Un grupo de clientes espera por atención en las oficinas de la Cooperativa Jardín Azuayo, en Cuenca. Esta organización es la segunda más grande del país en activos. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

Un grupo de clientes espera por atención en las oficinas de la Cooperativa Jardín Azuayo, en Cuenca. Esta organización es la segunda más grande del país en activos. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

Redacciones Quito, Cuenca y Ambato (I)
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Las cooperativas crecen y se adaptan a nuevas regulaciones

7 de junio de 2015 15:29

La nueva normativa fue elaborada por la Junta de la Política y Regulación Monetaria y Financiera; establece una segmentación de las entidades según sus activos, una tipificación de los créditos, la creación de un seguro de depósitos y de un fondo de liquidez, etc.

El sector de las cooperativas mantiene buenos indicadores, al tiempo que se acomoda a una serie de nuevas regulaciones establecidas por las autoridades económicas del Ecuador.
La nueva normativa, vigente desde abril pasado, fue elaborada por la Junta de la Política y Regulación Monetaria y Financiera, y establece, por ejemplo, una segmentación de estas entidades según sus activos, así como una tipificación de los créditos. Además, determina la creación de un seguro de depósitos y de un fondo de liquidez; también, exige presentar el balance social.

Con el nuevo marco regulatorio, se establecieron cinco segmentos para agrupar a las 917 organizaciones del sector financiero popular y solidario. En el primero están las cooperativas que superan los USD 80 millones en activos, que representan el 2,51% del mercado. En el segmento 2 están las que tienen un patrimonio entre USD 20 millones y 80 millones (3,93%); en el segmento 3, se encuentran las que suman un patrimonio entre USD 5 millones y 20 millones (8,4%), según estadísticas de la Superintendencia de la Economía Popular y Solidaria (SEPS).

El grueso de estas organizaciones -764 entidades que se llevan el 83,32% del mercado- se encuentra en los segmentos cuatro y cinco. En el primero están cooperativas de ahorro y crédito, con activos que oscilan entre USD 1 millón y 5 millones y en el segmento cinco están cooperativas, cajas de ahorro, bancos y cajas comunales con activos menores a USD 1 millón.
La segmentación de crédito también es parte de la normativa. En total, son 10 tipos: crédito productivo; comercial ordinario; comercial prioritario; consumo ordinario; consumo prioritario; educativo; de vivienda de interés público; inmobiliario; microcrédito; y de inversión pública.
Otra de las normas es la creación de un seguro de depósitos. En el segmento 1, por ejemplo, el seguro cubre un monto de USD 32 000 por depositante.

Las normas mencionadas son resultado del Código Orgánico Monetario y Financiero, que rige desde el año pasado y que reemplazó a la Ley de Economía Popular y Solidaria en el aspecto específico del control de las organizaciones del sector económico popular y solidario.
Eso permitió que el sector cooperativo esté vinculado con todo el sector financiero. Con ello, el control sigue a cargo de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, pero la emisión normativa pasó a cargo de la Junta de la Política y Regulación.

Para Juan Pablo Guerra, gerente de la Unión de Cooperativas de Ahorro y Crédito del Sur (Ucacsur), la segmentación es positiva porque no es lo mismo establecer una norma de prevención y riesgos para una cooperativa grande que para una pequeña. “Es un sector tan amplio y diverso que tiene fortalezas y debilidades”.

Además, añade, que al tener tipos de crédito se fortalecen los procedimientos crediticios. “De esta manera, tenemos un mayor orden y una mejor información”.

Geovanny Cardoso, director de la Corporación Nacional de Finanzas Populares y Solidarias, cree que la regulación debe ser entendida como un mecanismo de fomento, no como un control persecutorio. El funcionario asegura que los controles se cumplen según el tamaño de la cooperativa. “El control implica el desempeño social, la capacidad de manejar los recursos y las relaciones con los socios y los indicadores de prudencia financiera”.

