La planta de Mission Petroleum ubicada en Jivino Verde emplea a unos 180 trabajadores que diseñan, desarrollan, fabrican, prueban e instalan cabezales petroleros. Foto: Alfredo Lagla/ LÍDERES.

La planta de Mission Petroleum ubicada en Jivino Verde emplea a unos 180 trabajadores que diseñan, desarrollan, fabrican, prueban e instalan cabezales petroleros. Foto: Alfredo Lagla/ LÍDERES.

Alberto Araujo (I)
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El sector petrolero tiene su apoyo

22 de noviembre de 2015 15:11

Con un capital inicial de USD 8 000 y tres socios, Mission Petroleum comenzó a operar en el país en el 2001 con un propósito: incursionar en el mercado petrolero con productos hechos en el país y de calidad certificada bajo normativa internacional.

La firma -que en el 2014 alcanzó ventas por USD 24,3 millones- fue fundada por Fredy Mora con una pequeña máquina para fabricar piezas como pernos, tuercas y tornillos que utilizaban los equipos petroleros, a los que también se daba mantenimiento, servicio técnico y reparaciones.

Esto se dio luego de que con sus otros socios salieran de la empresa Minga, que brindaba servicios para empresas petroleras.

“Luego de salir, no podíamos volver a ser empleados. Era nuestro emprendimiento o nada. Trabajábamos desde las cinco de la mañana hasta las doce de la noche. Volábamos por dar el servicio a nuestros clientes o para conseguir un material” recuerda Mora.

Mission Petroleum comenzó a operar con una planta en la población Jivino Verde, también conocida como El Proyecto, ubicada a unos 45 minutos de Coca (Orellana), en la vía que lleva a Shu­shufindi. Es decir, estaba bastante cerca de los campos petroleros.

Tras cuatro años entregando servicio y mantenimiento de equipos y repuestos menores, en el 2005 la empresa incursionó en la fabricación de piezas para cabezales. Estos son una estructura de unos 3 metros de altura y unas 2 toneladas de peso, que se asemejan a un árbol y se colocan en los pozos petroleros luego de realizada la perforación de la superficie hacia el subsuelo.

Las piezas de los cabezales son fabricadas con acero de alta aleación y la estructura tiene tres funciones en el pozo petrolero.

La primera es conectar y sostener la tubería desde la superficie hacia las arenas de producción en el subsuelo desde donde se extraerá el crudo. La segunda función es sellar las conexiones para evitar la salida de crudo o gases hacia el exterior. La última tarea es conectar la producción del pozo con las facilidades o tubería en superficie para trasladar el petróleo hacia las estaciones de almacenamiento y fiscalización.

En el 2005, Mission Petroleum recogió todas las partes de los cabezales de Petroproducción y reparó sus piezas o las reemplazó para reactivarlos y ponerlos nuevamente en operación.
Para el 2007, cuenta Mora, la firma entró en un proceso de certificación de sus procesos de fabricación de partes bajo la normativa internacional API.

Para el 2009, la firma fue certificada y autorizada para fabricar los cabezales completos y desde ese año hasta la actualidad han vendido unos 1 000 cabezales para
Petroecuador y Petroamazonas, entre otras operadoras.

Actualmente, Mission Petroleum tiene una planta en una superficie de 6 hectáreas. El acero de alta aleación es importado en barras de 30 a 40 toneladas.

Esta materia prima se corta en máquinas especiales y a través de tornos y taladros se van modelando las piezas que finalmente forman el cabezal.

Cada una de las piezas se prueba antes de ser entregada al cliente y además se cubre con tres capas de pintura que las hace resistente a golpes y al medioambiente.

Roberto Trapuzzano, de Schlumberger, reconoce la alta calidad de los productos de Mission Petroleum y destaca que pueden competir con cualquier producto internacional.

Mora señala que si bien la caída del precio del petróleo ha golpeado las ventas de cabezales, la firma ha entrado en un proceso de certificación para fabricar productos de mayor rotación como válvulas para la producción de crudo.