Foto: Enrique Pesantes / LÍDERES
xavier Montero C. Redacción Guayaquil / LÍDERES
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Víctor Rojas lleva energía de costa a costa

A inicios de la década de 1970, el guayaquileño Víctor Rojas alquiló un departamento en el que había habitado el franco-ecuatoriano Antonio Neumane, compositor del himno patrio, y que está ubicado en el barrio Las Peñas en el centro de la urbe. En aquellos años, Rojas iniciaba su vida universitaria en la Escuela Politécnica del Litoral (Espol) para convertirse en ingeniero eléctrico.

Cuatro décadas más tarde, al recorrer nuevamente la tradicional calle Numa Pompilio Llona (donde está ubicado el inmueble), manifiesta que su cuantiosa experiencia en el campo de la ingeniería energética no ha mermado sus ganas por involucrarse en más proyectos. En sus archivos constan la renovación de centenarios generadores eléctricos de las plantas San Francisquito Power Plant I y II, situadas en Los Ángeles (California, EE.UU.) y la repotenciación de la hidroeléctrica Castaic en ese mismo estado.

Su sello también se ha plasmado en la reconstrucción de las plantas de bombeo que pertenecen a Autoridad del Agua del Sur de Nevada, la que provee del suministro a ciudades como Las Vegas y una treintena de construcciones energéticas desde eólicas, nucleares y solares.

Rojas, padre de Verónica, Vicky y Vanessa, fijó su interés en la ingeniería desde su adolescencia. La masificación de la radio y televisión en la sociedad guayaquileña de mediados del siglo XX, le motivó a enrolarse con los números y los circuitos. Él recuerda su infancia compartiendo un televisor con sus padres Manuel y Olga Gurumendi, y la mayoría de sus nueve hermanos.

Luego de culminar sus estudios en la Espol viajó a Los Ángeles para ingresar a la Universidad del Sur de California (1980). Allí cumplió con una beca académica y obtuvo su maestría en la misma rama de la ingeniería. Año y medio más tarde, con el título obtenido, pensó en regresar a Guayaquil y aplicar sus conocimientos en el emergente campo de las telecomunicaciones. Las deudas que había adquirido y la responsabilidad familiar que había contraído con su esposa Raquel, le motivaron a buscar trabajo en el suroccidente de los EE.UU.

En 1981 se inició como ingeniero asistente del Departamento de Energía y Agua de Los Ángeles (LA. DWP, en inglés) y en menos de dos años ya constaba en la nómina como ingeniero asociado, un cargo que implicaba más responsabilidad y demostraba una mayor confianza de los directivos.

Entre sus primeros proyectos de gran calado fue asignado como líder del equipo de ingenieros para el Intermountain Power Project. Fue el único latinoamericano en un grupo de los más de 20 profesionales que permitieron la transmisión de 500 kilovoltios de corriente continua, entre una planta de carbón ubicada en Utah hasta las subestaciones del Sur de California.

En aquella megaobra Rojas, quien también es un aficionado para interpretar melodías en su guitarra clásica, laboró por cuatro años guiando pruebas de arranque y el mantenimiento de 1 200 kilómetros de redes que atraviesan valles, líneas férreas y desiertos.

Gary Rose, subgerente del Intermountain Power Project, lo conoce desde aquella obra valorada en más de USD 1 000 millones. Para él, su principal cualidad es la capacidad que tiene de transmitir conocimientos a los novatos.

Después que se inauguró aquel proyecto de Utah, Rojas obtuvo el cargo de asistente del Departamento de Operación y Mantenimiento de Plantas de Generación Externa de LA. DWP. Él tenía a su cargo la supervisión de la Central Térmica de Navajo, la planta solar térmica del desierto de Mojave, entre otras.

"Tenía un buen trabajo y la nostalgia hacia mi país me motivó a invertir en una camaronera en Machala (El Oro). Eran los años 90 y perdí mucho dinero cuando fracasó el negocio". Rojas se refiere al declive de aquella industria, apaleada por los fenómenos climáticos de El Niño y la plaga de la Mancha blanca.

Para afrontar el fracaso económico, ideó y forjó la firma de consultoría energética Power Tech Engineers (PTE), en 1992. Este emprendimiento lo realizaba a la par de su cargo dentro del Departamento de Energía y Agua de Los Ángeles. Su primer contrato fue para la firma aeronáutica Northrop Grumman. PTE se encargó del rediseño de los sistemas eléctricos de las plantas ensambladoras de aviones bélicos en California.

Siete años más tarde, PTE ya contaba con un colegiado de 20 ingenieros y más de una docena de contratos de prestación de servicios. Tras 18 años de liderar grandes obras en el Departamento de Energía y Agua de Los Ángeles, Rojas decidió enfocarse únicamente en PTE.

Para 1999 ganó un contrato por USD 3 millones de la Autoridad del Agua del Sur de Nevada y para el 2001 ya competía exitosamente por contratos para la misma LA. DWP. En el 2010, le asignaron la modernización de las 192 subestaciones de transferencia, un proyecto de USD 17 millones y dos años más tarde obtuvo un contrato similar.

Hoy, la treintena de ingenieros estadounidenses, asiáticos y latinoamericanos de PTE labora en unos 15 proyectos para la Empresa de Energía y Luz de Florida, la empresa de Energía y Agua de Burbank, entre otros.

HOJA DE VIDA Sus aficiones. En su domicilio se dedica a arreglar el jardín, pasear y plantar duraznos y uvas. Busca regresar al país para su jubilación.

En el país. Analiza proyectos para la apertura de una consultoría en Guayaquil.

"La misión de un líder es buscar más trabajo y cuidar el capital humano. Ahora quiero dejar un legado de lo que he aprendido en mi campo".