Redacción Guayaquil (I)
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El Bazar es la vitrina de microempresarios

Los costos de alquilar un local, amoblarlo y pagar servicios básicos cada mes para tener un espacio donde dar a conocer sus productos pueden limitar a los microempresarios y mermar la rentabilidad de sus negocios. Esto sucede porque cuando arrancan con sus ideas, no siempre cuentan con el capital suficiente para cubrir estos gastos fijos.

Las ferias, que también se conocen como bazares, en los que se alquilan espacios o estands durante determinados períodos (tres a cuatro días, en promedio), son eventos que en Guayaquil han tomado fuerza. Estos espacios se han convertido en una alternativa económica para los microempresarios que buscan captar clientes.

El Mercadito, Artsenal, El Mercadillo y El Art Bazaar son algunos de los espacios que funcionan como locales temporales para microempresarios. Un espacio puede costar desde USD 15 hasta 450, dependiendo de los días que dure el evento y el sitio en el que se realice.

Uno de las iniciativas más conocidas en bazares al aire libre en Guayaquil fue El Mercadito. Esta idea surgió en la mente de Alexa Altgelt, Pierina Álvarez y Gabriela Zea, en septiembre del 2010, en Samborondón.

La primera vez tuvo 30 expositores. Ahora lleva 14 ediciones y agrupa a unos 80 expositores. Del 4 al 6 de septiembre se realizará una nueva edición del evento en el Parque Histórico de Samborondón; como en años anteriores, dice Altgelt, se espera tener una afluencia de entre 7 000 y 8 000 personas durante los tres días.

"Muchos de nuestros expositores han estado en los 14 eventos, y hemos empoderado a la gente para que tenga un mercado estable. Algunos ya abrieron su propios locales. Es gratificante porque muchos, antes, solo trabajaban desde sus casas", cuenta Altgelt.

Los expositores pueden acceder a un espacio pagando desde USD 200 hasta 450. Denisse Ortega es una diseñadora de joyas que participa en El Mercadito y dice que ha sido "una plataforma para llegar a clientes que de otra manera no hubieran llegado". Gracias a la acogida que han tenido sus piezas de joyería, ya está pensando en abrir un local.

Otro bazar al aire libre que tiene gran acogida es El Mercadillo, que se realiza dos sábados al mes en el patio de una casa en Urdesa, conocida como La Casa del Árbol. En este evento, los expositores pueden vender sus productos en estands de 2x2 metros por USD 15, durante un día, de 08:30 a 19:00.

El valor agregado que buscan espacios como estos es darle a los visitantes una experiencia diferente, al comprar al aire libre. Sin embargo, los bazares también se abren cancha en los espacios tradicionales, en donde la afluencia de gente es fija, como los centros comerciales.

En el Mall del Sol y en Village Plaza, por ejemplo, el pasado julio se realizaron ferias para emprendedores.

El Artsenal, cuyo enfoque son las manualidades, es ideado por Daniella Morales y se realiza hace tres años en Village Plaza, en Samborondón.

Este bazar dura cuatro días y se realiza cuatro veces al año. Los participantes tienen la opción de compartir el espacio y seleccionar cuántos días quieren estar. Por jueves y viernes se puede pagar entre 150 y 180, y por sábado y domingo de USD 200 a USD 240.

Patricia Zambrano, una de las participantes, que vende placas y collares para mascotas, dice que esta es la mejor forma de vender cuando no se puede poner un local. "La gente me puede contactar, porque se llevan una tarjetita. Siempre invierto como mínimo unos USD 500 por los cuatro días y a diario vende unos USD 300, hay una ganancia en todo sentido", señala.

Los espacios

Las fechas. Por lo general, las ferias se realizan en las épocas más co­merciales del año. El Mercadito y Artsenal, por ejemplo, se realizan en los días previos al Día de las Madres y Navidad.

Con temas. Los bazares suelen ser temáticos también. El Art Bazaar, que se realizó este mes en el Hostal Manso tuvo como temática expositores relacionados al reciclaje.