Los hermanos Fundora se encargan de  revisar las colmenas que crecen en zonas casi agrestes. Con diferentes técnicas evitan que las plagas enfermen a los insectos y dañen la miel. Fotos: Yamil Lage / LÍDERES

Los hermanos Fundora se encargan de revisar las colmenas que crecen en zonas casi agrestes. Con diferentes técnicas evitan que las plagas enfermen a los insectos y dañen la miel. Fotos: Yamil Lage / LÍDERES

Agencia AFP
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La miel más pura de todo el mundo está en Cuba

17 de abril de 2019 12:36

En los montes de la provincia de Matanzas, en el este de Cuba, las abejas zumban lejos del peligro que las acecha en otras partes del mundo, tienen una dieta rica en flores silvestres y producen una miel de alta calidad de gran demanda en Europa.

Las alarmas están encendidas: la población de abejas en el planeta está disminuyendo por el cambio climático, la agricultura intensiva, las plagas y los agroquímicos. Pero en la isla caribeña estos polinizadores tienen un paraíso.

Entre la maleza, porque “ la abeja no es de zona urbana ni agrícola, es de monte” , el ingeniero mecánico Rogelio Marcelo Fundora, de 51 años, y su hermano, el maestro Santiago Esteban (54) , tienen 600 colmenas llenas de pequeñas y laboriosas operarias.

Los hermanos abrazaron la apicultura durante la crisis económica de los 90, tras el colapso de la Unión Soviética, país del que llegaban anualmente a la isla miles de toneladas de pesticidas, fertilizantes y herbicidas químicos destinados para la agricultura.

Privada de esos recursos, en parte también por el embargo que le aplica EE.UU., Cuba comenzó a desarrollar los biofertilizantes y los biopesticidas, reduciendo a niveles muy bajos el uso de los agroquímicos, que están diezmando las colonias de abejas en el mundo y contaminan la miel.

“El año pasado obtuvimos 80 toneladas de miel” , cuenta Santiago entre la manigua y detrás de un velo negro que lo protege de las picaduras del enjambre, ahora revuelto por los intrusos que llegaron cerca del colmenar.

Los Fundora son desde 2006 los “reyes” de la apicultura en la isla, con rendimientos de hasta 160kilogramos (kg) de miel por colmena, más del triple del promedio nacional (51 kg) .
“No hay milagros, hay mucho trabajo” , y “ un manejo incansable en cuanto a cambio de reina, selección de la abeja, rotación de los panales ” , añade este exprofesor, curtido por el sol y el trabajo.

De sus 21 apiarios, ubicados a decenas de kilómetros (Km) de su finca en el pueblo de Navajas, 140 Km al este de La Habana, extraen una miel, como dicen, “limpia” (libre de agrotóxicos) .

En 2018, Cuba produjo 8 834 toneladas de miel, 1 300 toneladas por encima del plan previsto por la estatal Empresa Apícola Cubana (Apicuba) , una cantidad pequeña si se compara con Argentina, el mayor productor de la región, que superó las 76 000 toneladas en 2017, según la Organización de las Naciones Unidas para los Alimentos (FAO).

Del total cubano, “unas 1 900 toneladas” fueron certificadas como miel orgánica, marcando un “récord” nacional, dijo el jefe de la dirección Técnica y Desarrollo de Apicuba, Dayron Álvarez.
Según Álvarez, la meta inmediata de la empresa es alcanzar el récord histórico de 10 200 toneladas de miel, que data de 1983.

El 95% de la miel cubana se exporta y los principales destinos son Alemania, Francia, España, Gran Bretaña y Suiza. “Y estamos trabajando para insertarnos en el mercado chino y en el mercado de Arabia Saudita ” , añadió Álvarez.

Cuba exportó 6 779 toneladas de miel en 2017 por un valor de USD 18 millones, según cifras oficiales. Esto equivale a 2 655 la tonelada.

Apicuba, que tiene el monopolio sobre la comercialización de la miel cubana, paga a los productores un máximo de USD 1000 por tonelada de miel orgánica.

Cuba tiene unos 1 660 apicultores, de los cuales un centenar, incluidos los Fundora, están en proceso para certificar su miel como orgánica.

“Por la tendencia que ha habido a la poca aplicación de productos químicos, pudiera decir que la miel de Cuba es casi toda orgánica” , dijo el biólogo Adolfo Pérez, director del estatal Centro de Investigaciones Apícolas de la isla.

En el campo cubano, sin grandes riesgos ni amenazas, las abejas “gozan de muy buena salud”, afirma Santiago.“No usamos ningún tipo de químicos a la hora de fumigar los apiarios, de chapearlos (desherbar)” , y “no usamos ningún tipo de antibióticos” .

Asegura que con la técnica del “panal trampa” -que atrae a la plaga y protege al resto de la colmena- han logrado “controlar” la varroa destructor, un ácaro convertido en la principal amenaza para la apicultura en el mundo.

Los Fundora llegan al monte a bordo de “ Frankenstein ” , un camión que Rogelio, que es también su mecánico y chofer, mantiene rodando con mucho ingenio.