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Redacción Quito
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La bisutería finlandesa llegó a la capital

Collares, aretes, anillos, pulseras, cadenillas, cepillos, bufandas... son parte de la oferta de la franquicia finlandesa Ninja. Los artículos diseñados por esta firma, presente en el país desde el 2010, son para mujeres y hombres.

Ninja es una empresa que abrió su primer local de bisutería en el centro comercial Lahteen Trioon, en Finlandia, en 1992. Actualmente cuenta con 11 locales en el país europeo; de esa cifra, nueve tienen oferta mixta y dos están dedicados solo al público masculino.

Ecuador es el primer país en el que Ninja se expande bajo el modelo de franquicia. El finlandés Seppo Pietarinen y su esposa, la ecuatoriana Bolivia Erazo, trajeron la marca al país. “Nos conocimos y nos casamos en Ecuador, luego vivimos en Finlandia por cerca de seis años. De regreso abrimos el primer local en el Quicentro Sur, que se inauguró en agosto del 2010”, cuenta la ecuatoriana.

La licencia de la marca y una primera importación de productos requirió una inversión de USD 100 000. Además, el franquiciado paga por regalías el 4% de las ventas anuales.

Pietarinen asegura que con las ventas de los primeros cuatro meses se pudo abrir un segundo local en el centro comercial Condado Shopping (Quito) el 4 de diciembre del mismo año, también bajo el modelo de franquicia. La pareja tiene la franquicia para el territorio ecuatoriano.

Para la adecuación de ambos locales, en los que trabajan ocho personas, invirtieron USD 200 000. El dinero sirvió para comprar estantes que, de acuerdo con las exigencias de la firma, deben ser de color negro con espejos de fondo para resaltar el color de los productos. Cada artículo debe estar ordenado en los estantes por tipo y color, de tal forma que facilite al cliente encontrar combinaciones. En los estantes de Ninja existe una variedad de más de 1 500 piezas.

El nicho al que se dirige Ninja incluye jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. El producto se caracteriza por no utilizar materiales que puedan producir alergias, como el níquel y el plomo. Sofía López, cliente de Ninja, lo confirma “Yo no puedo usar cualquier arete porque se me irritan las orejas, solo puedo usar oro o plata. Pero con los aretes de acero de Ninja no he tenido ningún problema”.

Este es un negocio familiar. Junto con Pietarinen trabajan sus dos cuñados, Tania y Boris Erazo, este último figura como gerente de Ninja en Ecuador.

En su primer año en el país, Ninja facturó USD 400 000. El siguiente paso para la franquicia, según explica Boris Erazo, es abrir este año un tercer local en el centro-norte de Quito y, de esa manera, consolidar su área de cobertura en la capital. Posteriormente, tienen previsto expandir su mercado en otras provincias.