Redacción Quito
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La competencia crece en el área de lencería

Comodidad, diseño, elegancia, sensualidad y precio. En esas cinco características se fijan las mujeres a la hora de comprar lencería o ropa interior.

Eso lo sostienen mujeres consultadas, así como representantes de marcas de lencería, cadenas comerciales y locales que ofertan este producto a escala nacional. “Es un producto delicado, por llamarlo de alguna manera”, sostiene Fernanda Riera, una joven profesional de 29 años. “Lo más importante -añade- es que la prenda me guste y me haga sentir cómoda. Luego me fijo en el precio”.

Al recorrer tiendas de lencería se observa que la promoción del producto es clave. En estos espacios sobresalen maniquíes y fotografías de modelos luciendo brasieres y panties. En cadenas como De Prati o Megamaxi se observa una decoración similar; además, la sección de ropa interior de mujer ocupa cada vez más metros cuadrados de espacio.

Pamela Giménez, representante de la división ropa interior damas de Almacenes De Prati, comenta que la cliente de la cadena es una mujer generalmente entre 20 y 35 años, de estrato económico medio. “Es una consumidora que busca más comodidad que moda, aunque ya está empezando a probar más opciones en cuanto a colores y siluetas”.

Esta cadena oferta marcas en su mayoría importadas (Laura, St. Even, Pettacci, Options, Ángel, Coqueta y Brick). La única marca nacional que ofrece es Salomé.

En Corporación Favorita (Megamaxi), la compradora de lencería se divide en dos grupos: uno es el de las mujeres que buscan moda y que se dejan guiar fácilmente por las tendencias. En el segundo grupo se encuentran mujeres conservadoras que buscan comodidad y control de su cuerpo. En Megamaxi, el 60% de los proveedores son nacionales y el 40% son extranjeros. “En los últimos dos años los nacionales han tomado mayor protagonismo, no solo en ropa interior, sino en la categoría ropa en general”, sostiene una fuente consultada de Corporación Favorita.

Este cambio obedece a que la industria nacional ofrece cada vez mayor calidad en estas prendas. Así lo sostiene Diego Alfaro, gerente de la empresa Lenfisa, que confecciona lencería que exporta a Costa Rica desde noviembre del 2012. Riera, como consumidora, confirma lo dicho: “no me fijo en que si la prenda es ecuatoriana o importada, sino en el diseño y los materiales”.

Alfaro añade que en lencería el cliente todavía prefiere el producto colombiano, pero en calidad estamos igual. “Lo que pasa es que el consumidor aún tiene la percepción que lo de afuera es mejor”.

Un dato más: en el mercado se encuentran cerca de 15 marcas reconocidas, entre nacionales y extranjeras.

La marca colombiana Bésame es una de las protagonistas de este segmento. Está en el país desde hace un año y medio y ha tenido una respuesta favorable. Adriana Galárraga, directora de mercadeo, cuenta que una de sus fortalezas es renovar los diseños cada cuatro o cinco meses. “Nuestras clientes en Ecuador son mujeres con edades entre 18 y 40 años, de estratos medio y alto”.

Galárraga cuenta que la marca, con 25 años a escala internacional, entró a competir en Ecuador con precios cómodos y productos de calidad. “En el primer año de operaciones en el Ecuador las ventas crecieron un 30%”.

Algunos datos de la comercialización

En Corporación Favorita.  El año pasado, las ventas de proveedores nacionales creció un 10,12% frente al 2011. Entre las marcas importadas el crecimiento anual fue de 28,28%.

Los precios.  En el mercado ecuatoriano se encuentran brasier desde USD 22 y panties desde 11, en lo que son marcas importadas. También se encuentran conjuntos que oscilan entre USD 50 y 80.

Las temporadas altas.   El Día de la Madre, el Día del Amor y la Amistad y la Navidad son las temporadas en las cuales la demanda de lencería aumenta.

El origen del producto.   En el mercado ecuatoriano se encuentran principalmente prendas colombianas. También hay las confeccionadas en Perú, España, China... Estas compiten con las marcas ecuatorianas.

Ventas en línea.  Tiendas como Amorame, ubicada en el norte de Quito, ofrecen catálogos en línea, en el que se incluyen los precios. Además, se encargan del envío de la mercadería al domicilio del cliente.