Redacción Quito
Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si 15
No 2

El vino de Yaruquí cosecha paladares en el país

"Mi padre tenía unas parras (planta de uva) en su casa. Era su hobbie", cuenta Jorge Durán, un ingeniero agrónomo, hoy encargado del viñedo ecuatoriano Chaupi Estancia Winery.

Durán cuenta que en 1990, su padre, Ángel Durán, vendió las viñas a Dick Handall. Así surgió Chaupi Estancia Winery, en un terreno de seis hectáreas en Yaruquí, en el nororiente de Quito.

"Para entonces construir un viñedo era algo poco común. No había viñedos, pero el clima favorecía esta actividad y teníamos solo dos estaciones: una lluviosa y otra soleada", cuenta Durán, administrador de este negocio.

Handall comenzó a sembrar las parras con la cepa de uvas palomino, especiales para elaborar determinadas variedades de vino blanco. Este proceso, explica Durán, puede durar unos cuatro años, por lo que no fue sino hasta 1994 que pudieron obtener sus primeras barricas de vino. "No eran muy buenas y solo las tomábamos entre amigos y conocidos. Aún conservamos algunas botellas de esta época de experimentación", dice.

La viticultura en el país, asegura el enólogo Christopher Gamboa, es un desafío por lo impredecible del clima; "sin embargo, en este viñedo han sabido adaptarse al clima de la capital".

Este es uno de los detalles que ha obligado a Chaupi Estancia a mantener una constante experimentación para identificar las variedades que mejor se adaptan al suelo y clima ecuatorianos.

Handall, quien vive en los Estados Unidos, es quien consigue en sus viajes las diferentes cepas o tipos de plantas de uva con las que se experimenta en este viñedo.

Luego de 10 años de experimentación, el viñedo logró obtener un total de 30 diferentes variedades de parras en una superficie de tres hectáreas, estudiando su comportamiento y adaptación. Las que mejores resultados ofrecieron fueron las variedades de palomino y pinot noir que se cosechan un promedio de dos veces al año.

En el 2000 se comenzó a comercializar el producto con una línea de vinos blancos y tintos, todos vinos secos: Palomino Fino, Meritage "Alyce", "Alyce" Gran Reserva, Pinor Noir y Chardonnay Viognier.

La bodega, a pesar de ser pequeña, contiene todos los instrumentos necesarios para realizar el proceso de vinificación que se cumple en tanques de acero inoxidable, barricas de roble americano y francés. Las instalaciones incluyen un laboratorio donde se realizan los análisis químicos necesarios en la producción de vino. La mayoría de los instrumentos que se utilizan en Chaupi Estancia fueron importados de Italia.

Adicionalmente se ofrecen tours guiados para todas las personas que quieran conocer Chaupi Estancia y degustar sus vinos. Esta actividad sumada a la venta de vinos permiten que este emprendimiento tenga una facturación anual de USD 35 000.

En dos ocasiones Chaupi Estancia Winery ha ganado una mención de honor en el evento del "Decanter World Wine Awards" en Londres.

Su distribución todavía es local, pues su producción es más artesanal y en cantidades que no superan las 5 000 botellas por año. Christian Sáenz, de La Mansión del Queso, en Quito, recomienda estos vinos por su sabor y por ser un producto nacional.