La historia ancestral de beber guayusa en la madrugada, antes de empezar el día sedujo a los emprendedores. Foto: Cortesía.

La historia ancestral de beber guayusa en la madrugada, antes de empezar el día sedujo a los emprendedores. Foto: Cortesía.

Redacción Quito
(F-Contenido Intercultural)
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La guayusa verde quiere expandir sus mercados

20 de marzo de 2016 14:58

No sabían qué es lo que buscaban, pero sí tenían claro que necesitaban “un producto mágico”. Seis meses después de viajar por el Ecuador (comenzaron en enero del 2015), rebuscando algo que no estaba ni en idea, lo encontraron: la guayusa.

Así empezaron la historia de su emprendimiento Juan David Gómez y Demetrio Santander, presidente y gerente de la empresa Waykana, constituida a mediados del año anterior. Ambos vivieron una experiencia ‘mágica’ al conocer y probar la planta de manos de una mujer kichwa del Napo.

En uno de esos viajes llegaron al Tena (Napo). Santander recuerda que una hospitalaria familia kichwa les invitó al ritual de la guayusa, una ceremonia muy tradicional en la zona.

Sin temor aceptaron. Permanecieron despiertos hasta la madrugada. Para cuando miraron el reloj ya marcaban las tres de la mañana. Lucían cansados. Fue entonces cuando la mujer de la casa les dio a beber la tradicional infusión de guayusa recién preparada. Ellos participaron de ese auditorio y mientras amanecía en el Oriente, poco a poco sintieron que sus energías regresaban. La pereza se fue y desde entonces quedaron prendados por el encanto de la hoja. Les atrajo el aroma, pero en el camino modificaron el color.

“Nuestra guayusa es verde. Verde de color y verde su líquido. Es la primera de ese color en el mundo”, comenta orgulloso Santander. Es similar a la infusión de la hoja de coca explica y añade que el color habitual de la infusión de hojas de guayusa es café.

Santander añade que el color verde de la infusión lo consiguen durante el procesamiento de secado del producto (más de cinco veces) y con una combinación de temperaturas. El tratamiento deja a sus hojas con un sabor más suave y menos amargo que la original.

Demetrio Santander y Juan David Gómez, gerente y presidente, en ese orden de la empresa Waykana. Foto: Cortesía.

Demetrio Santander y Juan David Gómez, gerente y presidente, en ese orden de la empresa Waykana. Foto: Cortesía.

Llegaron a esa fase luego de un período de investigación y experimentación (iniciaron apenas se conocieron). Es así que decidieron trabajar con comunidades del Oriente, en especial con las del Napo, por sus antecedentes de familiaridad, hospitalidad y mitos.

De esa provincia obtienen el 50% de las hojas de guayusa que requieren para elaborar sus productos. El otro 50% lo consiguen de Pastaza, Orellana y Sucumbíos.
Waykana utilizó en los primeros meses de negocio unos 900 kilos de hoja fresca, indica Santander.

Los emprendedores no tienen plantaciones propias. Trabajan con 300 familias, quienes siembran la plantas en sus parcelas.

Su modo de trabajo se rige bajo la figura de chacras, cuyas extensiones de tierra no son tan grandes; las utilizan solo para sembríos de productos de consumo doméstico. Así, cada familia produce una cantidad de guayusas que no altera el ambiente.

Santander dice que no existe monocultivo. El grupo familiar siembra además de guayusa, yuca, café y cacao para su consumo.

El tiempo de cultivo de la guayusa tampoco es corto. La planta está lista para cosecharse a los dos años y medio, siempre que las condiciones del clima permitan. En la Amazonía las precipitaciones de lluvia son frecuentes y fuertes. Iniciar en el negocio requirió no solo del dinero, sino de tiempo. Gómez y Santander, además de invertir 30 000, renunciaron a sus trabajos para dedicarse por completo al negocio.

De ese monto, la mayor cantidad destinaron a infraestructura, adquisición de módulos de secado y molinos industriales. Y como iniciaron a mediados del 2015, durante ese último semestre comercializaron 7 000 unidades entre cajas de té y fundas de hojas trituradas de guayusa en Guayaquil, Quito, Cuenca y Baños.

Las cajas traen 20 bolsas y cuesta USD 5,99. Las fundas de 120 gramos de hojas trituradas salen a USD 8,99. También expenden hojas a granel como un ingrediente para otros productos. El costo varía.

Para finales de este año esperan duplicar la producción colocando más de USD 200 000. Dentro de esa cifra, el gasto más fuerte será para mejorar la infraestructura; comprar más módulos de secado y molinos industriales para la planta de producción en el Tena.

Otro cantidad, dicen, destinarán para promocionar y fijar la marca de su producto dentro y fuera del país. Santander y Gómez optaron por bautizar a su compañía con el nombre kiwcha Waykana, porque significa ‘juntar personas para alcanzar un objetivo’. En ese concepto consideran se encuentran ellos más las comunidades.

Waykana espera llegar este año a más ciudades del país, aunque aún no definen en cuales. También empezaron a buscar mercado internacional. La semana pasada Gómez estuvo en Estados Unidos, para concretar ventas en ese país y Santander, en Europa.

Ambos defienden el té de guayusa como una bebida energizante y antioxidante. “Una fundita puede contener la misma cantidad de cafeína que una cucharada de café instantáneo, y el doble de antioxidantes”, dicen.