Expertos afirman que las actitudes del equipo de trabajo pueden imitarse e influir en el ambiente laboral. Los líderes deber ser un ejemplo a seguir. Foto: Ingimage

Expertos afirman que las actitudes del equipo de trabajo pueden imitarse e influir en el ambiente laboral. Los líderes deber ser un ejemplo a seguir. Foto: Ingimage

Diana Serrano
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Felicidad y mal humor se contagian en la oficina

23 de noviembre de 2018 14:16

Así como algunas enfermedades son contagiosas, el estrés y el malhumor en la oficina también lo son. La mejor forma de evitarlos es logrando equipos de trabajo organizados, motivados y enfocados en un objetivo.

El estado de ánimo del equipo de trabajo influye en el desempeño de los colaboradores y se refleja en la productividad de la empresa. Este fenómeno ha sido estudiado por la Universidad de Harvard desde hace una década.

Los resultados arrojan que si uno de los compañeros de trabajo es feliz, la probabilidad de que los demás lo sean aumenta un 25%. En cambio, si los compañeros de trabajo viven estresados, también aumentan las probabilidades de sufrir la misma suerte.

Cuando hay problemas personales de los trabajadores es inevitable que se plasmen en las actividades laborales, comenta Xavier Verdesoto, CEO de Nexos Talent. Esto puede derivar en una mala actitud, bajo rendimiento profesional e incluso problemas mentales y de salud, de todo el equipo de trabajo.

Los expertos consideran que las personas adoptan comportamientos empáticos e imitativos, debido a las ‘neuronas espejo’, que son un grupo de células descubiertas por el equipo del neurobiólogo Giacomo Rizzolatti.

Estas neuronas reflejan la actividad que se observa en otras personas. Se activan cuando se ejecuta una acción determinada y cuando se observa ese mismo comportamiento en otro individuo.

Es por eso que las actitudes imitadas pueden darse entre colegas, pero también en la relación jefe-empleado, lo cual tiene mayor influencia en los resultados de productividad; puesto que afecta a un gran grupo de trabajadores.

Un estudio del Colegio Oficial de Psicólogos de España señala que las personas estresadas no se distribuyen aleatoriamente en diferentes departamentos. “Tienden a localizarse en los mismos grupos, lo que hace suponer que el estrés es un componente del ambiente social y que existen unidades de trabajo tóxicas”.

Los subordinados actúan por presión o temor ante las malas actitudes de los jefes, afirma Verdesoto. “No hay compromiso ni proactividad en el trabajo”.

Al final, el mal ambiente laboral desmotiva a los colaboradores y es la primera causa para que abandonen el trabajo, incluso por encima de motivos económicos, añade el informe del Colegio Oficial de Psicólogos.

El contagio del estrés en el trabajo se da con la simple observación de la persona y tiene un efecto inmediato en el sistema nervioso, que puede manifestarse a través de ansiedad, tristeza, euforia u otra sensación negativa.

La investigación descubrió que el 26% de las personas muestran niveles altos de cortisol simplemente al observar a alguien tenso.

Incluso sin verlo, el estrés puede ser nocivo. Las personas estresadas eliminan, a través del sudor, hormonas características que son captadas por los demás, según un estudio del Monell Chemical Senses Center de Filadelfia, del 2015.

En 1981, los psicólogos Howard Friedman y Ronald Riggio descubrieron que las interacciones no verbales pueden afectar a los demás. El lenguaje corporal como los brazos cruzados o ceño fruncido pueden demostrar que una persona está estresada.

Lograr el bienestar del equipo de trabajo debe ser una prioridad de las empresas y puede lograrse a través de los líderes.

Las compañías deben tener políticas que garanticen la salud emocional de las cabezas de sus equipos de trabajo. Si el estado de ánimo de los líderes se conduce entre sensaciones positivas garantizará el éxito empresarial.

Un líder debe ser optimista, motivador, empático y tener un comportamiento consecuente para que sus empleados sientan y actúen de esa manera.

Para ello, es importante propiciar momentos de esparcimiento e incluso de relajación, para evitar que el estrés consuma a los empleados. Si la empresa detecta que un trabajador de los altos mandos tiene una mala actitud, que además usa como excusa para justificar la ineficiencia, debe evaluar su continuidad en la organización o brindar apoyo para mejorar las relaciones interpersonales, afirma Verdesoto.

Los procesos de selección, en los que se incluyen test de personalidad o inteligencia emocional, ahora ayudan a detectar si los candidatos a determinados puestos pueden ser colaboradores tóxicos. “Las empresas buscan personas que se alineen a sus políticas, valores y a sus esquemas de trabajo”, dice el experto.