En Kioto los cultivos son hidropónicos. En los locales  de la firma Spread crecen 11 millones de lechugas al año (30 000 al día), con 25 empleados. Cuentan también con autómatas. Fotos: AFP

En Kioto los cultivos son hidropónicos. En los locales de la firma Spread crecen 11 millones de lechugas al año (30 000 al día), con 25 empleados. Cuentan también con autómatas. Fotos: AFP

Agencia AFP
(I)
redaccion@revistalideres.ec
Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si 3
No 1

Japón ya cuenta con sus fábricas de verduras

10 de enero de 2020 15:36

Lechugas cultivadas con luz artificial: en los alrededores de las ciudades japonesas surgen de la tierra las “fábricas de verduras” automatizadas para reemplazar a un campo despoblado y azotado por catástrofes naturales.

Es un edificio banal en una zona industrial y centro de investigación entre Kioto y Osaka, en el oeste de Japón. Nada, desde el exterior, hace pensar que en estos locales de la firma Spread crecen 11 millones de lechugas al año (30 000 al día) con 25 empleados.

Todo ocurre detrás de un cristal, en una sala aséptica, llena de enormes y largas estanterías. Autómatas trasladan las lechugas de un sitio a otro durante todo el día.

A medida que crecen, pasan a los lugares con las condiciones de luminosidad, temperatura e hidrometría adaptadas para ese estado del crecimiento. Todo ello sin pesticidas ni tierra. Simplemente, con agua enriquecida con nutrientes. Es la agricultura conocida como hidropónica.

Con Dinamarca, Japón es desde hace décadas pionero del laborioso desarrollo de “fábricas de verduras con luz artificial”. Gigantes como Panasonic, Toshiba, TDK o Fujitsu se aventuraron en este terreno, con más o menos éxito, convirtiendo líneas de producción de semiconductores en “campos verticales” para lo que han creado luz, captores y otras tecnologías adaptadas.

La agricultura se hace de manera vertical. La luz que se usa es artificial.

La agricultura se hace de manera vertical. La luz que se usa es artificial.

Spread, cuya casa matriz era inicialmente una empresa de logística de productos frescos o tempranos, es una de las pocas que ha sabido rentabilizar el negocio.

“Al principio, teníamos dificultades para vender las lechugas, pero ha sido relativamente fácil crearse una imagen de marca para atraer a la clientela, ya que podemos producir calidad al mismo precio todo el año”, explica Shinji Inada, jefe de la empresa.

¿El secreto? “Tenemos pocas pérdidas” y los productos, que se hallan fácilmente en los supermercados de Kioto y en los de Tokio, se conservan bastante tiempo.

Poner a punto este sistema automatizado ha necesitado años.

En otra fábrica de Spread más antigua, en Kioto, que produce 21 000 piezas de lechuga al día, son unos 50 trabajadores los que trasladan las plantas, “una labor dura”, reconoce una empleada.

Inada admite que pensó en la pertinencia ecológica antes de lanzar esta actividad, pero también hubo otras razones.

“Con la falta de mano de obra, la baja rentabilidad del sector agrícola y la caída de la producción, sentía que se necesitaba un nuevo sistema de producción”, dice. La media de edad de los agricultores japoneses es de 67 años.

“Es cierto que utilizamos más energía en comparación con los cultivos al sol, pero a cambio tenemos una productividad mayor en superficie similar”, justifica.

La empresa productora dice que sus vegetales son de alta calidad.

La empresa productora dice que sus vegetales son de alta calidad.

Las estaciones no cuentan: en los campos verticales se producen ocho veces por año la misma especie de lechuga. En lo que respecta a la cantidad de agua, el 98% se reutiliza en circuito cerrado y es mínima si se compara con los cultivos tradicionales.

“Con todas estas astucias, pienso que contribuimos a una agricultura sostenible para nuestra sociedad”, arguye.

Spread empieza a producir el mismo esquema en otros lugares en Japón para acercar al máximo el lugar de producción al lugar de consumo: está construyendo una planta en Narita, cerca de Tokio, en la Prefectura de Chiba, siniestrada este año por dos poderosos tifones. Otras están en proyecto.

El extranjero también está en su punto de mira. “Se puede exportar fácilmente nuestro sistema de producción a un país cálido o de clima frío para cultivar lechugas”.

Con la construcción de una fábrica de vegetales de la misma dimensión (32 000 pies diarios) en la prefectura de Fukushima, Mitsubishi Gas Chemical espera sumarse pronto a este sector denominado ‘smart-agri’, donde se emplean también dispositivos de vigilancia a distancia y drones.

Por el momento, Japón cuenta con unas 200 fábricas de lechugas con luz artificial, pero la mayoría son pequeñas. Según la empresa de estudios especializada Innoplex, habrá 400 en 2025.

Las lechugas son fáciles de producir en condiciones artificiales. Pero las fresas, tomates y otros productos podrán ser cultivados de la misma manera, con sistemas controlados por ordenador.