Flexiplast es una de las empresas de la industria plástica. La innovación y las inversiones marcan los procesos de producción de esta firma, que tiene sus instalaciones en el norte de Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Flexiplast es una de las empresas de la industria plástica. La innovación y las inversiones marcan los procesos de producción de esta firma, que tiene sus instalaciones en el norte de Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Redacción Quito
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La industria del plástico se mueve al ritmo de unas 600 empresas

4 de septiembre de 2018 08:10

La industria de plástico en Ecuador innova, investiga, genera empleo y exporta en medio de desafíos. De acuerdo con estadísticas de la Asociación Ecuatoriana de Plásticos (Aseplas), el sector está compuesto por unas 600 empresas, de las cuales 120 pertenecen a la Asociación. La empresas productoras se ubican en su mayoría en Guayaquil.

Según Aseplas, esta industria representa el 1,2% del PIB nacional, es decir cerca de USD 1 200 millones. Actualmente genera más de 19 000 empleos directos y 120 000 indirectos, según Alfredo Hoyos, presidente del gremio. Además produce unas 500 000 toneladas anuales.

“Nuestro sector cree en el Ecuador, por lo que no solo hemos invertido recursos económicos, también hemos sido protagonistas en procesos de innovación y tecnología”, añade el vocero.

El plástico ecuatoriano tiene una serie de bondades, destacadas por empresarios. Caterina Costa, presidenta de la Federación de Cámaras Industriales de Ecuador, expresa que el sector está en constante innovación y crecimiento. La dirigente asegura que el material encuentra cada vez nuevas aplicaciones en ámbitos como medicina, ciencia, cultivo de alimentos, transporte, comunicación y energías renovables. Se trata, según Costa, de un producto liviano, inocuo, inodoro, que produce barreras para el oxígeno y permite el reciclaje.

“Los industriales de plástico están siempre buscando reducir la cantidad de material que se consume. Por eso, en productos como las botellas de agua se usa menos material y cada vez se las encuentra más livianas”, dice Costa.

En la actualidad, la industria plástica provee a sectores como el automotriz , el comercio, el sector agrícola y bananero, alimentos pañales, entre otros. También se exporta a Colombia, Perú, Bolivia, Centro América y EE.UU., en los productos que acompañan racimos de banano, film de leche, film de detergente, fundas tipo camiseta y empaques de alimentos.

El sector también importa. Hoyos detalla que en 2014 la industria del plástico trajo 381 815 toneladas. Esta cifra bajó en el 2017, cuando se importaron 373 776 toneladas, lo que representó una disminución de un 2,12%. La mayor cantidad de plástico que ingresa importada se utiliza para alimentos, higiene y cuidado personal.

Para Hoyos, la industria local de plástico de Ecuador está trabajando para incorporar materiales reciclados en sus procesos de producción, principalmente en aquellos relacionados con el transporte de mercadería, como las fundas, y en la elaboración de empaques primarios para la preservación de alimentos.

Sin embargo, la industria atraviesa dificultades, relacionadas en especial con una falta de políticas ambientales y económicas. En el primer caso, Hoyos explica que la ausencia de claridad en los estatutos normativos relacionados con el medioambiente “permite que los municipios emprendan iniciativas de ordenanzas sin un sustento técnico”.

Un ejemplo reciente es el del Municipio de Guayaquil, que tramita una ordenanza que pretende prohibir la fabricación y venta de productos de un solo uso.

A juicio de Hoyos, esto pudiese perjudicar a la industria en sus procesos de producción.

Otra debilidad se deriva de una ausencia de política que incentive la economía circular. Hoyos explica que el sistema de la economía del país (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado sus límites.

“Se empieza a vislumbrar el agotamiento de una serie de recursos naturales y de los combustibles fósiles. La economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los ‘stocks’ y los flujos de materiales, energía y residuos. La meta es la eficiencia del uso de los recursos”.

Manuel Nieto, gerente de Química Comercial, en Quito, reconoce que hoy en día existe una animadversión o antipatía contra la industria de plástico y defiende a esta industria. Según Nieto, el plástico ha demostrado ventajas sobre otros materiales. “Es más económico, resistente, fácil de utilizar. Es resultado de un desarrollo tecnológico y no podemos retroceder”. Por eso plantea acciones como las 3 R: reducir el consumo, reutilizar y reciclar, con el apoyo de autoridades y ciudadanía.

La inversión marca el camino del sector

La inversión en tecnología e innovaciones es una constante en las empresas del sector plásticos, en especial en las grandes empresas que cuentan con mayor músculo financiero.

La firma cuencana Consuplast forma parte del Grupo Ortiz. Su producción está orientada a la fabricación de juguetes, artículos para la cocina y el resto del hogar, artículos para seguridad en la construcción y la industria.

