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Nelson Guamán, Lilia Yaulema y Josué  Guamán promueven este emprendimiento reconocido por la Senescyt. Foto: Raúl Díaz para LÍDERES.

Nelson Guamán, Lilia Yaulema y Josué Guamán promueven este emprendimiento reconocido por la Senescyt. Foto: Raúl Díaz para LÍDERES.

Redacción Sierra Centro. (Contenido Intercultural)
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La ciencia y la sabiduría, juntas en esta iniciativa

18 de octubre de 2015 15:00

Cuando tres miembros de la familia Guamán Yaulema empezaron a investigar las propiedades naturales de una antigua receta heredada por sus antepasados yachaks (médicos empíricos indígenas), no advirtieron que germinaría su emprendimiento.

Horeb Terra es una microempresa dedicada a la elaboración artesanal de biofactores; es decir, productos de origen biológico como bebidas medicinales, cosméticos y esencias, todo a partir de flores y plantas que recolectan en los páramos y en la Amazonía.

Los esposos Luis Guamán y Margot Yaulema se animaron a investigar las propiedades de las plantas y su efecto en los seres vivos hace 16 años, cuando sus familiares les entregaron una antigua receta para ayudar a su hijo Sebastián, quien nació prematuro.

Él padecía una extraña afección al hígado y los médicos no garantizaban su recuperación. Sin embargo, cuentan, una bebida hecha con la infusión de flores silvestres le ayudó a recuperar su salud.

“Estábamos tan impactados por el efecto inmediato que tuvo la infusión de las flores, que decidimos estudiarlo. Empezamos por identificar las flores, a estudiar dónde crecían, en qué ecosistemas y luego las propiedades farmacológicas de cada una”, cuenta Luis Guamán, quien también se desempeña como agrónomo.

La bebida que crearon a partir de la receta de sus antepasados, incluye unos 80 tipos de flores. De ellos, 10 crecen silvestres en los páramos y bosques de la Serranía, y las demás se recogen en la selva.

“La investigación de las plantas fue un proceso largo pero muy satisfactorio. Nos asombraba cada nuevo descubrimiento que hacíamos y entendíamos por qué Sebastián logró reponerse, a pesar de que los médicos no nos daban esperanzas”, afirma Yaulema.

16 años después presentaron sus descubrimientos en las ferias convocadas por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senescyt), y en el 2007 obtuvieron el primer lugar. “Le probamos al jurado el efecto de nuestro biofactor en animales. Los pollos que alimentamos solo con este líquido no tenían grasa, eran más grandes y tenían un sabor diferente”, cuenta Josué Guamán.

Ese triunfo les motivó a iniciar un emprendimiento artesanal. La bebida se bautizó con el nombre Phallcha, un término kichwa que significa la magia y misterio de las flores. Sus primeros clientes fueron familiares y amigos. Elaboraban cinco litros a la semana y los comercializaban por USD 1.

Al poco tiempo y sin necesidad de publicidad, los pedidos se habían triplicado. Así, para el 2014, se constituyó una microempresa familiar. Hoy, cuentan con el apoyo de entidades como el Magap y programas de emprendimientos de entidades públicas, que les dieron asesoramiento técnico y espacios en las Ferias Ciudadanas Yo Prefiero, y en otras ferias regionales para emprendimientos.

Además, invirtieron USD 5 000 en la adecuación de una planta de procesamiento y otros 2 000 en equipos, para industrializar la elaboración. Para el 2016 esperan incrementar su producción de 60 litros semanales a 2 000 litros.

La microempresa

Los creadores. La familia Guamán Yaulema es oriunda de Cunduana, una comunidad de Licán, una parroquia ubicada a cinco minutos de Riobamba.

La producción. La planta de procesamiento empezará a funcionar desde diciembre. Se fabricarán productos en la línea de biofactores, que ya cuentan con estudios científicos.
El producto.SEnSLa bebida Phallcha puede adquirirse en los centros naturistas de Riobamba, en las ferias ciudadanas del Magap.