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Las mujeres de la comunidad Chibuleo confeccionan zapatos, sandalias, de taco para el hombre y la mujer. Foto: Modesto Moreta / LÍDERES

Las mujeres de la comunidad Chibuleo confeccionan zapatos, sandalias, de taco para el hombre y la mujer. Foto: Modesto Moreta / LÍDERES

Zapatos andinos se fabrican en Chibuleo

3 de julio de 2017 14:58

La moda en sandalias para este verano la impone Sisay (Florecimiento en español).
Esta Asociación integrada por ocho mujeres indígenas de la comunidad Chibuleo, de la parroquia Juan Benigno Vela del cantón Ambato, en Tungurahua, puso en el mercado sus nuevos diseños con contenidos andinos.

La nueva colección comprende el uso de materiales autóctonos como los tejidos con lana de borrego, realizados en telares o bordados a mano con cabuya. La combinación perfecta de los colores azul, celeste, amarillo, verde, rojo, café, negro o simplemente en negro o café, hace que la nueva tendencia para la mujer tenga ­demanda en el mercado nacional e internacional.

En los tejidos, los artesanos representan símbolos gráficos como la chacana o cruz andina, el churo, animales como el colibrí, la llama, el cóndor, las montañas, los ríos… que atrae a los turistas extranjeros y la chicas de las diversas comunidades de Pilahuín, Otavalo, Quisapincha y Salasaka.

El emprendimiento inició su historia en el 2013, con una inversión de USD 3 000. Con los recursos se compró maquinaria, materia prima, hormas, pegamentos y más. Silvia Charco, presidenta de la Asociación, cuenta que se dedicaban a bordar blusas con contenidos interculturales, pero luego decidieron incursionar en la confección de calzado con características andinas.

La agrupación en sus inicios elaboró dos docenas de pares. Las prendas las promocionaron en la Feria Internacional de Calzado, en Quito, a donde fueron invitados en el 2015. “El diseño llamó la atención y eso nos ayudó poco a poco abrir el mercado, especialmente extranjero, puesto que actualmente exportamos en forma indirecta a través de los migrantes que viven en Australia y Estados Unidos”, cuenta Charco.

En la actualidad producen 150 pares mensuales y da trabajo a 10 personas, incluidas las mujeres que tejen y bordan en el taller ubicado en la comunidad San Luis de Chibuleo. Los ingresos mensuales bordean los USD 2 500.

La emprendedora dice que en los cuatro años lograron colocar en el mercado 46 diseños de calzado. La más reciente colección son seis modelos en sandalias, zapatos de taco, muñecas, plataformas de corcho. Además, mocasines, casual y botines para hombre.

El propósito de la agrupación con los nuevos diseños de verano es que las jóvenes vistan esta prenda estilizada, moderna y elegante, que no pierde la esencia cultural de los pueblos indígenas.

“Mantenemos los saberes y la identidad del pueblo Chibuleo a través del uso de las figuras como la llama, el taita Inti (Padre Sol), el colibrí, la dualidad de la pareja, la chacana y el churo que es lo que nos identifica”, Juan Quisintuña miembros de la asociación.

Quisintuña también es el creativo del grupo y quien constantemente busca nuevos diseños. Explica que la combinación de los colores y las figuras plasmadas en los tejidos de los tapices es el principal atractivo del calzado andino. “Es un zapato cómodo, elegante y que combina con el atuendo tradicional de la mujer, compuesto por un anaco negro, rebozo morado y blusa blanca con bordados”.

Explica que por la complejidad de los diseños tarda hasta dos días en tejerse las tiras que componen la sandalia en los telares.

Desde hace dos años, Henry Muenala comercializa los productos de la Asociación Sisay en Estados Unidos. Su taller está en Otavalo, Imbabura. Él cuenta que la calidad y los diseños novedosos del producto hicieron que tuvieran aceptación en el mercado internacional, aunque la crisis hizo que bajaran las ventas. En el momento se venden 50 pares al mes. “Los colores combinan con la vestimenta, eso atrae a los compradores, especialmente extranjeros”.

En la actualidad hay ventas, pero la difícil situación económica hizo que se redujeran las ventas. En todo caso estamos comercializando en el extranjero y a los turistas que llegan. Además, a las chicas de las comunidades y pueblos indígenas les gustan los diseños.