Sara Wong

Sara Wong, de la Espae Graduate School of Management, presentó el reporte. Foto: Mario Faustos / LÍDERES

Reds. Quito, Guayaquil y Cuenca (I)
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Competitividad, tema pendiente para el Ecuador

4 de octubre de 2015 15:49

En la mitad y con tendencia a la baja. Así se encuentra Ecuador en el Reporte Global de Competitividad 2015, elaborado por el Foro Económico Mundial.

Este año, el país se ubicó en la posición 76, entre 140 naciones, con una calificación de 4,07 puntos sobre 7. La última vez que Ecuador estuvo incluido en el listado, que mide los factores que determinan la productividad y prosperidad de un país, fue en el 2013, cuando logró un puntaje de 4,2, que le ubicó en el puesto 71 del ranking, entre 148 países.

El año pasado, el país no estuvo considerado en el reporte, que analiza 12 aspectos: instituciones, infraestructura, entorno macroeconómico, salud y educación primaria, educación superior y entrenamiento, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado laboral, desarrollo del mercado financiero, preparación tecnológica, ­tamaño del mercado, sofisticación de las empresas e innovación.

El aspecto que más pesó para el retroceso en el ranking es el deterioro en el entorno macroeconómico, categoría en la que Ecuador se ubicó en el puesto 75. En esta división se encuentran cinco subcategorías: el saldo presupuestario del Gobierno, ahorro nacional bruto, inflación anual, deuda del Gobierno y la calificación crediticia. La puntuación del entorno macroeconómico disminuye desde el 2012 (5,30 sobre 7 puntos), 2013 (5,24) y este año se ubicó en 4,70.

Los aspectos en los cuales el país experimentó una mejora son dos: infraestructura (4,14) y educación superior (4,33). En cuanto a salud, se mantiene una buena calificación: 5,91 este año y en el 2013 (ver gráfico).

En Ecuador, la Espae Graduate School of Management colaboró en el reporte del Foro Económico Mundial. Sara Wong, profesora del centro, considera que el país aún tiene mucho por hacer para mejorar los indicadores utilizados para armar el reporte global de competitividad. “Ecuador ha tenido una caída en la medición relacionada con el entorno macroeconómico.
Es el conjunto de factores en el que más ­hemos caído”, explica la catedrática.

Víctor Umaña, director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible del Incae Business School, aclara que el informe de competitividad global analiza el entorno de negocios del país y que no evalúa directamente a las empresas. Además, señala que los resultados reflejan que el Ecuador aún enfrenta importantes retos para alcanzar niveles de desarrollo mayores que permitan mejorar la productividad de la economía y el progreso social en beneficio de las personas.

Para este investigador, los momentos adversos brindan la oportunidad de crear innovaciones que permitan usar los recursos escasos de manera más inteligente. “Ecuador sigue dependiendo de pocos productos, principalmente el petróleo, pero no ha logrado una diversificación suficiente que permita evitar estos períodos de ‘vacas flacas’, apoyándose en otras industrias. Desgraciadamente, los resultados (del reporte) no muestran mejoras en productividad”.

Pero, ¿existen condiciones para elevar la competitividad en Ecuador? Umaña responde afirmativamente. Él asegura que Ecuador tiene una posición privilegiada en el hemisferio occidental, una variedad de condiciones agroecológicas, capital humano listo para emprender y estabilidad política. “Necesita de nuevo abrir su economía e integrarse con el mundo”.

Chile, Panamá y Costa Rica se mantienen como líderes regionales

Brasil es el país del mundo que más cayó en el Índice de Competitividad Global 2015, publicado por el Foro Económico Mundial. En la clasificación del año pasado, Brasil se situó en la posición 57, de un total de 144 países. Sin embargo, este año bajó hasta el puesto 75 de 140 naciones, es decir, perdió 18 posiciones.

Los autores del reporte consideran que Brasil padece el deterioro de sus instituciones y un bajo rendimiento macroeconómico. Otras dos caídas considerables son las de Bolivia, que el año pasado ostentaba el puesto 105 y este año el 117; y El Salvador, que en el 2014 se situó en la posición 84 y hoy está en la 95.

Las primeras tres posiciones en América Latina las siguen ostentando Chile (35), Panamá (50) y Costa Rica (52), aunque las tres han caído desde el puesto 33, 48 y 51, en su orden (ver gráfico).

