El primer edificio de Total Home se inauguró en el 2015. Global Business, la escuela de emprendimiento que fundó Caranqui, opera desde este año, en Riobamba. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES y archivo particular

El primer edificio de Total Home se inauguró en el 2015. Global Business, la escuela de emprendimiento que fundó Caranqui, opera desde este año, en Riobamba. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES y archivo particular

Cristina Márquez. ( I )
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Él paso de estibador a dueño de una cadena comercial

24 de julio de 2018 08:36

A pesar de que sus familiares y empleados lo describen como una persona alegre, sonreír frente a una cámara le cuesta trabajo. Pedro Caranqui, propietario de la cadena de almacenes Total Home, dice que no está acostumbrado a las fotografías, pero sí al trabajo duro y al emprendimiento.

Él es oriundo de la comunidad Lluise, en Riobamba. En 1983 ayudaba a su familia con las tareas del campo, pero cuando contrajo matrimonio, con Casimira Pinta, decidió migrar a Quito para iniciar una nueva vida.

Su historia en el mundo de los negocios se inició en el mercado San Roque, donde su esposa vendía verduras. Debido a su falta de preparación académica, Pedro trabajaba como estibador.

“Cuando salimos de la comunidad con la idea de iniciar nuestro hogar, no nos imaginamos que sería tan difícil. No encontrábamos otro trabajo”, recuerda Caranqui.

Sin embargo, él encontró la forma de añadirle un ‘plus’ a sus servicios. La amabilidad al saludar, la buena presentación y la eficacia al llevar los productos que llegaban en camiones de gran tamaño le ayudaron a ganarse la confianza de los propietarios de las cargas.

Así obtuvo su primer empleo formal. Una importante comercializadora de frutas de Ambato le contrató para distribuir los productos en los mercados de Quito, y en poco tiempo Caranqui se convirtió en el vendedor estrella.

Global Business, la escuela de emprendimiento que fundó Caranqui. Foto: Archivo Particular

Global Business, la escuela de emprendimiento que fundó Caranqui. Foto: Archivo Particular

“Lograba vender hasta dos camiones enteros, ya todos me conocían. Pero mi suerte se terminó un feriado de Navidad, cuando no había ningún comprador en las calles y una carga grande de mandarinas se pudrió, quisieron que yo me hiciera responsable y tuve que renunciar”, recuerda.

Con la pérdida de su empleo descubrió nuevos talentos: sabía cómo liderar. Pasó por varios empleos después, pero simultáneamente emprendió junto a su esposa un negocio propio.

Para 1985 ya se habían establecido en Santo Domingo y se dedicaban a la venta de ropa infantil y colchas. Caranqui manejaba un pequeño triciclo y se encargaba de distribuir las prendas en toda la ciudad: las daba a crédito.

A pesar de que el negocio prosperó, tuvo que mudarse nuevamente con su familia debido a que el clima de la Costa perjudicaba la salud de su esposa. De regreso en Riobamba, la familia tuvo que empezar nuevamente desde cero.

Tras el fracaso de una tienda de abasto, Pedro retomó el negocio de la venta de ropa a domicilio y a crédito. Nuevamente ganó la confianza de sus clientes, quienes ya no solo le pedían ropa sino que también trajera ollas y pequeños electrodomésticos.

Pedro Caranqui solo logró culminar sus estudios primarios hasta el tercer grado. Foto: Glenda Giacometti

Pedro Caranqui solo logró culminar sus estudios primarios hasta el tercer grado. Foto: Glenda Giacometti


Así encontró un nicho de mercado que le obligó a capacitarse en un área desconocida para él. Humberto Ayala, su proveedor y mentor, le enseñó todas las tácticas de venta, además aprendió a operar electrodomésticos que él nunca había tenido en su hogar, como refrigeradoras, cocinas eléctricas y microondas.

“Él me permitía ir a su almacén, porque yo no tenía uno propio. Me dijo que lo mostrara a mis clientes como si fuera mío, y me enseñó todo acerca del negocio”, cuenta.

En el 2004 Pedro y su familia invirtieron USD 5 000 de sus ahorros y abrieron su primer local, Electrodomésticos Johannita. Medía seis metros de largo y dos de ancho, pero a pesar de la estrechez, se volvió uno de los más prósperos de la zona debido a que ofrecía facilidades de crédito y entregas a domicilio.

En solo dos años la familia llegó a tener 10 sucursales funcionando simultáneamente. Para el 2012 los tres hijos de Pedro (Myriam, Stalin y Johanna) ya se habían profesionalizado en áreas relacionadas con las ventas y la contabilidad, y se sumaron a la empresa para aportar sus conocimientos.

Así decidieron cerrar todas las pequeñas sucursales para construir un edificio de cuatro pisos donde se exhibiera toda la mercadería. Se incrementó también una línea de muebles y juguetería.

Las ventas despuntaron y una nueva idea surgió. La familia incursionó en el negocio de los supermercados donde, además de los muebles, se venden productos de hogar y de consumo masivo.

El nuevo supermercado se instaló en un nuevo edificio, inaugurado en el 2016. Actualmente 35 personas trabajan en la empresa.

Pero la familia tiene nuevas metas. Ahora quieren compartir su historia de emprendimientos con otras personas, para impulsarles a progresar, como lo hizo Pedro.

Fabián Benalcázar, uno de sus proveedores, lo conoce desde hace 15 años y fue testigo de su crecimiento empresarial. “Me impactó mucho ver cómo se preocupa por sus empleados, en una cena él los premió, además si alguno de ellos estudia, él les da facilidades para que también progresen”.

Negocios 

Educación. Pedro solo logró culminar sus estudios primarios hasta el tercer grado.
Formación. De sus experiencias en sus primeros trabajos como estibador y luego comerciante, obtuvo el conocimiento base para fundar su imperio.
Familia. Todas las decisiones de Total Home se toman en consenso familiar. Los hijos de Pedro son los profesionales al frente de la empresa.


Una escuela para el emprendimiento

Global Business es el nuevo emprendimento de Pedro Caranqui. Se trata de una escuela donde cualquier persona, profesional o no profesional puede capacitarse para iniciar un emprendimiento.

La escuela está inspirada en la historia de Caranqui y su familia, pues ellos no tuvieron asesoramiento técnico cuando iniciaron su negocio. Por eso, en Global Business se dictan clases de contabilidad básica, educación financiera, neuroventas, marketing comercial, entre otras asignaturas prácticas para un emprendedor.

“Queremos compartir nuestra experiencia y nuestros conocimientos. Que la gente aprenda técnicamente a ser un comerciante exitoso”, cuenta Luis León, cuñado de Caranqui y director del centro.

La escuela funciona en el cuarto piso de uno de los edificios de la firma, en cerca al Centro Comercial La Condamine, en Riobamba. Ahí los cursos se dictan máximo a 10 personas en cada clase, debido a que la metodología de enseñanza se aplica sólo a grupos reducidos, con el objetivo de garantizar un mayor aprendizaje.

Los cursos cuestan USD 90 y duran hasta dos meses. Los alumnos reciben materiales y la oportunidad de participar en las ruedas de negocios que se organizan frencuentemente.

Los panelistas y participantes de las ruedas de negocios son, además de León, quien es un especialista en gerencia empresarial, los proveedores de Total Home. El objetivo es ofrecer a los alumnos la oportunidad de hacer contactos, conocer opciones e iniciar negocios propios.