Zamira Gómez y Aida Rea, fundadoras de la marca, en el showroom de Caché.

Zamira Gómez y Aida Rea, fundadoras de la marca, en el showroom de Caché. Foto: Diego Pallero / ÚN

Patricia González
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Viste a marcas gastronómicas

27 de febrero de 2020 13:12

Zamira Gómez Rea es ingeniera comercial, egresada de la Universidad de las Fuerzas Armadas (Espe). Su tesis de grado consistió en modelos de producción para empresas textiles, basado en el taller de alta costura que tenía su mamá, Aida Rea, desde mediados de los años 70, en casa.

Ese fue el germen de la empresa familiar Caché Uniformes, que arrancó formalmente en mayo del 2000. Esto se dio un año después que Zamira se graduó y luego de haber gestionado el Registro Único de Contribuyentes (RUC), como persona natural, y los respectivos permisos municipales.

La compañía empezó atendiendo el nicho de uniformes corporativos, pero con el tiempo se especializó en el sector gastronómico, en el que ya lleva unos 10 años. “Es un área más dinámica, nos gusta más”, cuenta Gómez.

Con el enfoque en esta área los volúmenes de producción son más modestos, pero los modelos son personalizados. El producto ‘estrella’ es el delantal, que elaboran en gabardina de algodón con cuero, cuerina o gamuza; viene acompañado de accesorios metálicos. Los hay en tonos verdes, beige, azul o estilo denim.

Los delantales de la firma los buscan chefs, parrilleros, baristas y profesionales de otras áreas, como barberos y artistas plásticos.

En el caso de ser para chefs, la vestimenta incluye una chaqueta en gabardina de algodón, pantalón y gorro. Además,se comercializan otros accesorios para uniformes gastronómicos, como corbatines, tirantes y cofias.

También se confeccionan bolsos publicitarios para diferentes marcas.
La capacidad de producción del taller, ubicado en el centro-norte de Quito, es de alrededor de 3 500 delantales por mes. En chaquetas de chef, cerca de 500 mensuales. Cada dos años realizan inversiones en maquinarias, por alrededor de USD 20 000. Las más recientes son la ojaladora electrónica y la bordadora.

Silvia Guédez, chocolatier, es cliente y aliada de la empresa. Ella ofrece cursos de chocolatería y entrega a sus alumnos delantales y fundas elaboradas por Caché Uniformes. “Les hago pedidos grandes. El año pasado tuve cerca de 100 estudiantes”.

Comercial El Arbolito también se provee de sus uniformes para las diferentes áreas: servicio al cliente, cajas, supervisores, panadería, transporte motorizado, etc.; con excepción de administración.

“Son prendas de calidad, las telas son muy buenas; en un 90% no he tenido problemas”, comenta Jeanneth Bolaños, propietaria y gerente de Recursos Humanos de El Arbolito.

Caché tiene cerca de 500 clientes, entre corporativos y particulares, y realizan envíos por ‘courier’ a todo el país, principalmente hacia ciudades grandes o turísticas. Cuenta con alrededor de 15 proveedores ; uno de ellos es Lafayette, empresa textilera de origen colombiano. Le provee de telas antifluidos, impermeables para chompas y con licra para pantalones, indica Jorge Cadena, asesor comercial de la compañía en Ecuador.

“Les vendemos alrededor de 150 metros de tela cada tres semanas, dependiendo de lo que necesiten. Tienen crédito por hasta 90 días y generalmente pagan antes sus facturas”, indica el entrevistado.

Los directivos de esta empresa consideran que el principal desafío que ha tenido es lograr mantenerse activa en el mercado a pesar de la “crisis”, tomando en cuenta que el cliente de la marca pertenece a un target alto. Dicen que cuando hay una situación complicada de la economía, el cliente de clase alta recorta su presupuesto y eso les ha afectado.

Desde el año pasado, la empresa cuenta con un ‘showroom’ en el que exhibe sus piezas; además, ha activado la promoción de la marca en el portal web y sus redes sociales, por medio de un catálogo online de productos.

Esto le ha permitido darse a conocer entre particulares, que representan el 70% de su cartera de clientes. “Ahora satisfacemos a nuestro consumidor al detal. Tenemos un ‘stock’ para esto y nos ha ido muy bien”, señala dueña.

Para este 2020 uno de los planes de Caché, que facturó el año pasado USD 110 000, es tener un mayor alcance en el segmento femenino; con ese objetivo se firmó una alianza con la chocolatier Silvia Guédez para darse a conocer en sus talleres, que recibe a mujeres emprendedoras.