“El fin del superciclo de las materias primas ha afectado considerablemente a América Latina y al Caribe, que ya nota las repercusiones en el crecimiento de la región”, especifica el texto y agrega que la región adolece de bajos niveles de intercambios comerciales y de inversión, y de un nimio crecimiento de la productividad. “Infraestructuras, mayor educación y talento e innovación son dos aspectos fundamentales que la región debe mejorar”, advierte el informe del Foro Económico Mundial.

Ronald Arce, investigador del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible, del Incae Business School, señala que a escala regional todos los países tienen fortalezas y debilidades. “Los más rezagados de la región, por lo general, tienen una institucionalidad débil, donde no se respetan derechos de propiedad, el clima de inversiones es difícil y existe desconfianza en el sistema político”.

En una presentación en línea, que se cumplió el 30 de septiembre, Arce, explicó que “la mala burocracia, la poca eficiencia estatal y la corrupción son las mayores debilidades de la región”. Este investigador asegura que existe una dualidad que complica la competitividad: se encuentran altas tasas de desempleo al mismo tiempo que las empresas no encuentran personal calificado. “La solución es otro reto que tienen los países latinoamericanos, así como el acceso al financiamiento y la seguridad”.

Empresarios piden estabilidad para elevar la inversión

Al sector empresarial no le sorprenden los resultados del estudio del Foro Económico Mundial. Francisco Alarcón, empresario del sector alimenticio y presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, considera que el país podrá alcanzar una mayor competitividad si no se cambiaran constantemente los impuestos y las normas.

Las regulaciones sobre empleo, que los empresarios describen en el reporte como restrictivas, afectan directamente al emprendimiento, añade Alarcón. “El empresario que inicia su negocio necesita poder armar su plantilla teniendo cierta flexibilidad al principio y eso es un problema ahora”, señala Alarcón.

Para Pablo Arosemena, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, el reporte evidencia una preocupación que no resulta nueva entre los empresarios: la presión fiscal. “Aunque desde el Gobierno nos dicen que esta es baja comparada con otros países, me parece que es un tema que debemos tomarlo con pinzas”, dice. Añade que está el tema de la seguridad social, “que a la larga es un impuesto, y están los impuestos de los gobiernos seccionales. Cuando se incluye todo esto, estamos hablando de otro nivel de presión tributaria”.

Lo bueno del reporte, considera Arosemena, es que permite tener un mejor diagnóstico del Ecuador para pensar en posibles soluciones.

Las medianas empresas también analizan el tema. Christian Ponce, gerente de la firma de detergentes líquidos Proquim, indica que Ecuador no es competitivo por tres razones: el tamaño del mercado frente a países vecinos; la falta de acuerdos comerciales de Ecuador con la Unión Europea y EE.UU. que sí los tienen Colombia y Perú; y las normas que restan atractivo a las inversiones. “Estos tres puntos impiden elevar la producción y mejorar la competitividad”.

Para el analista económico, Marcelo Vázquez, no solo basta producir más sino también con calidad y con mejores precios y costos. En la actualidad, dice Vázquez, con la crisis por la baja del precio del petróleo y la apreciación del dólar, el país pierde competitividad y si no existe una política de Estado, esa situación perdurará. “Para elevar la competitividad hay que hacer inversión y son contadas las empresas que han invertido en el mejoramiento de la producción”.

En Pronaca, firma del sector de alimentos, creen que en el país sí existen condiciones para elevar la competitividad. Para lograr esto, la empresa se enfoca en la innovación, en la eficiencia en el uso de los recursos y en la capacitación del talento humano.

Ante la actual situación económica, en Pronaca sostienen que los ambientes desafiantes son los que brindan los mayores espacios para mejorar. “Es cuando el empresario debe procurar la creatividad para tornar un ambiente adverso en una gran oportunidad”, escribió a LÍDERES uno de sus voceros.

Para el director ejecutivo de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca, Andrés Robalino, el trabajo en conjunto entre la empresa privada y el sector público arrojará como resultado una mejora en la competitividad.

En la parte pública, señala, es necesario reducir la tramitología y las normas que se implementaron en los últimos años y con ello dar facilidades y seguridad al sector productivo. Y desde el sector privado hay que mejorar la calidad, la producción, la eficiencia energética, la reducción de costos, etc. “Los altos precios del petróleo generaron fue un mayor gasto público… y produjo un mayor consumo, ventas de productos nacionales e importados, pero esa situación no fue generada por un crecimiento del sector real y productivo de la economía”.