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Es economista graduada en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Es economista graduada en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Verónica Artola: ‘No estamos cediendo ante la banca’

18 de septiembre de 2017 13:18

La gerenta general del Banco Central analiza las metas alcanzadas por el dinero electrónico en casi tres años y cómo se dará el traspaso de este sistema a manos de la banca pública, privada y cooperativas, con el fin de reducir el uso de efectivo en el país.

El mes pasado se anunció el traspaso del manejo del dinero electrónico desde el Banco Central a la banca privada, pública y cooperativas. ¿Qué expectativas tiene el Central con este cambio?

Traer efectivo es muy costoso para el Banco Central. Tenemos una salida de divisas de USD 2 000 millones de las reservas internacionales. Dado el costo importante que representa la demanda de efectivo, esperamos que este medio de pago genere menor demanda de efectivo y ayude a una mayor inclusión financiera. En Ecuador solo un 39% de la población está bancarizada.

Si las autoridades sabían lo costoso que era traer tanto efectivo, ¿por qué no se tomaron medidas antes?

Yo no diría que no se tomaron medidas. La idea de dinero electrónico arranca en el 2014, pero el Banco Central en el 2010 ya impulsaba esta idea. No es solo un tema del Estado, también lo es del sector privado, que no vio la necesidad de generar corresponsabilidad. Gastar USD 2 000 millones al año durante cinco años es un montón de plata y seguir a esos niveles es insostenible por eso surge esta necesidad. En el 2010 se dieron las primeras ideas de tener dinero electrónico, pero en estos años ya es más complicada la situación.

¿Cómo va a ser el proceso de traspaso y hasta cuándo?

No tendremos una sola plataforma, no habrá un monopolio público ni privado, sino que tendremos al menos dos plataformas. Estamos viendo los temas legales de cómo se haría el traspaso de la plataforma del Banco Central a las cooperativas y a la banca pública. La interconexión con nosotros no toma más de 60 días, esperaríamos que sea un proceso que tome menos de cinco meses. Y con la banca privada ya se ha dicho que desarrollar su plataforma con BanRed les va a tomar cinco meses más o menos.

¿Las cooperativas tendrán que pagar un costo por usar la plataforma del Central?

Ya tenemos más de 100 cooperativas que hacen transacciones con la plataforma del Banco Central. Cada cooperativa ha tenido que invertir en desarrollo informático entre USD 10 000 y 15 000, pero son inversiones que han tenido que hacer para poder vincularse a nuestra plataforma. El traspaso consiste en que las cooperativas van a manejar en su totalidad la plataforma. Nosotros solo vamos a hacer el control, regulación, compensación y liquidación de todas las operaciones.

Se estableció que para el traspaso era necesario que se haga una reforma al Código Monetario y Financiero, ¿cómo es que ya hay 100 cooperativas usándolo?

El Código establece que la operación del dinero electrónico solo la puede hacer el Banco Central. Pero, se entiende por operación la acción de abrir y cerrar cuentas. Nunca estuvo legalmente prohibido que bancos y cooperativas lo puedan usar para transacciones. Actualmente se pueden hacer transferencias desde las cuentas de dinero electrónico a bancos y cooperativas. No había prohibición, lo que la banca pidió es que el Banco Central ya no pueda abrir ni cerrar cuentas.

¿Qué evaluación hace del sistema de dinero electrónico desde el 2014 hasta ahora? ¿En qué estado lo entregan al sistema financiero?

Tenemos 362 270 cuentas hasta el 29 de agosto y desde que empezó el proyecto se han transaccionado hasta agosto de 2017 USD 47,5 millones. En promedio son USD 24 000 mensuales en montos de transacciones. En el 2015 fueron 11 000 transacciones; el 2016, un millón y el 2017, casi tres millones. Son tasas de crecimiento que ya quisiera tener este nivel de crecimiento cualquier otro banco.

La decisión de que el Central no opere el dinero electrónico es en parte porque no cumplieron las expectativas. ¿Fueron demasiado elevadas las metas que se pusieron?

Estábamos en un proceso de maduración, en una fase 1, que pudo haber sido un poco más ágil; pero eso no significa que haya fracasado el modelo o que por eso estamos cediendo a la banca. No es concesión a nadie, porque estamos también exigiendo corresponsabilidades. Lo importante es que se cumplió, no las expectativas, pero tuvimos un crecimiento interesante.

Sobre las metas de reducción de efectivo que exigen a la banca privada. ¿Qué pasará si no las cumplen?

La banca es la que más nos demanda efectivo, por eso está la meta de reducir la demanda de efectivo en USD 800 millones al primer año. Si no las cumplen con esas metas, las concesiones que se les está dando, en tema de tarifas, tendrían que ser revisadas. Se elevarían las tarifas para retiro de efectivo, por ejemplo. Pero no se les retiraría la operación del dinero electrónico.

Los voceros de la banca privada aseveran que siempre pensaron que el dinero electrónico era una buena idea mal ejecutada, por estar en manos del Banco Central. ¿Qué responde a esto?

Hubo una campaña de desprestigio muy fuerte en contra del dinero electrónico. La gente por desconocimiento y mala fe decía que era una manera de desdolarizar al país. Nada más alejado de la verdad. No fue mal manejado, fue mal informado con mala fe de muchos actores que dijeron que el dinero electrónico no funcionaba.

Queríamos ser el primer país del mundo en el que el dinero electrónico lo maneje un banco central. Era una buena idea, la debilidad fue la mala información.

Ecuador es uno de los países que más usa efectivo, ¿cree que con este traspaso habrá un cambio en el comportamiento del ecuatoriano? ¿Qué más le queda por hacer al Banco Central para lograr reducir la demanda de efectivo?


Cambiar esa cultura cuesta, somos de los países en donde más se desgastan los dólares. En Ecuador, en promedio la vida útil es de 2,8 años y en EE.UU. es de 7 años. El Banco Central no ha renunciado a la responsabilidad que tiene en apoyar a que se use menos efectivo. Ahí está el trabajo que estamos desarrollando con más fuerza con las cooperativas.