En la Cooperativa 29 de Octubre, con 380 000 clientes y socios, se están haciendo los ajustes para cumplir las regulaciones. Así lo asegura su gerente Gonzalo Vivero. Este ejecutivo piensa que con la nueva regulación lo que se quiere es tener un sistema de medición más adecuado, para saber cuánto tiene cada entidad invertido en cada segmento. “La regulación es positiva, porque se genera mayor confianza entre los actores del cooperativismo”.

Los depósitos y los créditos crecieron en este segmento

El crecimiento del sector cooperativo persiste. Los depósitos a la vista y a plazo pasaron de USD 3 473,5 millones en marzo del año pasado a USD 3 880,5 millones en el mismo mes del 2015, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria.

Lo mismo ocurrió con la cartera de créditos, que subió de USD 3 526,9 millones a 3 924,4 millones en el mismo período. Según el gerente de la Cooperativa Jardín Azuayo, Juan Carlos Urgilés, en el primer trimestre de este año hubo más demanda de préstamos en relación con el mismo período de años pasados. “Pensamos que el sistema bancario tuvo una contracción y la gente recurrió a las cooperativas”. Él calcula que estas entidades dan acceso a préstamos a por lo menos tres millones de habitantes del Ecuador. Urgilés dice que antes del despunte del sector, esas personas no tenían acceso a servicios financieros, porque no eran rentables.

Jardín Azuayo, que tiene su matriz en Cuenca, es la segunda más grande del país en activos; luego de Juventud Ecuatoriana Progresista (JEP), que también funciona en esa urbe. El gerente de la JEP, Floresmilo Alvear, señala que en los últimos 15 años la entidad creció en un promedio de un 50% anual, en activos.

Según Alvear, hay un incremento en la demanda de microcrédito, porque la gente tiene necesidad de producir por falta de empleo. Pero en el caso de vivienda y comercial no hay mucha acogida, porque no todos los socios reúnen las condiciones para acceder a estas opciones.

Juan Pablo Guerra, gerente general de la Unión de Cooperativas de Ahorro y Crédito del Sur (Ucacsur), hace un análisis global del sector. Según él, con el crecimiento logrado desde la crisis bancaria de 1999, su sector pasó de tener menos del 1% de participación del sistema financiero nacional a bordear el 20%.

El 2015 es atípico por las condiciones económicas del país, por ello, Guerra considera que las instituciones del sector buscarán consolidarse y no habrá crecimientos tan grandes como en años anteriores.

El gerente de la Cooperativa 29 de Octubre, Gonzalo Vivero, señala que la expansión del sector es superior al de la banca. “Es un crecimiento anual de casi un 17%, frente a un 6% de la banca privada”. La causa, dice, es una mayor confianza que se logró con regulaciones y controles.

Según Vivero, también están involucrados en innovaciones como la banca electrónica, que funciona desde hace un año, y los sistemas de ‘cash management’ para empresas y personas naturales desde hace dos meses.

Pero tiene una preocupación y es la estabilidad laboral de los socios y clientes. La posibilidad de que pierdan su trabajo eleva el riesgo de morosidad. “Tenemos sistemas para medir ese riesgo y predecir técnicamente lo que puede pasar”, dice el Gerente.

El movimiento comercial y económico en Tungurahua impulsó la creación de cooperativas de ahorro y crédito. En esa provincia funcionan 150. La entrega inmediata de créditos atrae al socio. Carlos Cambo es asesor de crédito de la Cooperativa Chibuleo. Según él, los dueños de tiendas, comercios o pequeños talleres son quienes usan más los microcréditos.

Los recursos los invierten en la compra de mercadería, maquinaria, entre otros. Mientras que el de consumo se usa para la compra de vehículos... La ambateña América Vinueza llegó el miércoles pasado a la cooperativa Chibuleo, para pedir USD 7 000 para comprar un terreno para la producción agrícola. “No hay trabas como en los bancos. Voy a sembrar, y con lo que obtenga cancelaré esta deuda”.