Una profesional en relaciones públicas. Helena Borja considera que al ingresar al mercado laboral obtuvo conocimientos que no tenía. Foto: Patricio Terán / Líderes
Redacción Quito
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Poco vínculo entre empresas y academia

En el país, las personas que ingresan al mercado laboral llegan con competencias que poco satisfacen las necesidades de las organizaciones. Así lo consideran representes de diferentes firmas de Recursos Humanos.

Las competencias son el conjunto de habilidades que tiene un individuo en su puesto de trabajo. Existen competencias generales (liderazgo, capacidad de organización y de relación con compañeros, posibilidad de resolución de crisis, operatividad en el cargo...) y competencias especializadas (manejo de otro idioma, uso de tecnologías, conocimientos teóricos de la profesión, entre otros).

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Eddy Troya, presidenta de Human Plus, explica que las empresas buscan que el profesional tenga conocimientos prácticos y esto solo se logra a través de las actividades pre profesionales y el acercamiento al mercado laboral que generan las universidades a escala nacional.

Évelyn López, directora comercial de Búmeran Multitrabajos, coincide con ello, y afirma que hace falta una conexión entre la academia y el mundo laboral real. En esta firma, el 55% de los aspirantes (1,2 millones al mes) tiene formación universitaria. El 10% apenas tiene buena formación en idiomas.

Del lado de la academia, una de las excepciones es la Universidad San Francisco de Quito, que tiene sus propios programas que permiten la inserción del estudiante en el mundo laboral y procesos de seguimiento de los graduados que incluye retroalimentación de sus experiencias y de las contratantes.

Diego Gabela, director de admisiones de la USFQ, indica que las compañías se sienten satisfechas en cuanto a temas de liderazgo, trabajo en equipo, capacidad de acción multitarget, etc.

Pero entre los egresados la situación es dispar. El ecólogo Diego Cisneros sí cree que recibió la mayor cantidad de habilidades, generales y especializadas para desarrollarse en su campo profesional,. Pero Helena Borja, quien es relacionista pública, se dio cuenta que al llegar al mercado laboral no tenía conocimientos exactos del accionar en su campo.

La jefa de Borja, Mercedes Córdova, considera que los jóvenes llegan de las universidades sin las competencias suficientes por lo que la empresa invierte en formarlos. Por ejemplo, en su área es necesario que sepan de la interacción con el cliente, del manejo de personal en gerencias, cuestiones de marketing...

Del lado de la empresa, en cambio, no todos los patronos están dispuestos a apostar por la formación. López señala que los contratantes de pequeñas y medianas empresas usualmente consideran como un gasto el tiempo de enseñanza de una persona. Quieren personal con cantidad de competencias y paga baja. En las grandes compañías tienen sus propios programas de recursos humanos y sí buscan formar al personal.