Según el director de Desarrollo del Grupo Ortiz, Andrés Tapia, durante el primer semestre de este año las ventas en la línea de juguetes aumentaron un 20% con relación al año pasado.

Ese crecimiento, dice, se sustenta en el mejoramiento de la calidad, estrategias de comercialización y adquisición de nuevos modelos para competir con el producto importado. Agrega que en esta línea siempre hay que innovar porque los juguetes están vinculados con la moda.

El año pasado, el Grupo Ortiz invirtió USD 3,5 millones para comprar moldes e inyectores para su fábrica Consuplast. Desde Asia y Europa importaron 80 moldes para elaborar carros de Bomberos, Policía…, muñecas, correpasillos, tractores, entre otros. Para este año estiman invertir USD 1,5 millones para las líneas de elaborados en plástico.

Tapia indica las ventas de artículos para el hogar, la construcción y seguridad industrial también crecieron, pero en un porcentaje menor, es decir entre 10% y 15%. Entre otros productos, elaboran cajas de herramientas, cascos, jaboneras, extractores de jugo, reposteros, coladores, armadores, mangueras, muebles y macetas.

En el norte de Quito opera Flexiplast, una firma del sector que funciona desde 1994. En su planta la tecnología es una de las características. Arturo Sánchez, vicepresidente de la firma, explica que la inversión es crucial.

Para elaborar envases, por ejemplo, se necesita toda una infraestructura para procesar la materia prima. “Hay que adquirir extrusoras que transforman la resina plástica en una película plástica”. Una de estas máquinas cuesta entre USD 600 000 y 4 millones, según el empaque que se elabore. Sánchez añade que para trabajar con resinas biodegradables se requieren ajustes y otro tipo de máquina.

Flexiplast invierte cada año un promedio de USD 3 millones en maquinaria y tecnología. Este año construyó una nueva planta en Machachi, al sur de Quito, en la que se invirtió USD 8 millones, dice Sánchez.

El vocero de esta empresa explica que trabajan con industrias de alimentos, higiene y aseo personal, empaques generales para comercios y supermercados, entre otras. Para continuar con las inversiones y la expansión, añade Sánchez, es necesario mayor seguridad y estabilidad.

Uno de los temas que preocupa a la industria es la tendencia global contra el consumo de ciertos plásticos (ver nota inferior).

Un negocio con más de 60 años de crecimiento

El sector del plástico es estratégico en la estructura industrial del mundo. Así lo asegura la revista Forbes, en su edición de México, en un artículo de octubre del 2017.

La publicación detalla que desde 1950 hasta el 2015, la industria del plástico ha registrado crecimiento constante. Asia domina hoy la producción de plástico (49%), seguida de Europa (19%) y Norteamérica (18%).

Los números de esta industria son gigantes. En el 2020 se espera que mueva a escala global USD 654 380 millones, según la consultora Grand View Research. Esta empresa asegura que el impulso al plástico se da en los mercados emergentes, así como por la construcción, el sector del automóvil y, sobre todo, del universo del envasado. Solo esta última rama alcanzará USD 269 000 millones en 2025, según un artículo de diario El País, de España, publicado el 7 de julio pasado.

La misma publicación añade que todo alrededor del plástico “es un negocio brillante”. El mercado de los bioplásticos, dice, ya camina hacia los USD

21 126 millones y sumará 68 500 millones durante 2024. Por su parte, el universo del reciclado manejará USD 50 360 millones.

También se analiza el lado negativo de esta industria. El diario español afirma que cada año se filtran en los océanos ocho millones de toneladas de plástico, el equivalente a verter un camión de basura cada minuto. “Si no hacemos nada, este ritmo aumentará a dos por minuto en 2030 y a cuatro durante 2050. Los mares ya acumulan unos 150 millones de toneladas de este desecho y en 2025 albergarán una tonelada por cada tres de pescado”.

Los expertos consideran que la solución a este problema pasa por el compromiso de quienes contribuyeron a crear el mismo. Allí se encuentran empresas que producen botellas de plástico, tapas desechables y otros productos. Arturo Sánchez, vicepresidente de Flexiplast, dice que el problema es la forma de disponer el plástico utilizado. “Eso causa la contaminación”.

Para Sánchez, es necesario trabajar en la sociedad en términos de consumo responsable de plásticos. “No se trata de buscar culpables. Todos tenemos un grado de responsabilidad y la industria busca trabajar de la mano con política publica para manejar estos desechos”.

Según Aseplas, el consumo de plástico en Ecuador es menor en comparación con otros países. En Europa se consumen 140 kilos per cápita al año, en América Latina la cifra oscila entre 40 y 50 kilos y en Ecuador son 20 kilos per cápita al año.

La consultora Euromonitor Internacional calcula que cada minuto se compran un millón de botellas de plástico a escala mundial, lo que equivale a unas 20 000 por segundo. La firma añade, según El País, que no existe un sistema de reciclaje que soporte semejante tensión.