Carmen Espinal, tejedora de 55 años, aún no ha podido vender tres sombreros que una de sus hijas, quien también teje, le llevó para que los oferte a los turistas que suelen visitar el caserío, precisamente por la fama del producto.

Espinal ahora teje poco debido a una dolencia en la espalda, que le impide permanecer mucho tiempo reclinada, una posición para entretejer la fina paja desde arriba.

En la sala de su vivienda, a un costado de la calle principal de Pile, esta artesana montó su taller. Allí, bajo la luz que ingresa desde una ventana, permanecen tres sombreros a medio tejer, a la espera de compradores. Estos suelen llegar los fines de semana, atraídos por la fama del poblado. También, llegan turistas extranjeros, que desembarcan en los cruceros en Manta. Ella menciona que desde el terremoto los visitantes dejaron de llegar a Pile.

En el 2015 Ecuador exportó USD 17 millones en sombreros de paja toquilla que, además de en Montecristi, también se elaboran en Azuay, con texturas y calidades que difieren según su procedencia. Los sombreros se exportan principalmente a Europa, EE.UU. y Japón, según el Banco Central.

Los tejedores de Pile aseguran que ellos elaboran los sombreros más finos. “Un sombrero fino demora hasta seis meses en tejerse. Esos se venden por no menos de USD 600 aquí”, dijo Espinal.

En Pile, los sombreros más sencillos, confeccionados mediante un entrelazado de filamentos más gruesos de paja, tardan alrededor de cuatro días en su confección. Su costo en los talleres promedia USD 150. Pero, Espinal dice que ahora los compradores que los llevan a Montecristi para comercializarlos les están fiando. “No nos están pagando de contado, porque a ellos también les fían”, asegura.

En Montecristi hay artesanos que se encargan de planchar, acomodar el tejido y personalizar los sombreros con cintillos de colores, en algunos casos. Estas piezas luego se destinan a la exportación.

La esperanza de que la tradición del tejido del sombrero de paja toquilla se mantenga entre las nuevas generaciones de la parroquia Pile, está puesta en el Centro de Formación Artesanal, donde funciona una escuela taller. Allí recibe clases de dos horas diarias, de lunes a viernes, un grupo de jóvenes de la comunidad.

Ellos aprenden todo el proceso involucrado en la confección de estas piezas, desde el tratamiento de la paja recién cortada, para que alcance el color, textura y finuras necesarios, hasta las técnicas de armado y acabado final.

La primera escuela taller estaba ubicada en la casa comunal del poblado, pero ahora ocupa la segunda planta de un moderno local, en el centro del caserío. Fidel Espinal, uno de los instructores del taller, menciona que la intención es preservar la tradición del tejido entre los más jóvenes. “Por eso también se dan charlas.

Para manabitas como Ana Delgado es importante que se preserve el tejido de los sombreros de paja toquilla, “que tanto renombre le han dado a la provincia. Son elegantes y protegen del sol”.

En junio, el Ministerio de Comercio Exterior mantuvo una reunión en Montecristi con los artesanos de paja toquilla para definir acciones para reactivar el comercio de los sombreros.
Según Pro Ecuador, la finura del sombrero se mide en grados, a mayor finura mayor es el grado, y mayor su valor comercial. Ecuador se especializa por producir finas variedades de sombreros que cumplen con altos estándares y exigencias de los consumidores a nivel internacional.

En detalle

Precio bajo Los sombreros más sencillos se venden ahora en Pile en alrededor de USD 60. Hasta antes del terremoto se pagaba no menos de USD 100 en los taller del poblado.
Las herramientas  La confección del sombrero, como se elabora en Pile, requiere de un soporte base de madera, en forma de trípode. Sobre este se ubica la horma que le da forma a la pieza de paja.

Organización  En la parroquia Pile no hay una asociación de artesanos de tejido de paja toquilla que los agrupe. El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural administra el centro de formación artesanal para preservar este arte.