Daysi LaTa es la representante legal de la Fundación Juana Charco retornó de Venezuela para ayudar a otros migrantes que vivían en ese país. Foto: cortesía

Daysi Lata es la representante legal de la Fundación Juana Charco retornó de Venezuela para ayudar a otros migrantes que vivían en ese país. Foto: cortesía

Cristina Marquez
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redaccion@revistalideres.ec
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Daysi Lata: ‘Apoyamos a que los migrantes retornados produzcan’

8 de octubre de 2019 14:51

Daysi Lata tiene 29 años, es elocuente al hablar y, aunque nació en Venezuela, se siente identificada con la etnia indígena Puruhá. Ella viste con orgullo la vestimenta tradicional de Colta, la tierra de donde son oriundos sus padres Pedro y Juana.

Ellos dejaron su pequeña parroquia natal, Santiago de Quito, situada frente a la laguna de Colta en los años 80, al igual que decenas de familias de ese poblado. En esa época el trabajo en Ecuador era escaso, los cultivos no eran rentables y la situación económica se complicó aún más tras la dolarización en el 2000.

La familia decidió retornar al país en el 2017, debido al grave estado de salud de su madre, quien padecía cáncer. Para ese año los hospitales de Venezuela estaban desabastecidos de medicamentos

A pesar de los intentos médicos, Juana Charco falleció ese mismo año. Para superar la depresión que tuvo después de la muerte de su madre, Daysi y su familia decidieron iniciar una fundación que lleva su nombre.

La vida en Venezuela

“No conocí la parroquia en la que nacieron mis padres, pero siempre sentí que pertenecía ahí, por eso estoy muy conectada con mis raíces indígenas y me identifico con la etnia Puruhá. Crecí en Venezuela, rodeada de otros ecuatorianos que también migraron a ese país.

Allí pude educarme, obtuve mi título universitario en Bioquímica y Farmacia, mis padres tenían un negocio y toda la familia ayudaba.

Incluso formamos una Iglesia a la que asistían muchos migrantes, allá también estábamos organizados y desde pequeña aprendí a ser solidaria, eso me inculcó mi madre. A ella le encantaba ayudar a los demás y siempre me dijo que quería iniciar una fundación.

En Venezuela teníamos una vida estable, pero cuando su salud se complicó tuvimos que dejar todo lo que teníamos y volver. Lamentablemente fue tarde y ya no pudimos hacer nada por ella. Mi mamá murió pero incluso en sus últimos momentos se preocupaba por los demás y eso me marcó”.

La migración en Colta

“Por los nexos que teníamos con los miembros de la Iglesia a la que asistíamos en Venezuela, nos dimos cuenta de que muchos ecuatorianos empezaron a volver. Muchos de ellos llegaban, al igual que nosotros, por situaciones de salud. Algunos incluso padecían enfermedades catastróficas y llegaban buscando hasta clínicas privadas que les pudieran ayudar porque no conocían cómo funciona el sistema de salud aquí.

Otros migrantes llegaron para empezar su vida desde cero, sin un trabajo estable y sin un plan concreto para emprender un negocio. Estas realidades las conocimos de cerca y como familia pensábamos en cómo ayudar.

Una gran cantidad de migrantes ecuatorianos salieron de Santiago de Quito y otras comunidades de Colta. Allí la migración es alta debido a que muchos ecuatorianos radicados en Venezuela estaban en una situación estable allá mientras que aquí faltaban las oportunidades laborales.

Eso cambió con la crisis económica en Venezuela. Calculamos que al menos unas 600 personas que conocimos allá retornaron a Ecuador en los dos últimos años”.

Tres formas de ayudar

“Nuestra Fundación funciona en tres ejes. El primero es la ayuda en el acceso a la salud.
Cuando nosotros llegamos no sabíamos a qué hospital acudir, cómo obtener un turno o cómo solicitar ayuda. Por eso, cuando recibimos el reporte de que hay una persona con una enfermedad catastrófica hablamos directamente con las autoridades y nos aseguramos que los migrantes retornados reciban atención gratuita y medicamentos en los hospitales públicos.

Otra forma de ayudar es la asistencia y capacitación para iniciar un emprendimiento. Hablamos con las familias, identificamos sus capacidades y potencialidades, les enseñamos cómo iniciar un emprendimiento y cómo acceder a un crédito especial para migrantes retornados.

En Riobamba ya tenemos 13 emprendedores que accedieron al crédito de BanEcuador para migrantes retornados. Trabajamos de cerca con ellos para conseguir que este producto especial se incluyera en la oferta.

Y la última línea de ayuda social está dirigida a los venezolanos que llegan al Ecuador huyendo de la crisis. Los socios de la Fundación y propietarios de emprendimientos nos unimos para ofrecer almuerzos gratuitos. Lo hicimos cada martes durante seis meses. Ahora no podemos hacerlo porque necesitamos más donaciones y respaldo". 

CV

Farmaceutica. Obtuvo su título en la Universidad Santa María en Caracas, Venezuela.

Maestría. Tiene una maestría en Toxicología en la Universidad Central de Venezuela

Idiomas. Habla kichwa, español e inglés.

Cargo actual. Presidente de la Fundación Juana Charco.

Jornadas de ayuda. Ha trabajado en jornadas médicas, de salud visual y ayuda social para migrantes en Ecuador y Venezuela.