Cristina Alcívar, propietaria de la paletería artesanal Andarele, enseña los productos que oferta en Las Palmas. Foto: Marcel Bonilla/ LÍDERES

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Marcel Bonilla
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Las paletas hechas con coco y chontaduro

9 de abril de 2019 08:49

Los helados de chontaduro son uno de los más apetecidos en Andarele, la primera paletería artesanal que funciona en el balneario de Las Palmas, en Esmeraldas.

El chontaduro es una de las frutas que caracteriza a las poblaciones afros del norte de Esmeraldas. Los habitantes de esas comunidades están dedicados al cultivo de la fruta en sus fincas. La cosecha va a la venta y alimentación.

Cristina Alcívar, propietaria de la paletería artesanal Andarele, acumuló algunos conceptos de la cultura afroesmeraldeña para dar marca a su producto y empezó por el nombre Andarele, una de las danzas tradicionales de Esmeraldas que denota alegría, jolgorio.

Las paletas también se elaboran con frutas de la zona, a más de chontaduro. Las hay de coco con relleno de manjar, otra de leche de coco y jengibre (llamada cocojengibre), cacao, así como una paleta que combina yogur con maracuyá y mora.

La iniciativa lleva en el mercado tres años y empezó con la venta de helados de cono. Luego Alcívar decidió ingresar al mundo de la paletería con frutas en su interior, con una etiqueta que promocione a Esmeraldas y sus tradiciones.

El negocio se financió con un capital inicial de USD 5 000. El dinero se obtuvo de la liquidación que Alcívar recibió al renunciar a su trabajo. Ese capital sirvió para comprar la primera máquina de helado y la mueblería del local.

José Luis Plaza es parte del negocio familiar. Él explica que luego de trabajar 15 años en Quito regresaron a Esmeraldas para emprender su negocio.

En la actualidad la inversión supera los USD 20 000, con un crédito de la banca privada. La familia está tramitando un nuevo crédito de USD 20 000, para ampliar su local y establecer nuevos puntos de ventas en la ciudad.

La heladería produce 2 000 unidades al mes. La venta de las paletas le genera una facturación que oscila entre USD 4 500 y 5 000 al mes, con lo que financian su continuidad. El costo por unidad va desde USD 1, 50 hasta USD 180.

Este emprendimiento se apoya en entidades públicas para crecer. A través del programa creciendo con mi negocio de la Prefectura de Esmeraldas se ha empezado a trabajar en nuevas metodologías, que va desde aperturas de nuevos mercados y la obtención del registro sanitario.

Por ahora se trabaja en los parámetros que exigen las normativas del nuevo mercado, para incursionar en otros mercados. Por eso se impulsa una propuesta para llegar a clientes locales, tiendas de barrio, escuelas, colegios y centro comercial de la ciudad.

La preparación de los emprendedores se lo hace con el apoyo de la Prefectura de Esmeraldas que mantiene un convenio con PNUD, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, destinado a potenciar las iniciativas con 16 técnicos que enseñan en esa modalidad.

La Prefectura financia las capacitaciones a los emprendedores para fortalecer las iniciativas de negocios, con asesoramiento técnico y aperturas de nuevos mercados.

También se apoya en la compra de equipos técnicos luego de hacer un diagnóstico. Por eso Andarele busca que se financie la compra de una nueva máquina que supera los USD 8 000, explica Cristian Hernández, técnico de la Prefectura de Esmeraldas.

La economista Roxana Benítez de la Escuela de Pymes de la Universidad Católica de Esmeraldas, cree los nuevos emprendedores buscan relacionar sus actividades con la cultura, eso implica imágenes y nombres, para posicionar el nombre de la provincia.

Uno esos fue Plaza Marimba, en Las Palmas, un local donde se crearon 12 pequeños espacios para la venta de comidas rápidas, convirtiéndose en uno de los más visitados en Esmeraldas.

“Ahora no solo se elaboran helados con chontaduro, también se hacen con jalea de pepepán y zapote negro, frutas que se cultivan en poblaciones afros del cantón San Lorenzo”, explica la investigadora de la Universidad Católica de Esmeraldas.